Checo-Eslovaquia, la frontera de velcro

No hace mucho me acusaron en otro blog de ignorancia al poner a Chequia y Eslovaquia como ejemplo de dos paises que se separaron democráticamente. La verdad es que son un ejemplo bastante curioso. En cosa de ochenta años se han unido en dos ocasiones, y se han separado en otras dos.

Los checos y los eslovacos entraron en la Edad Contemporánea como súbditos del Imperio Austro-Húngaro, un conglomerado de pueblos que ocupaba gran parte del centro-sur europeo.

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En 1848, en el marco de las grandes revoluciones de carácter nacionalista que sacudieron a Europa, se realizó una reunión en Praga entre intelectuales checos y eslovacos que reclamaron mayor autonomía al gobierno imperial. La respuesta de Viena llegó en forma de represión, pero ante la constante presión disgregadora que sufría, en 1867 el Imperio dotó de gran autonomía a Hungría. El Imperio había quedado por lo tanto partido en dos mitades que únicamente tenían un Rey-Emperador en común (no poca cosa, por otra parte, teniendo en cuenta que el Rey-Emperador mantenía una altísima cuota de poder).

El “problema de las nacionalidades” lastró al Imperio Austro-Húngaro desde mediados del sXIX hasta su destrucción en 1918.

Chequia quedó en la zona austriaca y Eslovaquia en la húngara. Ambos gobiernos, especialmente el húngaro fuertemente nacionalista, impulsaron una política de asimilación, forzando la utilización del húngaro o el alemán en la administración y las escuelas, reduciendo el acceso de los eslavos al ejército e impidiendo a la práctica su participación en política. Como tantos otros imperios, la excesiva centralización acabaría siendo una de las principales causas de la caída del Imperio de la Doble Corona.
En este ambiente, los nacionalistas checos y eslovacos forjaron una duradera alianza que se mantendría durante casi un siglo. Sin embargo, existían diferencias. Chequia era una de las regiones más fuertemente industrializadas del Imperio Austro-Húngaro. Eslovaquia era un país atrasado y rural en el que, a falta de burguesía, la Iglesia era la que dominaba la cultura. El nacionalismo checo era de corte liberal, el eslovaco profundamente conservador.

Cuando estalla la I Guerra Mundial, la mayoría de los eslovacos se mantienen fieles al Imperio, pero no sus élites que se aliaron a los checos con la esperanza de conseguir, como mínimo, mayor autonomía.

Tras la derrota de las potencias de la Triple Alianza, checos y eslovacos decidieron emprender su andadura juntos. Había nacido Checoslovaquia.

El nuevo estado se dotó de una constitución sumamente democrática y que daba a ambas partes una autonomía que nunca habían disfrutado. Checoslovaquia, libre de las ataduras del Imperio, vio su economía prosperar rápidamente, llegando a colocarse entre los diez paises más ricos del mundo. Pero las tensiones no tardaton en surgir de nuevo. El nacionalismo eslovaco era fuertemente religioso… católico, mientras que la mayoría de los checos eran protestantes. Y, aunque ya no había leyes que limitaran el acceso de los eslovacos a los cargos públicos, el muy superior nivel cultural de los checos sí lo hacía. En poco tiempo los checos coparon casi todos los cargos de importancia, y aunque desde el gobierno central se intentó reducir la diferencia impulsando medidas como la creación de la Universidad de Bratislava, el resentimiento creció apesar de lo cual Checoslovaquia supo manetener su integridad, hasta que apareció un nuevo actor en escena.

En septiembre 1938, los líderes de Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia se reunían en Munich para decidir el destino de Checoslovaquia. Los checoslovacos no fueron invitados a la reunión. El resultado fue que Chequia se vio obligado a entregarle a Alemania unos territorios en que vivían más de un millón de checos y donde se encontraba cerca de la mitad de su capacidad industrial. Como era un asunto que incumbía principalmente a Chequia, los eslovacos lo vieron desde la distancia. Y lejos de apoyar a sus vecinos, aprovecharon la ocasión para reclamar más independencia.De hecho, el alineamiento de los eslovacos con el III Reich fue desde entonces casi absoluto. Y no se vio mermado ni si quiera cuando Eslovaquia se vió obligada a ceder parte de su territorio a los húngaros. Las distintas presiones alemanas y eslocavas acabaron provocando la invasión de Chequia meses después. Eslovaquia se convirtió por primera vez en estado independiente… al menos sobre el papel.

Chequia se convirtió en protectorado y Eslovaquia fue, durante su corta andadura, un estado satélite de Berlín. Decenas de miles de judios checos y eslovacos fueron enviados a los campos de exterminio y toda su industria se sumó al esfuerzo bélico.

El Monseñor Tiso, cura católico, estableció sobre Eslovaquia una dura dictadura eclesiástica gracias al apoyo nazi. Fue juzgado y ahorcado por crímenes de guerra tras la derrota.

En 1943, con la proximidad de las fuerzas soviéticas, los ejércitos alemanes entraron en Chequia y Eslovaquia, provocando con su presencia una fuerte insurrección. La insurrección fue sofocada, pero los soviéticos liberarían la región poco después. Se fundó una nueva Checoslovaquia.

La nueva Checoslovaquia comunista era, sin embargo, mucho más respetuosa con los particularismos de lo que había sido la primera Checoslovaquia. Sin embargo, un golpe de corte estalinista en 1960 inició una política fuertemente centralista. La primavera de Praga de 1968, protagonizada por el eslovaco Dubcek, fue tristemente fracasada, pero inició una nueva política federal.

La crisis generalizada de los países del Pacto de Varsovia se cristalizó en Checoslovaquia en la Revolución de Terciopelo (1989), que dio a un régimen democrático y al inicio de un proceso que finalizaría con una nueva separación entre ambos países, esta vez sin presiones extranjeras.

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4 respuestas a Checo-Eslovaquia, la frontera de velcro

  1. Pablo dice:

    Hola, me pareció muy interesante el esfuerzo de este sitio por hacer un trabajo de recuperación de memoria histórica. En otro contexto y con otro tono, pero con un espíritu común, yo ando en lo mismo por estos días.
    Saludos desde Chile, Pablo.

  2. loximann dice:

    Apasionante artículo… Al menos tantas muertes han dejado algo que merece la pena. Un amigo mío suele decir que la II Guerra Mundial es una de las más espectaculares obras de arte de la Historia…

  3. Javier dice:

    Muy bien el artículo… pero, ¿desde cuando son los checos una nación de mayoría protestante?

  4. elias dice:

    Vaya que parece que los jerarcas católicos son bastante propensos a apoyar los totalitarismos..

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