El 19 de noviembre de 1933 se celebraron las primeras elecciones generales con sufragio universal en este país, al permitirse, por primera vez, el voto femenino.
La concesión del voto a la mujer estuvo rodeado de polémica desde el principio. Es importante aclarar que en la República Francesa, por ejemplo, la mujer todavía no tenía derecho al voto (se obtendría en 1944). Y que en el Reino Unido sólo lo tenía, en igualdad de condiciones con el hombre, desde hacía cinco años (desde 1918 podían votar las mujeres pero sólo tras cumplir los 30 años).
Gran parte del pensamiento de izquierdas, incluyendo a varias mujeres como La Pasionaria, consideraba que no debía otorgarse el voto a la mujer española ya que esta no estaba preparada políticamente y acabaría votando lo que le dijera el cura. Este pensamiento, bastante machista por cierto, ha sido tan mitificado que todavía hoy mucha gente considera que las elecciones de 1933 las ganó la derecha a causa del voto de la mujer.
La propaganda de ultra-derecha, cuyo máximo exponente es el mentiroso Pío Moa, ha utilizado esto para atacar a la izquierda y para afirmar que la izquierda no quería darle el voto a la mujer, etc, etc. Obviando que el parlamento que votó a favor del voto femenino estaba controlado por la izquierda. Es curioso observar como la izquierda es atacada incluso cuando vota por ideales en contra de lo que considera su propio interés personal.
En cualquier caso, las elecciones de 1931 habían dado a las izquierdas una mayoría aplastante. En cambio, las elecciones de 1933 se produjo un vuelco electoral que entregó el parlamento a las derechas. Mucha gente deduce de esto que, era cierto, que el voto de la mujer fue el que se decantó hacia el lado de la derecha. Pero ¿esto es realmente así?
El PSOE, principal partido de las izquierdas, gozó de la confianza de un número equivalente de votantes en 1931 y en 1933, de lo que podría deducirse que las mujeres no votaron al PSOE, ya que al duplicarse el número de votantes no se incrementó su número de votos. Pero toda esta teoría se viene abajo cuando comprobamos que el número de personas que votaron en 1931 y en 1933 es muy semejante… Lo que sí creció radicalmente fue la abstención.
¿Qué ha pasado entonces?
Pasaron dos cosas. Por una parte sucedió que los anarquistas (varios millones en todo el país) en 1931 habían votado a la coalición PSOE-republicana como mal menor. En cambio, en 1933, tras los sucesos de Casas Viejas, decidieron no votar. Aún así, obteniendo el mismo número de votos del mismo número de votantes, el PSOE debería haber obtenido un número parecido de escaños ¿no?. Sin embargo, el PSOE pasa de 115 a 58 ¿y por qué? Pues, en parte porque el PSOE cedió parte de sus escaños a sus aliados republicanos (Azaña consiguió así su escaño) pero, sobretodo, porque esta vez el PSOE se presentó por separado mientras que en 1931 había formado parte de una gran coalición de izquierdas. Y en esta ocasión, las derechas se presentaron en coalición mientras que en 1931 habían ido por separado. La Ley electoral de la república primaba mucho las mayorías.
En 1933, las derechas ganaron las elecciones por 200.000 votos. (200.000, no 2.000.000 como afirma Pío Moa que añade los votos de centro a la derecha, sumando a los que votaran por Azaña como voto por la derecha). Esta diferencia de tan solo 200.000 votos se tradujo en 224 diputados de las derechas frente a 80 diputados de la izquierda, a causa de los caprichos de la ley electoral que en 1933 había beneficiado de forma parecida a las izquierdas y volvería a hacerlo en 1936.
Había suficientes condicionantes como para explicar que las derechas obtuvieran 200.000 votos más que la izquierda sin necesidad de recurrir al voto de la mujer. La crisis económica en plena Gran Depresión, la matanza de Casas Viejas, la carísima campaña electoral emprendida por la CEDA (principal partido de las derechas) que batió todos los records conocidos hasta la época, etc.
Sin embargo, suponer que fuera verdad que el voto femenino se decantó hacia las derechas mucho más que el masculino, es ignorar que la diferencia sólo fue de 200.000 votos (mientras que, por lógica, las mujeres debían ser, aproximadamente, la mitad del censo). Y, sobretodo, es olvidar que tan sólo tres años después, vuelve a producirse otro vuelco y las izquierdas, con una diferencia a su favor de tan solo 150.000 votos, vuelven a dominar por completo el parlamento.
Habrá que deducir que en 1933 las mujeres españolas estaban tan preparadas (o tan poco preparadas) como los varones para decidir su voto.



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Es interesante tu blog, pero es una lastima, que seas tan parcial y a veces hasta llegar a ser sectario, eso si de una manera muy fina y educada, pero parcial….
19 Julio 09 a las 9:28 pm |
Querido Estrusgo, huye de cualquier historiador que presuma de ser imparcial
18 Agosto 09 a las 12:09 pm |
Pues yo cada día tengo más admiración y respeto por Pio Moa. No puede ser que sea tan “malo” cuando el reputadísimo Stanley G. Payne dice que es el historiador español que mejor conoce los años 30.
A mí me parece que a Moa le tienen odio aquellos “historiadores” empeñados en silenciar los 50.000 o 70.000 ciudadanos inocentes asesinados por el PSOE y socios en sus checas oficiales, de silenciar el golpismo del PSOE en 1934 con tanto crimen, porque el pueblo había votado masivamente centroderecha, de silenciar el asesinato por miembros cercanísimos al lider del PSOE del líder de la oposición democrática Calvo Sotelo. Y de más cosas, el genocidio de monjas y sacerdotes, la quema de Iglesias etc, etc.
Pero sobre todo no le perdonan que muestre una y otra vez las actas de las reuniones de la cúpula del PSOE donde se deja explícito que se quiere provocar una guerra civil porque piensan en ganarla.
En fin, que muchos seguiremos pensando que gracias a Dios, todos aquellos jóvenes que dejaron su vida en defensa de España y de la la fe de nuestros padres siguen recibiendo mucha gratitud a pesar de tanta mentira y encubrimiento del crimen.
Así y todo, que Dios ponga ánimo de perdón en todos nuestros corazones y Paz en nuestra bendita España.
Saludos