¿Se comió Cronos el pene de Urano?

6 septiembre 09

“[…] engulló el falo [de Urano] , que saltó primeramente al éter[…]”

“del falo del rey primogénito; y de él nacieron todos los dioses y diosas inmortales y felices, los ríos, los amables manantiales y todo lo demás que entonces había nacido; pero él nació solo”

Estos fragmentos han sido encontrados en papiros de época helenísita, relacionados con la tradición órfica. Pero hay indicios que parecen apuntar a que se basan en leyendas más antiguas. En cualquier caso, cabre preguntarse ¿quien engulló el falo de Urano?

De todos es conocida la versión de Hesiodo, la más clásica, en la que Urano es castrado por Cronos, que arroja los testículos de su padre al mar. Después Cronos decide comerse a todos sus hijos según van naciendo, pero su esposa Rea esconde a Zeus y lo cambia por una piedra que Cronos se come sin sospechar. Una vez adulto, con la ayuda de los cíclopes y hecantopiros, Zeus derrota a Cronos y a los titanes, liberando a los dioses que Cronos se había comido y convirtiéndose en el nuevo rey de los dioses.

En la versión de Hesiodo, los genitales  de Urano caen sobre el mar (donde dan origen a Afrodita), pero allí se queda y nadie se los come. ¿De donde viene entonces estos fragmentos de papiros que hablan de que alguien se come el falo de Urano?

RUBENS SaturnoRubbens imaginó así a Cronos comiéndose a sus hijos. En la derecha el dios canibal lleva una guadaña, ya que es un dios agrícola. Con ella cortó los genitales de Urano.

Hesíodo vivió entre los siglos VIII y VII antes de Cristo. Por ponernos en un margen, debió ser un par de siglos después de la Guerra de Troya y todavía faltaban dos siglos para el nacimiento de Sócrates. Cuando hablamos de antigüedades como esta, se nos hace complicado imaginar que hubiera cosas anteriores. Pero, desde luego, las había. Es fácil olvidar que el mundo ya era antiguo en tiempos antiguos, en los tiempos de Hesíodo.

Hesíodo fue un recopilador, no un inventor. Resulta dificil saber qué parte de sus escritos fue aportación suya, pero es probable que fuera una parte muy pequeña.

Hesíodo necesariamente tuvo que basarse en tradiciones anteriores, y esas tradiciones anteriores seguramente eran contradictorias entre sí. En otras palabras, Hesíodo tuvo que descartar versiones de la historia hasta elegir las que a él personalmente le parecieran más acertadas. Sin olvidar que, seguramente, existían otras muchas leyendas que Hesíodo jamás llegó a conocer.

Hesiodo tuvo un gran éxito, por cierto. Desde entonces la versión de Hesíodo fue considerada la verdadera por los griegos posteriores y lo que nos contó Hesíodo (junto a Homero) forman el cuerpo principal de lo que hoy conocemos como mitología griega.

Estamos tan acostumbrados a, cada vez que leemos algo sobre un dios griego, nos aparezca la versión de Hesíodo que resulta fácil olvidar que esos dioses son anteriores a Hesíodo, y sus leyendas también. Siglos anteriores. Quizás milenios.

botticelli_venus

Y así imaginó Botticelli el nacimiento de Afrodita.

Las leyendas en las que se basó Hesíodo eran trasmitidas oralmente, con lo que se ha perdido cualquier posibilidad de conocerlas… salvo por recopilaciones posteriores como, quizás, los fragmentos que inician este artículo y que fueron escritos mucho después de que Hesíodo estuviera muerto. Claro está, esto implica que pueden ser una invención posterior… Pero también puede ser una tradición oral que se haya trasmitido hasta la época helenística. Hay indicios que apuntan hacia ello:

Existe una tableta hitita del segundo milenio antes de Cristo (1.300 años antes de Hesíodo) que muestra curiosos paralelismos con la versión de Hesíodo… y la de los fragmentos.

Según la leyenda hitita, el primer rey del cielo es Alalu, que es vencido por Anu, un dios-cielo (como Urano). Anu es a su vez vencido por el “padre de los dioses” Kumarbi (una posible explicación del nombre Cronos es “padre de los dioses”). Cuando Anu intenta huir de Kumarbi, este le arranca sus genitales de un mordisco y se los traga.

Pero Kumarbi descubre que, a causa de tragarse los genitales de Anu, había quedado preñado del dios de la tormenta (Zeus también es un dios de la tormenta), y que otros dos dioses terribles venían de camino. Ante eso decide escupir el miembro que, al tocar la tierra, fecunda en esta los otros dos dioses. El dios de la tormenta sin embargo, sigue en su interior y Kumarbi acaba por alumbrarle. Con el tiempo el dios de la tormenta vencerá a Kumarbi y se convertirá en el Rey del cielo.

Los paralelismos entre esta leyenda hitita y los mitos griegos son bastante curiosos, para empezar porque no se conocían relaciones entre la mitología hitita y la griega, si bien son pueblos cercanos geográficamente y, no debemos olvidarlo, los hititas eran la potencia cultural y militar dominante de la zona cuando los griegos estaban dando sus primeros pasos agrícolas. En un momento, por lo tanto, en que un pueblo puede ser muy permeable a influencias extranjeras.

En la leyenda hitita,tenemos un dios anterior a Urano, que habría desaparecido en la versión griega. Pero el resto de la secuencia es muy semejante en ambas mitologías. Kumarbi es el padre del “dios de la tormenta” que luego se convierte en el Rey del cielo, al igual que Zeus. Kumarbi al escupir el pene de Anu, habría dado origen a más dioses, igual que Cronos al arrojar el de Urano habría dado origen a Afrodita (aunque el pene de Anu tocó tierra mientras que el de Urano cayó sobre el mar)

Kumarbi, como Cronos, tiene a varios dioses en su interior. Kumarbi porque queda preñado al comer los genitales de Anu, Cronos porque se los come según van naciendo. Del interior ambas deidades salen dioses, de Kumarbi porque los alumbra, de Cronos porque Zeus le abre en canal y los saca. No parece extraño que la leyenda, con el paso de los siglos, se haya ido limando en aquellos puntos más extraños. Por ejemplo, en eso de que un varón se haya quedado embarazado.

Por otra parte, es posible que una sociedad mucho más machista que la griega considerara imposible que los dioses origen de todo hubieran surgido de una mujer, por muy diosa que fuera. El asunto de que Cronos se hubieran comido los genitales de Urano también puede resultar un poco extraño y no es raro que se suavizara hacia una simple castración y, el que aparezca el mito de que Cronos se comiera  a sus hijos puede ser un recuerdo del hecho de que los dioses estuvieran en su interior y de que Cronos practicara canibalismo.

O puede ser todo una mera casualidad y este artículo una simple paja mental. Quien sabe 🙂

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María Magdalena, disputas entre mitos

4 octubre 08
Ellos, sin embargo, estaban entristecidos y lloraban amargamente diciendo: «¿Cómo iremos hacia los gentiles y predicaremos el evangelio del reino del hijo del hombre? Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros?».
Entonces María se levantó, los saludó a todos y dijo a sus hermanos: «No lloréis y no os entristezcáis; no vaciléis más, pues su gracia descenderá sobre todos vosotros y os protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres». Dicho esto, María convirtió sus corazones al bien y comenzaron a comentar las palabras del [Salvador].

Evangelio apócrifo de María Magdalena

Para el siguiente artículo, hay que advertirlo, le damos el mismo valor documental a los evangelios canónicos y a los apócrifos. Y es que, desde un punto de vista histórico, lo tienen. Al final de este artículo se encontrará una explicación más detallada.

Sin embargo, por respeto a nuestros lectores que respeten la ortodoxia católica, hemos decidido incluir siempre la palabra “canónico” o “apócrifo” ante cada cita para que el lector pueda discriminar, si así lo desea.

El Código da Vinci le dio popularidad. El Vaticano le retiró en 1969 el calificativo de “penitente”. La figura de María Magdalena es una continua fuente de controversias y discusiones. Las teorías sobre su posible vida, todavía hoy, siguen sobreponiéndose unas sobre otras, convirtiéndola en nuevos mitos y en una nueva forma de mujer legendaria. María la pecadora arrepentida. María la líder feminista. María la amante de Jesús. María la sabía portadora de conocimientos….

Desgraciadamente, con lo que sabemos sobre la figura de este personaje, podríamos seguir discutiendo durante siglos sin llegar a ninguna certeza. De hecho, hasta se podría argumentar, con seriedad, que jamás ha existido. Sin embargo, y a lo mejor, esto es lo más apasionante de María Magdalena, que cada uno podemos elegir la hipótesis que nos parezca más probable. Pero empecemos por el principio.

EL NOMBRE DE MARÍA MAGDALENA

El nombre de María Magdalena nos está diciendo dos cosas. Por una parte, y esto es generalmente aceptado por todo el mundo, que debía ser originaria de Magdala, población de la época bien conocida por otros documentos. Uno de estos documentos describe a este pueblo como un lugar de fornicación y vicio ¿tendrá este texto algo que ver en la leyenda de la María prostituta?

Por otra parte, y mucho más interesante, su nombre nos indica que no estaba casada. Ya que si lo estuviera, sería conocida por el apellido de su marido. El hecho de que no estuviera casada podría ser una pista favorable de que se tratara de una prostituta. Pero existen otros muchos posibles motivos por el que fuera soltera:

Según el Evangelio de Lucas, y a falta de uno, Jesús arrancó de María Magdalena siete demonios. En aquella época se consideraba que aquellas personas con problemas mentales estaban endemoniadas y es verosimil considerar que esto podría haber sido lo que le sucediera a María Magdalena. Téngase en cuenta que cuando hablamos de “problemas mentales” no estamos hablando, únicamente, de personas tremendamente desequilibradas. Cosas tan frecuentes como las crisis de ansiedad o los ataques de histeria podían ser suficientes para ser considerado un endemoniado. Y una soltera endemoniada lo tendría dificil para encontrar marido.

MARÍA PROSTITUTA

Ni en los cuatro evangelios canónicos ni en los apócrifos se insinua jamás que María Magdalena pudiera ser una prostituta. Tanto es así que la Iglesia de Roma ha reconocido, desde 1969, que no se puede decir que lo haya sido.

Se discute mucho sobre los motivos por los que se ha identificado a María Magdalena con la prostitución. Es posible que haya sido de una forma más o menos inocente, al relacionarse cada vez más a María Magdalena con la figura de la pecadora arrepentida y, en una mentalidad ingenua y absurdamente obsesionada con la sexualidad ¿qué pecado más genuino puede cometer una mujer que la prostitución?

También es posible que la relación no haya sido, ni mucho menos, inocente. Existe la posibilidad de que María Magdalena haya sido una figura importante para una visión determinada del cristianismo (ver más abajo) y, por lo tanto, el intento de convertirla en prostituta haya sido una forma de desligitimarla.

MARÍA PECADORA, A SECAS

Resulta que tampoco. Los católicos reconocerán la imagen de María Magdalena lavando los pies de Jesús con sus lágrimas y secándolos con sus cabellos. Habrá quien hable de que se trataba de la mujer adúltera que Jesús salvó de la lapidación.

Según los cuatro evangelios canónicos, no es así. Únicamente se cuenta de estas mujeres que se llamaban María, nombre muy común en la Judea de aquellos tiempos, y nunca se las relaciona con María Magdalena. Desde 1969, el papado ha reconocido que, probablemente, María Magdalena y estas otras Marías eran personas diferentes.

Más allá del incidente de los siete demonios, no existe ningún otro momento en ningún testamento (apócrifo o canónico) en el que María Magdalena aparezca como mujer salvada o perdonada por Jesús.

MARÍA MAGDALENA, LA AMANTE

Tres [eran las que] caminaban continuamente con el Señor: su madre María, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se designa como su compañera. María es, en efecto, su hermana, su madre y su compañera…

Testamento apócrifo de Felipe

El Testamento apócrifo de Felipe nos deja este par de frases demoledoras. Se podría hablar mucho sobre esa hermana que primero parece tía y luego hermana de Jesús. Pero a nosotros, desde luego, lo que nos interesa es la palabra “compañera”. Sobre todo porque, en otro fragmento del Testamento de Felipe, vemos como dice claramente que Jesús la amaba … (y no sabemos lo que viene después porque el texto está corrompido). En la página siguiente, los discípulos le preguntan a Jesús por qué amaba a María Magdalena más que a ellos. En otro fragmento leemos como nos dice que Jesús la besó en (y después viene otro agujero en el que, muchos expertos están seguros, podría estar la palabra “boca”)

Los fragmentos que poseemos del Testamento de Felipe no demuestran por sí solos que Jesús y María Magdalena fueran amantes. Siempre cabe la posibilidad de que tuvieran una relación muy estrecha pero no sexual.

También, claro está, se podría alegar que el Testamento de Felipe es, simplemente, una invención. Desgraciadamente, la acusación de falsedad se podría utilizar contra cualquiera de los documentos de los que estamos hablando (ver más abajo).

Sin embargo, tenemos otros indicios en la tradición católica oficial. A mí me parece evidente el posible paralelismo entre las tres marías de Felipe y las “tras Marías” de la tradición católica (Virgen María, María Ana madre de la Virgen y María Magdalena). ¿Casualidad? ¿Reminiscencias del texto apócrifo? no lo sé.

Pero más importante es lo que nos cuentan sobre María Magdalena en los cuatro evangelios canónicos. En ellos María aparece a los pies de la Cruz mientras Jesús agoniza y es una de las mujeres que entra en el sepulcro a ungir el cadaver (algo que sólo hacían las mujeres más cercanas al difunto). De hecho, aparece constantemente junto a María, la madre de Jesús.

No creo que podamos decir a ciencia cierta si Jesús y María Magdalena fueron amantes, pero sí creo que se puede dar por demostrado que, como mínimo, su amistad era muy estrecha.

MARÍA MAGDALENA LA FEMINISTA

Pedro les dijo: «¡Que se aleje María de nosotros!, pues las mujeres no son dignas de la vida». Dijo Jesús: «Mira, yo me encargaré de hacerla macho, de manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a vosotros los hombres: pues toda mujer que se haga varón, entrará en el reino del cielo».

Testamento apócrifo de Tomás

Una hipótesis muy atractiva es la de considerar una especie de pugna entre el poder femenino y el masculino, en el que al final el masculino quedaría como vencedor. Las peleas ente Pedro y María Magdalena aparecen no sólo en el Testamento de Tomás, sino, sobretodo, en el Evangelio de María Magdalena donde vemos una clara disputa sobre cual de los dos debe dirigir la comunidad de cristianos.

Tanto en los testamentos apócrifos como en los canónicos vemos a María Magdalena como la más fiel de los discípulos de Jesús. No sólo está presente en su muerte mientras los demás se esconden asustados, sino que es aquella a la que elige Jesucristo para aparecérsele por primera vez. Ella, junto a María la madre de Jesús, encontrará el sepulcro vacio y ella, según el evangelio canónico de San Juan, será la primera con la que hablará Jesús tras su muerte.

Se ha dicho que el mensaje original del cristianismo era un mensaje igualitario, lo que en su contexto habría que considerar como feminista, en el que se quiso darle a María Magdalena la misma importancia que el propio Jesucristo. El equilibrio entre los principios femeninos y masculinos.

La destrucción de la imagen de María Magdalena como líder, y su identificación con la prostitución serían herramientas a manos del bando que pretendía esclavizar a la mujer frente al varón, tal y como en efecto acabó sucediendo. Es curioso encontrarnos con que los escritos más furibundamente machistas de toda el Nuevo Testamento sean los atribuidos a San Pablo, un personaje que vivió más cerca del definitivo sII y, seguramente, en una época en la que el enfrentamiento ya empezaba a dibujarse.

Esta batalla final entre el elemento femenino y el masculino se habría luchado durante los siglos II-IV. Y la verdad es que no conocemos lo suficiente la mentalidad de este periodo como para poder confirmarlo ni descartarlo. Sin embargo, a falta de que nuevos documentos pudieran arrojar nuevas luces, esta hipótesis no pasa de ser una teoría atractiva.

MARÍA MAGDALENA LA GNÓSTICA

El gnosticismo (del griego “conocimiento”) fue un movimiento sincrético que aunó el platonismo, el zorotraismo y después el cristianismo (efectivamente, el gnosticismo es anterior al cristianismo). El gnosticismo pretendía que el conocimiento era lo que proporcionaba la salvación y por eso existía una serie de “misterios” y “secretos” sólo al alcance de los iniciados. Posteriormente, la masonería desarrollaría o copiaría una mentalidad semejante.

El Evangelio apócrifo de María Magdalena nos deja muy claro que esta recibió enseñanzas secretas de Jesús. Ella sería la más cercana de sus discípulos y, por lo tanto, la más digna de recibir conocimientos reservados. Al menos, eso es lo que viene a afirmar María en este evangelio y lo que provoca su disputa con Pedro que no le cree. Como decíamos anteriormente, es curioso ver como María Magdalena es la primera en creer la resurrección de Jesucristo. Más importante todavía, en el Evangelio canónico de Juan (el más gnóstico de los cuatro) es María Magdalena la persona elegida por el Jesucristo resucitado para aparecerse por primera vez.

En el Evangelio apócrifo de María Magdalena vemos claramente los dos cristianismos en pugna en aquellos tiempos (luego habría más). El que acabaría venciendo, personalizado en Pedro y el derrotado y declarado herético, personaliado en María Magdalena. Como en el apartado anterior, es posible que esta disputa es la que haya generado la leyenda de María Magdalena prostituta.

A favor de esta teoría, frente a la anterior, es que parece mucho más conforme con lo que sabemos de la mentalidad propia del sII dC. En cualquier caso, el hecho de que toda esta visión sobre María Magdalena fuera el fruto del combate entre el dos cristianismos no quiere decir que los gnósticos tuvieran razón y que su visión de la María Magdalena histórica sea la correcta. De hecho, el Testamento apócrifo de Felipe y el Evangelio apócrifo de María Magdalena parecen muy sospechosamente cercanos al gnosticismo, lo suficiente como para hacer sospechar de su falsedad.

Lo que no descarta un giro de tuerca más, que el cristianismo fuera desde el principio un movimiento gnóstico (no olvidemos que el gnosticismo es anterior). Esto expicaría lo bien que se adecúan estos textos apócrifos a la teoría gnóstica y, por lo tanto, habría que suponerlos más cercanos a la realidad.

LEYENDAS MEDIEVALES SOBRE MARÍA MAGDALENA

En muchas publicaciones se han hecho eco de otras historias sobre María Magdalena, como la de su viaje a Francia donde acabaría fundando toda una dinastía. Hasta donde sabemos, y a falta de que algún día se descubra nueva documentación, estas historias fueron generadas en la Edad Media y por lo tanto no pudieron tener ninguna relación con la María Magdalena histórica (si existió)

SOBRE LAS FUENTES

Este artículo se basa tanto en los evangelios considerados canónicos (Marcos, Mateo, Lucas y Juan) como en varios textos apócrifos (Pedro, Felipe, Tomás y María Magdalena). Colocados a la misma altura, porque, desde un punto de vista histórico, todos ellos tienen la misma veracidad (o falta de ella). Cuando la Iglesia Católica decidió que unos eran correctos y los otros falsos lo hizo según cuales se ajustaban mejor a su propia visión, no a criterios científicos.

Los textos más antiguos que tenemos de todos estos evangelios son de la misma época, en torno al sII. Todos ellos pueden ser copias de textos anteriores, escritos por gente que conoció personalmente a Jesucristo o todos ellos pueden ser falsificaciones posteriores. No tenemos forma de decirlo, lo único que sí podemos descartar es que sean falsificaciones posteriores al sII.

La autoría de todos estos textos es discutida. De los citados, tan sólo el testamento apócrifo de Tomás y el de Pedro aparecen firmados (lo cual tampoco demuestra que sea cierto). Los cuatro evangelios canónicos han sido bautizados por la tradición y los apócrifos de Felipe y de María Magdalena han sido bautizados así por los investigadores actuales al ser estos personajes los más destacados de la narración. No porque sean sus supuestos autores.

Estos textos apócrifos contienen numerosas coincidencias y numerosas contradicciones con lo dicho por los textos canónicos. Por ejemplo, el Evangelio apócrifo de Pedro afirma que fue Herodes y no Pilatos el que se desentendió de la ejecución de Jesucristo. Esto no es de extrañar, ya que incluso los cuatro evangelios canónicos se contradicen entre sí bastante amenudo. Por ejemplo, en el Evangelio de Mateo se nos habla de Herodes mandando buscar al niño Jesús para eliminarlo, en cambio el Evangelio de Lucas nos cuenta como José se lleva a una María embarazada hasta Belem para inscribirse en el censo ordenado por el emperador Augusto. Sabemos por numerosas fuentes que este censo se realizó en el año 6dC mientras que Herodes murió en el 4aC. Al menos una de las dos versiones debe ser falsa.


Tebas, la ciudad griega que derrotó a Esparta

4 agosto 08

“[…] fueron por la derecha del Eurotas quemando y saqueando casas repletas de bienes. En cuanto a los habitantes de la ciudad las mujeres no soportaban ver el humo siquiera, porque nunca habían visto enemigos; los espartiatas, cada uno en su puesto, aunque parecían y eran realmente pocos, vigilaban la ciudad que estaba sin murallas. “ Jenofonte. Helénicas.

Tebas era la ciudad más importante de la Beocia (región al norte del Ática y al sur de la Tesalia, en el centro de la Grecia continental). Desde los tiempos legendarios, Tebas había aspirado a mantener su hegemonía sobre sus vecinos, con resultados irregulares.

Mapa de Grecia durante el apogeo tebano

Cuando el Gran Rey persa Jerjes invadió Grecia, Tebas se alió con él y se convirtió, de facto, en la capital de la Grecia ocupada. Hasta que una coalición de griegos, liderada por atenienses y espartanos, les inflije una severa derrota en Platea (479 adC), ciudad al sur de la Beocia.

La derrota de los persas dejará a Grecia bajo el dominio de dos potencias que pronto empezarán a mirarse entre sí con hostilidad, Atenas y Esparta. Tebas jugará a las alianzas con uno y con otro intentando así asegurar lo que perdió tras la batalla de Platea, su dominio sobre la Beocia.

Platea se convierte apartir de entonces en el principal problema de la política exterior tebana. Aliada con Atenas, Platea pasa a ser una potencia de mediana importancia en la Beocia y pugnará con Tebas por el dominio de la provincia.

Pero esta situación durará tanto como el predominio de Atenas. Y así, durante las Guerras del Peloponeso, Esparta, destruirá la ciudad de Platea (373 adC), por petición tebana. Apartir de ahí Tebas, indiscutible dueña de la Beocia, iniciará su ascenso.

De las Guerras del Peloponeso salió Esparta fortalecida como potencia dominante de Grecia, una vez el poderío ateniense había sido destruido por los siracusanos y los espartanos. Sin embargo, era Esparta un gigante con pies de barro. Su brutal sistema social le exponía constantemente a las revueltas internas (que se sucederán constantemente). Y su sistema oligárquico le dará una importancia excesiva a un reducido número de ciudadanos-soldados, exponiendo el país entero a una catástrofe en caso de una derrota militar.

Así sucederá en la batalla de Leuctra (371 adC), cuando los tebanos aniquilarán a la flor y nata del ejército espartano, víctimas de una concepción de la guerra más anticuada y rígida que los tebanos. Desde este año, Tebas se convertirá en la potencia hegemónica de Grecia y, para asentar su dominio lanzará sendas campañas al norte (para poner freno al crecimiento de Tesalia) y al sur (para liberar a los arcadios y mesenos del dominio de Esparta).

Ambas campañas resultaron victoriosas. De Tesalia, los soldados tebanos se trajeron como prisionero a un joven que la historia conocería posteriormente como Filipo de Macedonia. En el Peloponeso los tebanos se entraron hasta la cocina y se plantaron, para su sorpresa, ante la legendaria Esparta.

Desde los tiempos legendarios, ningún ejército en armas había alcanzado jamás a Esparta. De hecho, la ciudad lacedemonia ni si quiera tenía murallas ¿para qué las necesitaba?

Todos los griegos se sorprendieron de la hazaña y de la osadía tebana, incluso los mismos tebanos que, desde que entraron en la tierra de los espartanos, actuaron con mucha mayor prudencia de la habitual en ellos. De hecho, todo parece indicar que si hubieran aceptado la realidad, que Esparta se encontraba de rodillas, podrían haberle dado el golpe de gracia.

No lo hicieron sin embargo, no se atrevieron, y después de devastar el territorio y asaltar algunas ciudades menores, abandonaron la Lacedemonia dándole a sus enemigos el tiempo que necesitaban tanto como el vivir.

Sin embargo, tras esta expedición quedó asentada la hegemonía tebana sobre toda Grecia, y ni si quiera la alianza entre Atenas y Esparta pudo evitarlo. Sin embargo, duraría poco.
Tan solo nueve años después, una coalición de pueblos del Peloponeso y del Ática será nuevamente derrotada por los tebanos en Mantinea (362 adC), en esa batalla, morirán los mejores líderes tebanos (incluido Epaminondas) y Esparta perderá lo que le quedaba. Era el momento más adecuado para la entrada de una nueva potencia en escena, y esa nueva potencia llegó del norte.

El debilitamiento de Tesalia había beneficiado a los macedonios de la misma manera que la destrucción de Platea había hecho con Tebas. Y el antiguo prisionero, Filipo de Macedonia, llegará con un ejército ante el cual ningún griego oponerse.

Apartir de Filipo de Macedonia, ninguna de las antiguas ciudades recuperará jamás su poder. Y apartir de su hijo, Alejandro Magno, el poder de los helenos se trasladará a reinos como Egipto, Macedonia o el Imperio Seleucida.

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Sócrates se defiende, según Platón

17 julio 08

Desde finales del sVI a. d. C., Atenas experimentó una nueva forma de gobierno en la que todos los ciudadanos eran iguales ante la ley. Lo llamaron Democracia (demos-kratos). Aunque era un régimen distinto a lo que ahora consideramos con el mismo nombre, en algunos sentidos era más democrático (las decisiones principales se tomaban por asambleas de ciudadanos, juicios incluidos) y en otros aspectos bastante menos (la mujer, los esclavos y los extranjeros e hijos de extranjeros no tenían derechos políticos, hay quien dice que en los tiempos de Pericles, sólo el 20% de los habitantes de Atenas tenían derecho a voto).

Cuando las principales decisiones se toman ante una asamblea, la demagogia se convierte en una habilidad no sólo fundamental para la política, sino para la propia supervivencia. Nadie sabe en que momento va a tener que defender su postura ante un grupo de conciudadanos erigidos como jueces. Como no podría ser de otra forma, surge la figura del profesor, el sofista, persona que se dedica a enseñar oratoria a los hijos de aquellos capaz de pagarles.

Al concentrar la energía de la mayoría de sus ciudadanos, la Democracia ateniense conseguirá grandes logros, como construir un imperio hasta entonces inédito en la Hélade y, durante unos pocos años, superar a la todopoderosa Esparta como potencia dirigente del Egeo. Al dejar los asuntos del estado en manos de la demagogia, también se buscaran varios desastres que, a la postre, acabarán finiquitando su imperio. El más grave fue la campaña contra Siracusa. El más famoso, el juicio a Sócrates.

Sócrates era un personaje sin duda singular, un freak, un grano en el culo. Increíblemente ingenioso, es capaz de sacar los colores al mejor abogado y se convierte en un personaje inmensamente popular del que todo una generación de atenienses aprenderá sin pagar un solo óbolo.

Sócrates vive en la miseria, porque se niega a cobrar nada por sus enseñanzas. De hecho, él afirma que no enseña a nadie nada, simplemente aquellos que deciden seguirle pueden observar de él la forma de recuperar el conocimiento que guardan en su interior.

Porque el método de Sócrates consiste en obligar a aquellos que le rodean a analizar sus conocimientos. Sócrates no imparte lecciones, sólo pregunta. Y con preguntas hábilmente dirigidas, es capaz de hacer que el alumno llegue a la conclusión que él quiere.

Pero Sócrates va más allá, y no sólo aplica este método a aquellos que le siguen, sino a todo el que tiene la desdicha de encontrarse con él. Pero claro, a aquellos que se consideran sabios o que pretenden parecerlo no les hacía mucha gracia que viniera el Sócrates este a hacerles preguntas comprometidas. Ni que decir tiene que alguien capaz de dejarte en ridículo en público, con tanta facilidad, necesariamente ha de granjearse enemigos.

Al menos, este es el motivo por el que, según la versión de Platón, Sócrates se considera injustamente acusado de los delitos de corruptor de la juventud e impiedad. Sinceramente creo que es una hipotesis muy creíble.

Sócrates se enfrenta así a su posible condena de muerte defendiéndose como ha vivido. Por medio de sus preguntas, demuestra lo absurdo de las acusaciones contra él. Tanto lo consigue que, a pesar de todas las influencias y del dinero puestos en su contra, Sócrates es condenado por muy poco margen.

Lo que viene después ha impresionado a decenas de generaciones posteriores. Cuando le dan la oportunidad de cambiar su pena de muerte por una multa o un destierro, Sócrates se niega y cuando Critón y otros de sus discípulos consiguen sobornar a sus guardianes y pretenden salvarle la vida, él lmantiene su negativa. Sócrates es Sócrates por su desprecio a la vida y a sus enemigos. No tiene riquezas ni otra cosa que su orgullo de ser como es, si huye de la muerte ya no sería Sócrates. Llega a argumentar, anticipándose a Epicuro, que no tiene sentido temer a la muerte ya que no produce sufrimiento.

Sócrates es uno de los personajes más llamativos de la historia occidental. Sin escribir nada en toda su vida, marcó un punto de inflexión fundamental en la filosofía griega. Afirmando que lo único que sabía era, que no sabía nada fue considerado como el hombre más sabio de la Hélade por el Oráculo de Delfos (precisamente por afirmar eso, diría él). Siendo increíblemente orgulloso fue capaz de dar una lección de humildad ante la vida y ante el saber.

Y lo que es más importante, es de los pocos grandes pensadores que destacan por la coherencia entre sus ideas y su forma de vida. Incluso, en su forma de muerte.

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Safo, la primera de las décimas musas

17 febrero 08
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Safo, tal y como fue representada en una casa de Pompeya.

La literatura, como ejercicio intelectual que es, siempre se ha considerado cosas de varones. Sin embargo, de cuando en cuando, alguna mujer le ha dado por demostrar lo contrario. Estupefactos, sus contemporáneos muchas veces las recibieron con escándalo (Sor Inés de la Cruz), otras sin embargo fueron consideras criaturas casi divinas, es el caso de Safo.

Algunas de estas mujeres, incluso la desdichada Sor Inés, recibieron un piropo facilón y evidente. Que yo sepa, al menos cuatro mujeres fueron descritas como “la décima musa” (supongo que de una a otra ya se había olvidado la anterior). Hoy voy a hablar de la primera de ellas que yo conozca, Safo de Lesbos.

Habrá que empezar reconociendo que poco es lo que se sabe sobre ella. Es más, la Safo histórica está tan entremezclada con la Safo mitológica que resulta complicado separar a una de otra. En algunos de los diccionarios de mitología más prestigiosos (como el de P. Grimmal) Safo y sus mitos tienen su propia entrada.

Y es que, ¡oyes!, no hay muchas mujeres mortales de las que se cuente que compitieron con la mismísima Afrodita por el amor de un varón. Y no por su belleza que, a juzgar por lo que Safo cuenta, debió ser poquita cosa (“bajita y sin gracia” dice en un verso que, posiblemente, se refiere a sí misma).

Apesar de que su contemporáneo y compatriota Alceo dijera “Oh Safo coronada de violetas, sacra, de sonrisa de miel”, es más que probable que el atractivo que parecía disfrutar procediera, como tantas personas, de su ingenio más que de su belleza. Al fin y al cabo, a Safo se le atribuye la máxima “el que es bello mientras se le contempla es bello, pero el que es excelente, pronto será bello también“, un claro antecedente del pensamiento de Sócrates y Platón, por cierto.

La lista de sus supuestas conquistas es innumerable, en su poesía encontramos algunos nombres de amados y amadas. Es a Safo que la isla de Lesbos goza del honor de haber dado nombre a toda una opción sexual.

Pero dejemos de lado (por un momento) los cotilleos y vamos a lo importante: Safo fue capaz de convertirse en una de las principales influencias de la poesía griega y romana. No sólo parece ser la primera en utilizar un tipo de composición que los antiguos llamaron “estrofa sáfica”, sino que sus desenfadados poemas amorosos (y eróticos) podrían ser los que abrieron la puerta a la poesía sentimental. Hasta Safo, la poesía había sido principalmente épica, desde ella (y Alceo) hasta la actualidad, el amor sería la fuente principal de inspiración poética. No es poco.

Los grandes poetas de la antigüedad elogian a Safo, incluso varios filósofos como Platón que la utiliza para demostrar que la mujer es capaz de alcanzar al hombre en ingenio. Desgraciadamente, nosotros no podemos juzgarla convenientemente ya que apenas sí tenemos algún pequeño fragmento de su obra. Sabemos que en la Biblioteca de Alejandría se compiló una antología de Safo que llenaba nueve libros (quizás diez, la referencia es confusa). Hoy apenas nos quedan fragmentos, retazos de su producción.

poemasafo.jpg
Esto es lo que queda de una de las creaciones de Safo.

Sabemos que Safo escribió un Himno a Afrodita considerado como su obra maestra y envidiado y exaltado por gran cantidad de eruditos de la Antigüedad. De este himno apenas nos queda un fragmento que empieza así:

Inmortal Afrodita de bien labrado trono, hija de Zeus trenzadora de engaños, yo te imploro, con angustias y penas no esclavices mi corazón, Señora,

De esta forma tan original, Safo inicia un tema que quizás tuviera precedentes, pero no los conocemos. El tema del que no quiere enamorarse más veces e implora tranquilidad para su corazón. Junto al “Déjame en paz, Amor tirano” de Quevedo, este es el único poema que conozo en el que se invoca a una divinidad supuestamente benigna para pedirle que se aleje de uno.

Pero luego sigue:

en vez de eso aquí, si en verdad ya otra vez mi voz oíste desde lejos y me escuchaste y abandonando la mansión del padre viniste, el áureo arro luego de uncir: bellos, veloces gorriones te trajeron sobre la tierra negra batiendo con vigor sus alas desde el cielo por en medio del éter. Resto llegaron: y tú, diosa feliz, sonriendo con tu rostro inmortal me preguntabas qué me sucedía y para qué otra vez te llamo qué es lo que en mi loco corazón más quiero que me ocurra:

La diosa, maternalmente, se sonríe de la súplica de Safo sabiendo bien que, en el fondo, el que pretende no querer enamorarse es porque en el fondo lo necesita.

“¿A quién muevo esta vez a sujetarse a tu cariño? Safo, ¿quién es la que te agravia? si ha huido de ti, pronto vendrá a buscarte; si no acepta regalos, los dará; si no te ama, bien pronto te amará aunque no lo quiera”

Aquí descubrimos que la persona de la que Safo está enamorada es una mujer. Y Afrodita le promete su ayuda, que Safo acepta para que al final el amor, Afrodita, salga vencedora:

en, pues, también ahora, líbrame de mis cuitas rigurosas y aquello que el corazón anhela que me cumplas, cúmplemelo y tú misma sé mi aliada en la batalla.

El tema de la homosexualidad (más bien bisexualidad) de Safo ha sido muy debatido. Estúpidamente en mi opinión, ya que no creo que haya motivo para mucha discusión, la bisexualidad de su poesía es más que manifiesta. Algunos expertos han tratado de “defender” a Safo (ya se sabe que hay gente que considera un insulto ser bisexual). Para ello han aducido que las referencias a sus amantes femeninas bien podrían ser muestras de amistad exajeradas (aunque a mí versos como “durmiendo sobre el pecho de mi tierna amiga” me inclinan a pensar que no es así) y han utilizado argumentos tan ridículos como que Platón puso a Safo como ejemplo de persona virtuosa, olvidando que la “virtud” para Platón no era lo mismo que la cultura de tradición judeo-cristiana que nos rodea. Platón también consideraba a Sócrates un hombre virtuoso, apesar de que este hiciera cosas como masturbarse en público.

Si me veo tentado a remarcar que la bisexualidad de Safo me parece muy conveniente en la mentalidad griega de por entonces. Hoy existe una cierta tendencia a suponer que la poesía es cosa de mujeres o de varones homosexuales, es posible que los griegos pensaran justo lo contrario. Por otra parte, si se esperaba de un hombre ingenioso y virtuoso que manteniera relaciones con mujeres y muchachos ¿no es lógico pensar que una mujer destacada debiera tener inclinaciones sexuales semejantes?

Parece ser (o quizás no, sabemos muy poco) que Safo dirigió una especie de escuela de señoritas de donde saldrían varias de sus amantes. De ser cierto, Safo sería un muy interesante precedente de los sabios que un siglo más tarde educarían a las élites (varoniles) de la Hélade y que alcanzarían su punto más conocido con la Academia de Platón. Algunos de sus versos podrían estar relacionados con sus relaciones amorosas con las jóvenes muchachas a las que instruía “Lucero de la tarde, te traes todas las cosas que la Aurora brillante hizo salir de casa: traes la oveja, traes la cabra, traes la hija lejos de su madre.”

Esto siempre es según la interpretación que hicieron los eruditos de la antigüedad (y que escribieron siglos tras la muerte de Safo). Es posible que en realidad no haya existido ninguna escuela. También nos cuentan estos antiguos sabios que existía una competidora, una mujer llamada Andrómeda, detestada por Safo que tenía su propia escuela y debía ser más hermosa aunque menos ingeniosa. Lo que es peor, la competidora sería capaz de enamorar y llevarse a algunas de las protegidas de Safo. Algunos de los versos conservados hacen referencia a esta especie de competición entre ambas mujeres: “De nuevo Eros que desata los miembros me hace estremecerme, esa pequeña bestia dulce y amarga, contra la que no hay quien se defienda […] Atis, has cobrado aborrecimiento a acordarte de mí y vuelas hacia Andrómeda” (Eros es el equivalente a Cupido, el dios que influye sobre los enamoramientos y, en este caso, los celos)

Los celos es un asunto recurrente en la poesía de Safo, “¿Qué rústica hechiza tus sentidos [corrompido] llevando un rústico vestido [corrompido] sin saber elevar su borde sobre los tobillos”. Y este desprecio que se trasluce sobre sus competidoras también resulta frecuente, como en el siguiente fragmento dedicado, posiblemente, a la ya mencionada Andrómeda: “Una vez muerta, yacerás en la tierra y no habrá recuerdo tuyo ni añoranza ya más: no tienes parte de las rosas de Pieria, sino que ignorada también en la mansión de Hades errarás revoloteando entre las sombras de los muertos” Andrómeda no estaba dotada para la poesía (no tenía parte de las rosas de Pieria), así que no será recordada tras su muerte tal y como sería recordada ella.

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Alceo y Safo en una cerámica ateniense. No debe sorprendernos la presencia del arpa, en aquellos tiempos, como ahora, casi toda la poesía que se hacía era cantada. Por eso en muchos sitios se habla de “lírica” en vez de “poesía”.

Compuso Safo también varias canciones (probablemente toda su composición fuera en forma de canciones) de boda. Este tipo de canciones han sido de corte picante en infinidad de culturas desde que se tiene memoria. Desgraciadamente no sabemos si era el caso de las bodas griegas antes de Safo o si fue ella la que inauguró esta moda con versos como estos:

(cantan las amigas de la novia, hablando de la novia): “Como la manzana dulce se colorea en la rama más alta, la más alta en la más alta, de ella se olvidaron los cosecheros de manzanas. Pero no es que la olvidaran, es que no pudieron alcanzarla”

Pero el tiempo hace mella en todo tipo de mortal, incluso en aquella que compitió contra Afrodita por un varón. Pero Safo, siempre despreocupada, en vez de lamentarse por la juventud perdida como el Néstor de Homero, parece mostrar una especie de resignación no exenta de cierta amargura: “Sigue siendo amigo mío ybúscate un amujer más joven: pues no podré vivir contigo siendo yo más vieja”

O el siguiente verso que, quizás, sea una referencia a su vejez “pasa el momento” o igual no, dificil saberlo con lo que tenemos: “Se ha puesto la luna y las Pléyades: es la media noche: pasa el momento, y yo duermo sola”

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Cuenta la leyenda que, tras ser derrotada por Afrodita al buscar el amor de Faón, Safo se arrojó de la roca de Léucade, quedando esta consagrada como lugar donde suicidarse si eres un enamorado desdichado.

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Etruria, el pueblo que podría haber sido Roma

16 octubre 07

Poco sabemos sobre los etruscos, pueblo ya mítico y legendario cuando los romanos empezaron a hablarnos sobre ellos. Llegaron a tener una cierta influencia en sus aguas y a desarrollar una civilización propia de la que poco sabemos. Desgraciadamente, no podemos leer sus documentos y lo que nos contaron los antiguos griegos y romanos está marcado por la distancia geográfica y/o cronológica.

Cuando los primeros griegos (eubeos) se establecen en Pitecusa (en el Golfo de Nápoles) en torno al sVIII Roma todavía no existe y toda la península itálica estaba poblada por pueblos que desconocían la escritura y que le parecieron a los helenos sumamente primitivos.

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Mapa en el que podemos ver el imperio etrusco en su máximo explendor. La principal colonia griega de la zona, Pitecusa, se encontraba en la islita que podemos observar enfrente de la también colonia griega Capua.

Pero entre estos pueblos, habría uno al norte que rápidamente comprendería los beneficios del comercio y que se convertirían en aventajados alumnos de los helenos. Los tirrenos, conocidos por los romanos como los etruscos, ganarían el suficiente respeto por parte de los griegos como para darle su nombre al mar que les rodeaba.

No sabemos casi nada sobre el pueblo etrusco. Tenemos algunos documentos escritos por ellos, pero hace ya muchos siglos que nadie puede comprender su idioma, un idioma que ni si quiera es indoeuropeo (la gran familia lingüístico de la que proceden la mayoría de las lenguas europeas)

Los romanos nos cuentan que era un pueblo de gran cultura y riqueza, formado por personas que vivían de cara al placer. Desgraciadamente, los romanos que nos lo contaron nacieron siglos después de la destrucción de la cultura etrusca, y parece seguro que lo que nos narran no es más que la versión idealizada de una cultura legendaria. Una cultura que a los primitivos romanos debió parecerle el culmen de la sofistificación.

Yendo a lo que parece más seguro, sabemos que los eubeos se establecen en Pytecusa (Ischia) en el sVIII, pero no sabemos casi nada sobre lo que hicieron más allá de ser evidente que sus barcos recorrían todo el mar que actualmente todavía llamamos Tirreno. Por lo que sabemos de otros lugares donde los helenos se establecieron más recientemente (y, por lo tanto, conocemos mejor), los griegos únicamente extenderían sus actividades por la costa, y serían los propios pueblos nativos los que llevarían sus mercancías hacia el interior. Resulta verosimil pensar que los etruscos jugarían este papel, y que así iniciarían su ascenso.

Eran los etruscos un pueblo establecido en varias ciudades-estado muy celosas de su independencia, imitando el modelo griego. Pero que establecieron una alianza (la federación etrusca) que probablemente naciera de su necesidad de equilibrar la superioridad helena.

En algún momento, los tirrenos le cogerían el gustillo a eso del comercio y empezarían a construir sus propios barcos y a iniciar la construcción de su propio imperio comercial. Y no debió dárseles mal, cuando los griegos insisten en que eran unos malditos y malvados piratas (honor que los helenos tan sólo dedican con más profusión a los fenicios).

La cumbre de su poderío debió llegar apartir del 537 aC , tras la batalla de Alalia (Córcega). En esta batalla, los griegos consiguieron derrotar a una coalición cartaginesa y etrusca, pero perdieron tantos barcos en esta victoria que los etruscos, desde entonces, serían los amos del mar Tirreno. Esto no debió gustar mucho a sus aliados cartagineses, que pasan a convertirse en sus rivales.

Pero también por esos tiempos surgió una amenaza para la coalición etrusca. En torno al 510 aC, 27 años después de la batalla de Alalia, es fundada la ciudad de Roma en el extremo sur del dominio etrusco, entre unos pueblos que se denominaban latinos y que se encontraban bajo un inseguro dominio etrusco. No es bien conocida la influencia etrusca sobre la Roma recién fundada, pero es claro que esta fue considerable. Probablemente sus tres últimos reyes fueran etruscos, y quizás la expulsión del último esconda una revuelta contra los etruscos.

Aquella Roma consiguió una cierta riqueza gracias a sus cercanas salinas (en un mundo sin congeladores ni latas de conserva, la sal es la única forma de conservar carnes y pescados, y por lo tanto un preciado recurso) Además, aquella Roma empezó pronto a construir su propia flota (flota que acabarían abandonando tras acabar con los etruscos, Roma no volvería a tener una flota digna de tal nombre hasta siglos después). Roma lideraría una revuleta latina contra los etruscos y construir una confederación en el Lazio semejante a la de sus vecinos del norte.

Roma apareció desde el principio como una amenaza para los etruscos. Una amenaza pequeña, reconozcámoslo, una pequeña molestia para los poderosos tirrenos. Pero una molestia capaz de firmar una alianza con los cartagineses y capaz de mantener constantes guerras contra la cercana ciudad de Veyes, frontera sur de la federación etrusca.

Al continuo enfrentamiento contra griegos, cartagineses y romanos, los etruscos tuvieron que añadir una amenaza imprevista cuando los Galos invadieron el norte de Italia. Los celtas del norte arrasaron toda la etruria y llegaron a conquistar la misma Roma (nadie más repetiría tal azaña hasta el sV).

Los romanos se vieron beneficiados por su posición geográfica al sur de los etruscos que, enseguida empezaron una guerra de liberación contra los invasores galos. Cuando por fin estos fueron empujados hacia el Valle del Po, Roma aparecía ahora como la potencia predominante de la Italia central.

Debilitados por los años de ocupación gala, los etruscos se encontraron con una presencia mucho más fuerte de los cartagineses en sus costas y con una ambiciosa Roma. Esta última acabaría finiquitando la historia de la cultura etrusca, iniciando un ascenso que no finalizaría hasta alcanzar el dominio de todo el Mediterraneo.


Cleopatra, una faraona fea

23 septiembre 07

De todos los mitos históricos pocos, muy pocos, son tan machistas como el de Cleopatra (y ya tiene mérito, tú)

Cuando pensamos en la última reina de Egipto, a todos nos viene a la memoria la maravillosa Elizabeth Taylor. La hermosísima y lujuriosa mujer capaz de seducir al hombre más poderoso de su tiempo y a su inmediato sucesor, la nifómana glamourosa que supo convertir la corte alejnadrina en la capital de los placeres a la que ningún hombre sensato podría resistirse.

Cleopatra es una mujer que fue capaz de sobrevivir una infancia entera en la turbulenta corte alejandrina (casi ninguno de sus hermanos pudo decir lo mismo) y siendo apenas una cría de 17 años consiguió el trono apesar de la oposición de los más importantes hombres de Alejandría y sedujo a todo un Julio César que se acababa de convertir en el hombre más poderoso del Mediterráneo. ¿Cómo pudo una mujer conseguir sobrevivir allí donde tantos hombres (alguno de ellos, incluso inteligente) morían como moscas? Sólo existe una posible respuesta ¿no? debió ser increíblemente hermosa, el único atributo que una mujer puede poseer ¿verdad?

Pero entonces… ¿por qué sus contemporáneos insistían en destacar que era más bien feucha la pobre?

A lo mejor va a ser que tenía un poco de inteligencia y todo.

Moneda de Cleopatra en la que podemos comprender

a lo que Cicerón se refiere cuando habla de su nariz.

Las pocas imagenes que tenemos de ella en bustos y monedas no nos deberían servir para hacernos una idea de su belleza, ya que esta es relativa y cultural y es posible que a sus contemporáneos les pareciera hermoso un rostro que, desde luego, a nosotros no nos lo parece. Pero es que no existe ningún testimonio de Cleopatra en el que haya sido descrito como guapa. Parece ser que principalmente a causa de su nariz. Cicerón, que la conoció en persona, dijo una vez “si la nariz de Cleopatra hubiera sido más pequeña, habría conquistado el mundo”. Lo que de otra forma podríamos decir: si hizo todo lo que hizo siendo fea ¡imaginaros si encima llega a ser hermosa!

Destacan sin embargo, incluso los que más la odian, su impresionante cultura e inteligencia. Que sepamos, Cleopatra llegó a hablar al menos seis idiomas, y discutía con profundidad sobre filosofía, historia y, cómo no, política. Tenía además una personalidad increiblemente atractiva. Vale que no fuera hermosa, pero era una mujer con la que cualquier persona culta se sentía agusto. Y esto lo reconocen incluso, como ya hemos dicho, aquellos que más la odiaban.

Alejandría en tiempos del Imperio Romano, aparte del edificio en honor de César y el cementerio romano, no tenía muchos cambios con los tiempos de Cleopatra.

El Egipto de Cleopatra era la nación más rica del Mediterraneo, pero su poderío militar no estaba en consonancia con su economía… y eso era algo bastante peligroso cuando tienes como vecinos a los romanos. La principal debilidad del reino nacía de su división entre griegos y egipcios que se odiaban mutuamente. Se hacía imprescindible una reconciliación entre ambos pueblos que pudiera permitir al país del Nilo ofrecer una resistencia seria contra el imparable ascenso de Roma.

Quizás obligada por las circunstancias, o quizás por un genuino espíritu político, Cleopatra representaba en sí misma esa reconciliación entre los dos pueblos. Siendo griega, le hablaba a los egipcios en su propio idioma (fue la primera descendiente de Ptolomeo que aprendió a hablar egipcio). Siendo de tez blanca, vestía con las prendas tradicionales egipcias. Siendo Reina de Egipto, asumió los antiguos títulos faraónicos. Esto le granjeó la adoración de los egipcios… y la aniversión de Alejandría.

Recreación de la Torre de la isla de Faros, primera de su clase y que

daría nombre al resto de torres destinadas a ayudar al tráfico naval.

El Museo (nombre que deriva de las musas) daría también nombre a

este tipo de edificios.

Era Alejandría la ciudad más maravillosa del mundo (se cree que duplicaba la población de Antioquía y casi triplicaba la de Roma). Dotada de una impresionante Torre en la isla de Faros (una de las siete maravillas del mundo), con su Museo equipado con la mayor biblioteca del mundo, con sus dos puertos (los más activos del mundo, con carriles flotantes que permitieran gestionar efectivamente el intenso tráfico).

Pero era también un costoso parche sobre Egipto. Una colonia macedónica, griega, sobre tierra extranjera. En Alejandría los egipcios tenían prohibido residir. Alejandría pretendía actuar como si fuera una inmensa ciudad-estado, una ciudad que dirigía, sometía y esclavizaba a Egipto, el país más antiguo y más rico del Mundo Conocido. Sin la gran carga que significaba la población de alejandría, Egipto sería el país con mayor excedente alimenticio de su tiempo. A causa de Alejandría, los egipcios muy amenudo padecían hambre.

La crisis sucesoria que enfrentaba a Cleopatra con su hermano amenazaba con derivar en una guerra civil entre alejandrinos y egipcios. Una guerra que, por cierto, Cleopatra tenía todas las de perder. Al fin y al cabo, el ejército estaba en manos alejandrinas.

Entonces fue cuando Julio César apareció en escena. El Gran Hombre llegaba a Alejandría persiguiendo a su rival Pompeyo Magno, al que acababa de derrotar definitivamente en Farsalia. Aparecía por lo tanto como el hombre más poderoso del Mediterráneo. Una fuerza absolutamente capaz de desequilibrar la situación en Alejandría… y totalmente dispuesto a hacerlo en su propio provecho.

Lógicamente, ambos bandos intentaron ganarselo para su causa pero, como es sabido, al final fue Cleopatra la que consiguió seducirle. Y, si hemos visto que la reina no destacaba por su belleza, cabe preguntarnos como lo consiguió.

César era un hombre libidinoso. Era consciente de su grandeza, y se creía con derecho a todo y Cleopatra no fue precisamente la primera princesa a la que conoció íntimamente, incluso tenía un rey en su lista de conquistas. Es posible que aunque no fuera atractiva, César considerara que dormir con ella era una especie de obligación viril para él. Sus soldados dormían con las esclavas que habían capturado en la batalla, él dormía con las princesas.

Por otra parte, era un gran seductor, la lista de sus conquistas amorosas es todavía más larga que la de sus conquistas militares. Apesar de que casi le triplicaba en edad a Cleopatra, y que no es que fuera particularmente guapo, César era un hombre tremendamente atractivo. Probablemente, y esto es especulación mía, a causa de esa seguridad en sí mismo que siempre demostraba. Existe la posibilidad de que realmente la jovencísima Cleopatra que, probablemente, había conocido a muy pocos varones en su vida, se enamorara de él. Además, César ya recibía en el Oriente un trato de dios en la tierra, y Cleopatra como faraona sólo podía compartir lecho con otro dios como ella. La lista de dioses vivos en el Mediterráneo no era muy elevada.

No parece extraño que Cleopatra y César pudieran compartir algunas noches. Pero su amorío fue mucho más allá. En un momento en que los enemigos de César se estaban reagrupando para acabar con él, se dedicaron a recorrer el Nilo en un placentero crucero. Y cuando César viajó a Roma, Cleopatra no tardó mucho en acudir hasta allí. Y César siguió visitándola para escándalo de sus compatriotas y despecho de su esposa romana. No era César un hombre que tuviera problemas para conseguir satisfacer sus bajos instintos, así que si iba a visitar amenudo a aquella jovenzuela feucha y extremadamente delgada, por algo debía ser más allá del puro instinto sexual. Probablemente valorara en ella su increíble cultura e inteligencia, que hasta sus enemigos ensalzaron. Posiblemente incluso estuviera enamorado.

Políticamente la alianza entre César y Cleopatra era muy prometedora. Simbolizaba la unión entre Oriente y Occidente, y la garantía de que no habría más guerras en el Mediterraneo. Egipto aseguraba el suministro de trigo a Roma y Roma aseguraba la paz en Egipto. Por si fuera poco, Cleopatra tuvo un hijo con César, el único varón que tuvo el Gran Hombre.

Pero la muerte de César no llegó mucho después y Cleopatra tendría que volver a Egipto. Una nueva guerra civil amenazaría ahora a la República Romana y, tras acabar fácilmente con los asesinos, dos nuevos hombres aspiraban a ocupar el lugar de César.

El jovencísimo Cayo Octavio (que adopta el nombre de Julio César Octaviano y que más tarde sería conocido como Augusto) es el heredero legal de César. Marco Antonio era conocido como la mano derecha del dictador y es el hombre al que conocen y adoran sus soldados.

Mientras la gran potencia mundial se enfrenta consigo misma, la segunda potencia no podía quedar al margen. Cleopatra volverá a tomar un bando, Marco Antonio, y volvemos a encontrarnos con la incógnita sobre lo que debió pasar entre los dos. Políticamente la alianza parece idónea, Cleopatra tenía el dinero que Marco Antonio necesitaba para financiar su guerra civil. Y Marco Antonio parecía claramente superior a ese mocoso que había demostrado carecer de capacidades como militar.

Moneda con Marco Antonio y Cleopatra.

En lo personal, Marco Antonio no era César. Carecía de su atractivo físico e intelectual (aunque con su gran altura y corpulencia, es posible que fuera interesante). Por su parte, Cleopatra era más adulta y experimentada de lo que lo fuera con César. El resultado fue que si César era siempre el que parecía controlar la situación incluso en su vida en pareja, Cleopatra supo manejar con gran facilidad al muy inferior Marco Antonio. Si César y Cleopatra habían vivido en Roma, Cleopatra y Marco Antonio vivirían en Alejandría.

Sin embargo el romano tenía sus virtudes, parece ser que sabía ser tremendamente divertido cuando quería, y era capaz de hacer reir a cualquiera. Era además un competente militar y sus soldados le adoraban. No sabemos si Cleopatra efectivamente se enamoró de él. Aunque sí es evidente que Marco Antonio sí lo estaba.

Octavio no era un gran general, pero sí que era un gran político y si no sabía dirigir ejércitos, sí que sabía elegir a las personas adecuadas para ello. Con gran habilidad, consiguió desprestigiar a su rival principalmente por medio de Cleopatra. Es aquí donde nace la leyenda de Cleopatra. Se le inventan decenas de amantes (en realidad, los únicos amantes que le conocemos a Cleopatra son César y Marco Antonio) y se crea toda la atmósfera de glamour lujurioso que ha sobrevivido hasta la actualidad.

Tras una breve contienda, Marco Antonio es derrotado y tanto él como Cleopatra acaban por suicidarse. Octavio Augusto sería el primer emperador romano digno de tal nombre y Egipto se convertiría en una propiedad personal suya.

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