Mary Wollstonecraft y Percy Shelley, la libertad política y sexual.

10 abril 07

“Toda política llevada al extremo debe ser producto de la maldad.”

Mary Wollstonecraft .

“La riqueza es un poder usurpado por la minoría para obligar a la mayoría a trabajar en su provecho.”

Percy Shelley

Tras la derrota de Napoleón, se desató por toda Europa una corriente reaccionaria sólo comparable a la que vivimos en la actualidad tras la caída de la URSS. Un Borbón se sentaba otra vez en el trono de París, el pueblo español gritaba “¡Vivan las cadenas!”, en Rusia se quemaban los libros de la Ilustración… Malos tiempos para librepensadores como Wollstonecraft y Shelly.

Ambos protagonistas de este artículo produjeron grandes obras literarias y políticas, pero hoy nos interesa más su vida. Porque poca gente ha llevado a la práctica de una forma tan clara sus ideales de libertad en su vida privada.

Mary Wollstonecraft fue la hija del filósofo anarquista William Godwin y de Mary Wollstonecraft , escritora femninista que nunca aceptó cambiar su apellido de soltera. La madre murió al poco de dar a luz a su hija y William volvió a casarse poco después, teniendo otra hija llamada Claire Clairmont.

DEMOCRATA, ATEO Y AMANTE DE LA HUMANIDAD

Percy Shelley se definía como “demócrata, ateo y amante de la Humanidad”. Fue poeta romántico y revolucionario, valga la redundancia.

Hijo de una familia poderosa, fue expulsado de la Universidad de Oxford por divulgar un provocativo panfleto titulado “La necesidad del ateísmo” y se fugó a Edimburgo con la hija de un tabernero. Una vez su familia había renunciado a él, y por lo tanto quedándosele vedadas las vías legales para acceder al parlamento, viajó a Irlanda y Gales intentando difundir ideas de libertad y contra la opresión inglesa. Tras su fracaso, rompió su matrimonio con la hija del tabernero y entró en contacto con Godwin y así conoció a su hija de 16 años, Mary.

Se dice que Percy en el fondo estaba enamorado de la difunta madre de Mary, desde que leyó sus escritos feministas. Para Mary, por su parte, fue fácil enamorarse de aquel poeta repleto de vitalidad y de energía.

Godwin consiguió refrenar las ansias de Shelley y le convenció para que se dedicara más a la teoría y menos a la práctica, afirmaba que no era el momento. Y tenía razón. Pero Shelley era persona impulsiva y tardó poco en aburrirse de su nueva situación, un día convenció a Mary para que se fuera con él, y su hermanastra Claire se apuntó a la aventura. Apesar de las protestas de Godwin, los tres se marcharon a Francia. Fueron años difíciles en los que vivieron serios aprietos financieros, Shelley tuvo que pedir pedir prestado utilizando su futura herencia como garantía.

EL VERANO SUIZO

Dos años después, en 1816, un recientemente separado Lord Byron (con gran escándalo) se unió a ellos en Ginebra. Existen infinidad de leyendas sobre lo que sucediera en aquella casa, se llego a decir que ambos poetas prostituían a las chicas y que Shelley había llegado a comprar sus hijas a Godwin. Sin duda esto no es más que ridiculeces de los enemigos de la libertad sexual, siempre dados a sacar las cosas de quicio.

Pero es innegable que la relación que había entre ellos era bastante liberal. Tanto Percy como Mary tuvieron hijos fuera de su matrimonio, Claire por su parte tuvo un hijo de Lord Byron y Percy habló de algo a lo que llamó “placer compartido” relacionado con él, su mujer y su nuera. Por si fuera poco para animar la leyenda, algunos amigos de Percy dirían que este les había animado a seducir a su esposa.

Mary Wollstonecraft a la izquierda, Percy Shelley en el centro y a la derecha Claire Clairmont.

Pero del tiempo que pasaron en Ginebra salieron mucho más que intensas relaciones sexuales. Se cuenta que una apuesta entre Percy y Lord Byron le dió a Mary la idea para escribir Frankenstein y a Pollidori (criado de Byron) la idea de su famoso Vampiro.

Tras aquel fructífero verano suizo, los tres volvieron a Inglaterra con la intención de estabilizarse un poco. Pero allí se encontraron dos trágicos suicidios. El de la hermanastra de Mary, Fanny Godwin (hija ilegítima de su madre y a la que Godwin había acogido como hija propia) y Harriet Westbrook, la hija del posadero primera mujer de Shelley que jamás le había perdonado que se fuera con Mary.

Ambas muertes deprimieron profundamente a la pareja que además se veían acosados por las deudas. Por si fuera poco, un tribunal inglés le quitó a Shelly la custodia de los hijos que había tenido con Harriet a causa de su ateísmo y ambos tenían miedo de que les quitaran también a su único hijo juntos. Era el momento de volver a huir.

ITALIA

En Venecia se volvieron a encontrar con Byron, al que le hicieron entrega de su hijo con Claire (el lord se había comprometido a criarlo y su madre tenía esperanza de que le reconociera como primogénito). Tres meses más tarde, en Nápoles, nacería una niña que sería registrada como hija de Percy y Mary, si bien las malas lenguas afirman que si bien Percy era el padre, Claire era la madre. Los tres lo negaron, pero existen evidencias que podrían indicar lo contrario.

Después de haber pasado hambre, de haber sido perseguidos legalmente, en junio de 1819 se produjo una desgracia que la pareja no pudo soportar. La muerte de su hijo William acabará provocando su crisis definitiva. Mary entonces huyó del hombre con el que había vivido casi toda su vida de adulta, y Percy se sumió en la desesperación componiendo algunas de sus obras más bellas.

Tan sólo un año después, a la edad de 30 años, Percy Shelley moría víctima de un naufragio. Mary se dedicó desde entonces a organizar y publicar las innumerables notas y escritos de su marido. Y de su propia inventiva escribió varias novelas, entre las que, lógicamente, destaca Frankenstein, la obra cumbre del romanticismo británico.

Frankenstein es conocido por el gran público a causa principalmente del cine, que lo ha simplificado y convertido en una mera historia de terror. Pero la novela es mucho más que eso, es una profunda reflexión sobre la identidad humana y sobre sus límites.

Ambos habían vivido como buenos poetas románticos, lo cual tiene especial mérito para Mary, una mujer en un mundo en el que las feministas no eran combatidas políticamente… sino internadas en manicomios.

Fracasó Mary, sin embargo, en la lucha de su madre. Mary Wollstonecraft es hoy recordada como Mary Shelley o, a veces, como Mary W. Shelley.

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El Rey Arturo de los ashanti

8 abril 07

¡Aquí estás!

Osei Tutu, historias tuyas oigo sin cesar

¡Cuán famoso eres! tantas son tus leyendas

como las hojas

de tres árboles enteros.

Oigo sin cesar cuentos sobre ti;

sólo me impediría escucharlos la muerte.

Al oírlos, se oye la tensión del combate,

la energía del valor,

la escala de la grandeza[…]

Estos versos tan sólo son los primeros de una de las numerosísimas composiciones épicas que los ancianos ashanti recitan de memoria. Si los ashanti fueran un pueblo europeo, su cruel y despiadado imperio sería conocido por todos. Pero son africanos.

Lo que sabemos de los ashanti comienza en torno al sXII cuando se asentaron en la cuenca del río Volta, en las selvas que se encuentran entre la Costa de Oro y las sabanas que se abren a las rutas comerciales del Níger al sur y la legendaria Tombuctú al norte. Formaban parte de un pueblo más grande denominado Akan que por entonces se dividió entre los que se quedaron allí y los fanti que siguieron emigrando hacia la costa.

Los ashanti se organizaron en ciudades-estado que guerreaban entre sí sin que ninguna pudiera imponerse sobre las demás, si bien dos de ellas consiguieron una cierta hegemonía, obligando a las demás a convertirse en vasallas de una o de la otra.

Y en esas estaban cuando, desde finales del sXV, sus primos de la costa empezaron a comerciar con unas extrañas criaturas de piel pálida que llegaban en enormes casas flotantes y que estaban obsesionadas por el oro. La tierra de los ashanti estaba repleta de minas de oro y los recién llegados venían con extraños artilugios que maravillaban a los ashanti. El comercio, con los fanti como intermediarios, no tardó en organizarse provechosamente para todas las partes.

Pero apartir de mediados del sXVI los europeos empezaron a querer algo más que oro. El comercio de esclavos se convirtió en algo mucho más rentable y no dudaron en entregar armamento moderno a los fanti a cambio de su cruel mercancia.

Los fanti empezaron a realizar expediciones cada vez más atrevidas, y no tardaron en atemorizar a los ashanti que se veían incapaces de defenderse. Los fanti llegaban con lanzas que escupían fuego y que rompían a los escudos más poderosos, y se llevaban a los ashanti a un lugar del que jamás regresaban… El terror se extendió por el corazón de los ashanti.

Los tiempos desesperados se caracterizan por servir para convertir a personas comunes o incluso mediocres en héroes, Wiston Churchill podría ser un ejemplo cercano. Los ashanti tuvieron su héroe. Desde Asafo, una de las ciudades-estado menos importantes, Osei Tutu se levantó contra ashanti y fanti por igual.

Sorpresivamente, consiguió matar al poderoso rey de Denkira y en poco tiempo creará una confederación ashanti que aglutinará a todo su pueblo contra los fanti. Era Osei Tutu un guerrero legendario, cuando su brazo caía, las cabezas rodaban. Cuando su brazo se alzaba, el terror se apoderaba de sus enemigos. En una ocasión clavó una espada y dijo “¡aquí se fundará Kumasi, la capital de todos los ashanti!” y la clavó tan firmemente que todavía hoy los orgullosos ashanti muestran la empuñadura en el suelo. En una ocasión reunió a todos los jefes y reyes de los ashanti al pie de un gran árbol y estos pudieron ver como el cielo se enfureció, los truenos resonaron por todas partes y el viento encolerizado les llenó de polvo. Una banqueta dorada, cubierta de oro bajó del cielo y se convirtió en el asiento de Osei Tutu. Nadie jamás le puso en duda en vida, y cuando murió su respeto era tanto que ningún otro ashante volvió a sentarse jamás en su banqueta. De hecho todavía hoy es colocada la banqueta en un trono propio, al lado del trono en el que se sienta el rey de los ashanti.

[…]Su poder puede anular los presagios de los sacerdotes;

captura a los sacerdotes y les arrebata sus campanillas.[…]

Poema ashanti que describe como es un buen rey

El actual rey de los ashanti, junto al trono que soporta la banqueta dorada de Osei Tutu

Más allá del mito, Osei Tutu debió aprovechar la desesperación de sus compatriotas para que estos aceptaran la unión. Con la fuerza de todos los ashanti consiguió derrotar a los fanti y con la colaboración del mago Anokye, especie de mago Merlín Ashanti, organizó desde la nada todo un aparato imperial. El Imperio Ashanti manifiesta la originalidad (en África) de ser un Imperio profundamente civil en el que los poderes religiosos siempre estuvieron supeditados. El estado era lo principal para los ashanti, y así lo fue durante siglos.

Dame la salud y la fuerza,

y dale también la salud al rey,

y al pueblo,

y a las mujeres,

y a los extranjeros establecidos en la ciudad.

Que puedan las mujeres llevar hijos y los hombres

acumular riquezas.

Si alguien le desea mal a la ciudad,

que ese mal recaiga sobre él mismo.

Oración ashanti.

Se creo un sistema de funcionarios imperiales que gobernaron el Imperio. La sucesión recogió la herencia matrilineal de los ashanti, siendo la madre del rey (o su hermana, en su defecto) la que decidía el nombre del sucesor.

Pero poco duró la decepción para los europeos. Si los ashanti habían demostrado ser demasiado buenos guerreros como para ser esclavizados, habría que utilizarlos como esclavizadores. Y los europeos tenían con qué pagar bien sus servicios. El Imperio Ashanti empezó a rebuscar formas de conseguir esclavos.

ashant1.jpg

Los ashanti ya conocían la esclavitud temporal por deudas, pero para satisfacer las demandas europeas comenzaron a endurecer sus leyes, conmutando las penas de muerte por la de esclavitud (y multiplicando los delitos que conllevaban pena de muerte). En su afán por no detener nunca el flujo de esclavos, los reyes llegaron a provocar sublevaciones en sus propios territorios para luego obtener gran cantidad de esclavos al sofocarlos. Todo una ironía para una Confederación que fue creada para evitar que los ashanti fueran esclavizados.

Pero la principal fuente de esclavos para los ashanti provino de las continuas guerras que mantuvieron con sus vecinos, guerras provocadas por un mero afán esclavista. Con los fanti de intermediarios, los europeos proporcionaron a los ashanti gran cantidad de armamento moderno para facilitarles su tarea. Los perseguidos se habían convertido en perseguidores.

La presencia de los fanti fue siempre enojosa para los ashanti, que hubieran preferido tratar con los europeos directamente sin intermediarios. Pero los europeos, en el fondo, le tenían miedo a los ashanti y, desde luego, no querían un imperio organizado en contacto con sus fuertes y colonias. Así que no estaban dispuestos a permitir que los fantis fueran conquistados.

Hasta que las guerras napoleónicas dio a los europeos algo más importante en que pensar. La coyuntura fue aprovechada por el rey Tutu Kwamina (más conocido como Osei Bonsu) que le dio al Imperio su máxima extensión al conquistar e incorporar al imperio a los fanti. Los europeos desde entonces se vieron obligados a tratar con ellos directamente, y el gobierno británico llegó a enviar un embajador a Kumasi, Thomas Bowdich se convertiría en el primer europeo en pisar la capital de los ashanti.

Pero el Imperio Ashanti había alcanzado su cima. Los británicos estaban dispuestos a acabar con el inhumano comercio de esclavos y desde el 1807 se dio la orden a su armada de perseguir los barcos negreros en todos los mares. Apartir de 1815 la orden se convirtió en efectiva al poder regresar la flota inglesa a la Costa de Oro tras sus campañas europeas.

El cese del comercio de esclavos arruinó a la economía ashanti, que tampoco podía apoyarse en unas minas de oro cada día más exhaustas. Pero todavía eran un imperio considerable, Osei Bonsu viviría su último momento de gloria al derrotar una expedición británica que pretendía expulsarles de la costa en 1824. El rey ashanti bebería en una copa formada con el cráneo del gobernador británico McCarthy.

Escena de mercado en Kumasi

Osei Bonsu murió poco después, librándose por lo tanto de ver la derrota que sufriría su sucesor apenas dos años después. Desde entonces y por cincuenta años, la frontera se estabilizará quedando la costa en manos británicas.

El rey Kofi Karikari (1867-1874) intenta recuperar la grandeza de su decadente imperio reconquistando parte de la costa, pero la respuesta británica será muy dura y los ingleses llegarán a conquistar y saquear Kumasi. Desde entonces las obras de arte ashanti se venderán por Europa. El duro tributo impuesto por los ingleses obligará a Kofi Karikari a saquear las tumbas de sus antepasados, provocando una sublevación que acabará con su vida y que iniciará una etapa de inestabilidad hasta que en 1888 Kwaku Dua III, con apoyo británico, se asentará en el trono. Kwaku Dua III tras un postrer intento por librarse del protectorado británico, será también depuesto en 1896 y la Confederación Ashanti se declarará oficialmente extinguida y la familia real será deportada a las islas Seychelles.

Todavía habrá, sin embargo, un último episodio de rebeldía bélica ashanti. En 1900 el gobernador británico comete la terrible blasfemia de sentarse sobre el trono de Osei Tutu y en tres días la noticia (y la revuelta) se ha extendido entre todos los ashantis. Un año necesitarán los ingleses para volver a derrotarles. Pero el trono habrá desaparecido sin dejar rastro, y ninguna pesquisa británica servirá para descubrir su paradero.

La banqueta dorada de los ashanti, desaparecida durante 35 años

En 1935, los británicos permiten el regreso de la familia real ashanti y Sir Agyeman Prempeh II es coronado rey. El título de “Sir” lo dice todo sobre su docilidad. Para la ocasión, sorpresivamente, el trono de Osei Tutu volvió a aparecer de donde fuera que los ashanti lo hubieran escondido. Con todas sus piezas de oro en su sitio.

En la actual Ghana, el rey de los ashanti no tiene ningún poder real, pero su voz sigue siendo tomada en consideración y con respeto por parte de los ashanti.

Osei Tutu, historias tuyas oigo sin cesar[…]

¡Oh, arco iris, que te curvas

sobre el cuello de las naciones!

Todos los pueblos hablan de Osei Tutu […]

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Checo-Eslovaquia, la frontera de velcro

1 abril 07

No hace mucho me acusaron en otro blog de ignorancia al poner a Chequia y Eslovaquia como ejemplo de dos paises que se separaron democráticamente. La verdad es que son un ejemplo bastante curioso. En cosa de ochenta años se han unido en dos ocasiones, y se han separado en otras dos.

Los checos y los eslovacos entraron en la Edad Contemporánea como súbditos del Imperio Austro-Húngaro, un conglomerado de pueblos que ocupaba gran parte del centro-sur europeo.

austriahungria1867.jpg

En 1848, en el marco de las grandes revoluciones de carácter nacionalista que sacudieron a Europa, se realizó una reunión en Praga entre intelectuales checos y eslovacos que reclamaron mayor autonomía al gobierno imperial. La respuesta de Viena llegó en forma de represión, pero ante la constante presión disgregadora que sufría, en 1867 el Imperio dotó de gran autonomía a Hungría. El Imperio había quedado por lo tanto partido en dos mitades que únicamente tenían un Rey-Emperador en común (no poca cosa, por otra parte, teniendo en cuenta que el Rey-Emperador mantenía una altísima cuota de poder).

El “problema de las nacionalidades” lastró al Imperio Austro-Húngaro desde mediados del sXIX hasta su destrucción en 1918.

Chequia quedó en la zona austriaca y Eslovaquia en la húngara. Ambos gobiernos, especialmente el húngaro fuertemente nacionalista, impulsaron una política de asimilación, forzando la utilización del húngaro o el alemán en la administración y las escuelas, reduciendo el acceso de los eslavos al ejército e impidiendo a la práctica su participación en política. Como tantos otros imperios, la excesiva centralización acabaría siendo una de las principales causas de la caída del Imperio de la Doble Corona.
En este ambiente, los nacionalistas checos y eslovacos forjaron una duradera alianza que se mantendría durante casi un siglo. Sin embargo, existían diferencias. Chequia era una de las regiones más fuertemente industrializadas del Imperio Austro-Húngaro. Eslovaquia era un país atrasado y rural en el que, a falta de burguesía, la Iglesia era la que dominaba la cultura. El nacionalismo checo era de corte liberal, el eslovaco profundamente conservador.

Cuando estalla la I Guerra Mundial, la mayoría de los eslovacos se mantienen fieles al Imperio, pero no sus élites que se aliaron a los checos con la esperanza de conseguir, como mínimo, mayor autonomía.

Tras la derrota de las potencias de la Triple Alianza, checos y eslovacos decidieron emprender su andadura juntos. Había nacido Checoslovaquia.

El nuevo estado se dotó de una constitución sumamente democrática y que daba a ambas partes una autonomía que nunca habían disfrutado. Checoslovaquia, libre de las ataduras del Imperio, vio su economía prosperar rápidamente, llegando a colocarse entre los diez paises más ricos del mundo. Pero las tensiones no tardaton en surgir de nuevo. El nacionalismo eslovaco era fuertemente religioso… católico, mientras que la mayoría de los checos eran protestantes. Y, aunque ya no había leyes que limitaran el acceso de los eslovacos a los cargos públicos, el muy superior nivel cultural de los checos sí lo hacía. En poco tiempo los checos coparon casi todos los cargos de importancia, y aunque desde el gobierno central se intentó reducir la diferencia impulsando medidas como la creación de la Universidad de Bratislava, el resentimiento creció apesar de lo cual Checoslovaquia supo manetener su integridad, hasta que apareció un nuevo actor en escena.

En septiembre 1938, los líderes de Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia se reunían en Munich para decidir el destino de Checoslovaquia. Los checoslovacos no fueron invitados a la reunión. El resultado fue que Chequia se vio obligado a entregarle a Alemania unos territorios en que vivían más de un millón de checos y donde se encontraba cerca de la mitad de su capacidad industrial. Como era un asunto que incumbía principalmente a Chequia, los eslovacos lo vieron desde la distancia. Y lejos de apoyar a sus vecinos, aprovecharon la ocasión para reclamar más independencia.De hecho, el alineamiento de los eslovacos con el III Reich fue desde entonces casi absoluto. Y no se vio mermado ni si quiera cuando Eslovaquia se vió obligada a ceder parte de su territorio a los húngaros. Las distintas presiones alemanas y eslocavas acabaron provocando la invasión de Chequia meses después. Eslovaquia se convirtió por primera vez en estado independiente… al menos sobre el papel.

Chequia se convirtió en protectorado y Eslovaquia fue, durante su corta andadura, un estado satélite de Berlín. Decenas de miles de judios checos y eslovacos fueron enviados a los campos de exterminio y toda su industria se sumó al esfuerzo bélico.

El Monseñor Tiso, cura católico, estableció sobre Eslovaquia una dura dictadura eclesiástica gracias al apoyo nazi. Fue juzgado y ahorcado por crímenes de guerra tras la derrota.

En 1943, con la proximidad de las fuerzas soviéticas, los ejércitos alemanes entraron en Chequia y Eslovaquia, provocando con su presencia una fuerte insurrección. La insurrección fue sofocada, pero los soviéticos liberarían la región poco después. Se fundó una nueva Checoslovaquia.

La nueva Checoslovaquia comunista era, sin embargo, mucho más respetuosa con los particularismos de lo que había sido la primera Checoslovaquia. Sin embargo, un golpe de corte estalinista en 1960 inició una política fuertemente centralista. La primavera de Praga de 1968, protagonizada por el eslovaco Dubcek, fue tristemente fracasada, pero inició una nueva política federal.

La crisis generalizada de los países del Pacto de Varsovia se cristalizó en Checoslovaquia en la Revolución de Terciopelo (1989), que dio a un régimen democrático y al inicio de un proceso que finalizaría con una nueva separación entre ambos países, esta vez sin presiones extranjeras.

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