Mana, un experimento contra los poderosos

1 febrero 09

amj_liberation_a

“no habrá ninguna mezcla de blancos: todos serán negros; los jefes negros.” Anne-Marie Jahouhey.

Durante diez años (1836-1846) 477 personas de origen africano y una religiosa francesa demostraron que los esclavos podían convertirse en hombres libres y ganar su subsistencia al mismo nivel que los blancos. Los periódicos en manos de los esclavistas definieron este experimento como una utopía, una quimera y ante las evidencias, opusieron mordacidad. Casi dos siglos después, el experimento de Mana puede mostrarnos claramente como un experimento exitoso puede parecer fracasado si atenta contra aquellos que controlan los medios de comunicación.

La madre Anne-Marie Javouhey consiguió el 18 de septiembre de 1835 la autorización necesaria para iniciar un gran experimento social con un grupo de exclavos manumitidos en la Guayana Francesa. Era un experimento en que el gobierno francés estaba muy interesado, ya que tras prohibir la trata, quería ir prohibiendo la esclavitud poco a poco y necesitaba desmontar los argumentos de los esclavistas.

Javouhey se basó para su proyecto en las reduciones jesuíticas del Paraguay. El que haya visto la fabulosa película La Misión comprenderá en que consistían… y cual era su debilidad. Los indígenas estaban ahí para ser salvados, todos los cargos importantes eran ocupados por generosos hombres blancos benevolentes que creían saber que era lo mejor para los guaraníes. Javouhey introducirá la importante novedad de permitir que los negros se administraran a sí mismos. Era fundamental este hecho para demostrar la falsedad de la propaganda esclavista, que afirmaba que los negros no podían valerse sin la “protección” del hombre blanco.

La aldea de Mana contó con una crónica falta de financiación, que en gran parte pudo suplirse con las ayudas de la Sociedad Abolicionista Británica y de personajes individuales de la metropoli francesa, interesados por el fin de la esclavitud. Apesar de la poca finaciación y de los vaticinios de los esclavistas, la aldea consiguió su autosuficiencia y, lo que era más importante, no generó ningún problema a sus vecinos que, sin embargo, les percibían como una amenaza a toda su forma de vida.

Los habitantes blancos de la Guayana odiaban por motivos evidentes a la madre Javouhey. Y la tensión alcanzó techo en 1841 cuando presentó al gobierno de París un proyecto para comprar, forzosamente, todos los hijos de los esclavos de la Guayana con la intención de criarles en libertad en su aldea.

Pero los esclavistas pasaron a la ofensiva. La aldea de Mana producía suficiente maiz, mandioca y plátanos para alimentar a su población, pero ni rastro de café, bija o girasol que se producían en las plantaciones esclavistas. Basándose en este dato, consiguieron difundir la falsa sensación de que el sistema de Mana no era productivo. Al fin y al cabo, si alimentas a tus esclavos con lo mínimo imprescindible para sobrevivir, te queda mucha tierra que puedes dedicar a productos de exportación, pero si permites que estos cultiven lo que quieran lo primero que van a hacer es alimentarse en condiciones.

Y, en el fondo, lo que la metropoli quería era que le llegara un café barato.

Debido a esto, en 1847 la madre Javouhey fue desplazada y el Ministerio de Marina y Colonias colocará al mando a su gente y desplazará a los jefes negros, con desastrosos resultados.

Apesar de que los nuevos gestores forzaron el cultivo de productos de exportación, los gastos que generaba la comunidad (y que antes era autosuficiente) crecieron exponencialmente. La revolución de 1848 conllevó la definitiva prohibición de la esclavitud, pero esto no trajo ningún alivio a la colonia de Mana ahora gestionada por blancos que fueron cerrando aquellas cosas que resultaban “deficitarias” como su hospital, su colegio y su guardería infantil.

El mazazo definitivo a “la excepción” de Mana se produjo cuando se decide crear una colonia de presidiarios en la Guayana (experimento que ya se había intentado varias veces). Se quería alejar a los presidiarios de los decentes colonos de la Guayana, con tantos derechos como los franceses de la metrópoli, pero, como diría un ministro referiéndose a Mana “No hay propietarios colonos con los que tratar, y la presencia de 700 a 800 negros que pueblan esta localidad  se convierte, desde el punto de vista de la creación de un taller de deportados en una ventaja en lugar de un inconveniente.”

La nueva Francia había prohibido la esclavitud, pero seguía considerando que los esclavos necesitaban la protección de los sabios hombres blancos. El experimento de Mana demostraba lo contrario pero, como es habitual cuando se muestra una evidencia que no conviene a los poderosos, en seguida quedó olvidado.

973

Anuncios

Algunas cifras sobre la “trata de negros”

6 noviembre 08

El comercio de esclavos africanos no sólo fue un acto de crueldad extrema en sí mismo, si no que además, produjo grandes males en las regiones afectadas.

Las personas raptadas eran transportadas a grandes barcos y nunca jamás volvía a saberse de ellos. Esto despertó un terror supersticioso entre los nativos que en su pugna por por mantener la libertad o por arrebatársela al vecino llevaron al continente a un estado de caos sin precedentes. Podríamos decir, que todavía no ha sido resuelto. Vigorosas sociedades y civilizaciones incipientes fueron arrastradas a una destrucción prematura y todo el continente vivió un gran retroceso tanto en nivel de vida como en fuerza civilizadora.

Naturalmente, la esclavitud ya existía desde mucho antes, tanto en Europa como en África, pero se trataba de una esclavitud doméstica, con poca repercusión económica. Apartir del sIX, los árabes del norte y el este de África empiezan a comprar esclavos, dando pie al surgimiento de los primeros estados esclavistas en lugares como el Valle del Níger, el Sudán, el Cuerno de África o en el extremo sur del Sahara (Songhai).

Era la esclavitud que buscaban los árabes distina a la que querrían luego los europeos. Las mujeres eran más apreciadas que los varones, y generalmente los esclavos no eran destinados a trabajos extenunantes (con excepciones). En cualquier caso, la esclavitud anterior al gran comercio atlántico no tuvo las repercusiones que esta tendría sobre los estados subsaharianos.

La cifra de esclavos comprados por los árabes no empezaría a reducirse hasta bien entrado del sXIX, pero apartir del sXVI los europeos superarían su importancia como clientes. El dudoso honor de iniciar este comercio lo tiene Portugal, que ya en 1444 realizó su primer cargamento. La colonia portuguesa en Santo Tomé se convertiría, a su vez, en la primera gran economía de plantación de caña de azucar basada principalmente en el trabajo esclavo.

Los primeros colonos españoles y portugueses en el continente americano se encontraron con serias dificultades a la hora de esclavizar a los nativos. Tanto por motivos legales como, simplemente, porque fueron exterminados en gran medida. Como lo que no iban a hacer era ponerse a trabajar, decidieron comprar esclavos procedentes de allí donde se vendían tradicionalmente, África.

Fue el inicio de la que, seguramente, haya sido la mayor tragedia sufrida por este continente… Y ya es decir.
Es muy complicado establecer cifras fiables sobre la trata de esclavos africanos. Pocas veces hay documentación apropiada, y cuando la hay no tiene en cuenta el contrabando que, sabemos, llegó a ser muy importante. Basándose en distintos estudios, Marc Ferro hace las siguientes hipótesis:

*Esclavos comprados por los árabes antes de la llegada de los europeos: entre 3,5 y 10 millones.

*Esclavos deportados por los franceses: no inferior a 1.200.000

*Esclavos deportados por los ingleses: cifra muy superior a 4.000.000

*Trata portuguesa: 2.250.000

Esclavos deportados durante:

*sXVI

Por los árabes: 900.000

por los europeos: 900.000

*sXVII

Por los árabes: 700.000

por los europeos: 1.800.000

*sXVII

Por los árabes: 700.000

por los europeos: 6.100.000

*sXIX

Por los árabes: 1.800.000

por los europeos: 3.300.000

*Total sXVI-sXIX

Por los árabes: 4.100.000

por los europeos: 12.100.000

DESTINOS:

colonias españolas en América: 1.600.000

Brasil: 4.000.000

Caribe británico, francés, holandés y danés: 3.700.00

EEUU: 500.000

Mortalidad aproximada de los esclavos durante el traslado: como mínimo más optimista, un 10%

UNA NOTA SOBRE LA ESCLAVITUD EN EEUU

Es importante señalar las diferencias de trato en unos lugares y en otros. Por ejemplo, en 1860 la población de origen africano en los EEUU rondaba los 3.000.000, seis veces superior al número de africanos que habían sido transportados. En cambio, en Jamaica, la población esclava era dos veces menor que la cantidad de africanos trasladados a la isla.

Esto es así porque en EEUU en general, el trato recibido por los esclavos fue algo menos brutal que en el área del Caribe. Y (para los amantes de las teorías raciales en que, supuestamente, algunos pueblos europeos hicieron mejores colonialismos que otros) al hablar del área del Caribe estamos incluyendo las posesiones españolas (Cuba, Santo Domingo), las francesas (Haití), las portuguesas (Brasil), las holandesas (Curaçao) y las británicas (Jamaica)

El hecho de que los esclavos fueran mejor tratados en EEUU que en el área del Caribe no se debe tampoco a la bondad intrínseca de estos, sino a otros factores. Generalmente, las explotaciones norteamericanas eran mucho más pequeñas que las grandes plantaciones antillanas y, al contrario que sus homólogos coloniales, los propietarios de esclavos estadounidenses solían vivir en la misma explotación, cerca de sus esclavos. Por otra parte, las plantaciones coloniales solían ser atendidos por grupos de cincuenta o más esclavos, mientras que en EEUU lo normal era que un propietario no tuviera más de cinco.

Si convives con tus esclavos, no es buena idea llevarles a tal grado de desesperación que no les importe las consecuencias de cortarte el cuello por la noche. Además, si sólo tienes cinco esclavos, sale más caro maltratar físicamente a uno de ellos hasta el punto de que no pueda trabajar al día siguiente.

Tampoco debemos olvidar que los jóvenes señores estadounidenses crecían y jugaban con los hijos de los esclavos de sus padres, que un día serían de su propiedad. En EEUU se creó un paternalismo inédito en el resto del área esclavista en el que los propietarios se veían a sí mismos como patrones benevolentes que buscaban elevar el nivel espiritual de sus esclavos.

Probablemente, a todo esto se debe que en el Caribe hayan pervivido tantos rasgos culturales africanos y en EEUU no.

Por último, breve cronología de la abolición de la esclavitud:

1772: en el Reino Unido un juez proclama la libertad de un esclavo que había huído. Apartir de entonces se considera (aunque muchas veces no se cumpla) que todo esclavo que pise las islas británicas es automáticamente libre.

1788: Se funda un Comité para la abolición del comercio de esclavos en el Reino Unido. Un grupo de esclavos liberados por los británicos se establecen en Sierra Leona.

1788: Se funda en París la Sociedad de Amigos de los Negros

1791: Insurrección de los esclavos de Santo Domingo

1792: Dinamarca prohibe el tráfico de esclavos.

1793: la Convención decreta la abolición de la esclavitud en Francia y sus colonias.

1802: Napoleón Bonaparte reestablece la esclavitud

1807: El Reino Unido prohibe la trata.

1808: EEUU prohibe la trata.

1812: La Constitución de Cádiz otorga a los mulatos de las colonias españolas los mismos derechos civiles que al resto de ciudadanos, pero les niega el derecho al voto.

1815: Tratado de Viena. Se firman acuerdos para abolir la trata.

1817: Francia prohibe la trata.

1833: Queda abolida la esclavitud en todas las colonias británicas.

1848: Queda abolida la esclavitud en todas las colonias francesas.

1851: Queda abolida la esclavitud en Venezuela.

1853: Queda abolida la esclavitud en Argentina (donde nunca fue importante, por otra parte).

1857: El Imperio Otomano prohibe la trata.

1863: Holanda prohibe la esclavitud en sus territorios y colonias.

1865: Finaliza la Guerra de Secesión Estadounidense, la esclavitud queda abolida en todo el pais.

1867: España prohibe la trata.

1870: España prohibe la esclavitud en Puerto Rico.

1880: España prohibe, teóricamente, la esclavitud en Cuba pero se mantiene bajo una trampa legal a la que se denomina “patronato”.

1886: España prohibe definitivamente el “patronato”, con esto queda suprimida la esclavitud en España y sus colonias.

1888: Brasil prohibe la esclavitud.


Aborígenes australianos, el delito de no saber cultivar la tierra

30 julio 08

“Este vasto país no era para ellos más que un territorio comunal – no sometían a la tierra a ningún tipo de labor-; su propiedad, su derecho no validan más que los del emú o del canguro. No semetían a la tierra a ninguna labor y esto – y sólo esto- es lo que da derecho a su propiedad […] El pueblo británico […] ha tomado posesión […] y tenía pleno derecho a hacerlo, por la autoridad divina, según la cual se ordenó al hombre avanzar sin dudar, poblar y cultivar la tierra.”

Sydney Morning Herald, 1838

La asociación Generación Robada intenta conseguir un reconocimiento hacia los 50.000 niños que fueron arrebatados a sus padres desde los años 20 hasta… ¡los años 80! Es un paso más en la larga lucha por la justicia de los pueblos aborígenes que tienen la desdicha de vivir en el que (tras el final del apartheid en Sudáfrica) es hoy el país más reaccionario de la Commowealth.

Vamos a intentar resumir brevemente esta lucha.

James Cook durante su expedición en Australia realizó una estimación totalmente equivocada sobre la población de Australia. Seguramente el famoso explorador, lo hizo de forma bienintencionada y dificilmente podría llegar a saber la trascendencia que tendrían sus breves palabras:

El número de habitantes de este país parece ser extremadamente pequeño en relación a su extensión. No hemos visto nunca un grupo que reúna a treinta personas a la vez. […] No obstante, es totalmente cierto que sólo hemos visto la parte oriental de la costa y que entre ésta y la orilla occidental se extiende una inmensa extensión de tierra completamente inexplorada, pero hay buenas razones para creer que ésta o bien está totalmente deshabitada, o bien está poblada aún más pobremente que las partes que hemos visitado.[…] Es cierto que no hemos visto, en todo el país, un solo pie de tierra cultivado, por lo que podemos llegar a la conclusión sin más de que allí donde el mar no contribuye a la subsistencia de los habitantes, el país no está habitado.

Para la mentalidad europea de finales del sXVIII, la posibilidad de que un número grande de personas pudiera subsistir de la caza y la recolección era algo impensable. Los primeros colonos de lo que llamaron Nueva Gales del Sur descubrirían a medias el error de Cook: “La población era más densa de lo que se había creído en general en Europa.” pero “esta observación no debía aplicarse a las partes interiores del continente, pues existían todas las razones para afirmar que, de acuerdo con sus investigaciones y la manera de vivir d elos indígenas, estaban deshabitadas.”

Si la inmensa mayoría de Australia permanecía inhabitada, era justo que los ingleses ocuparan y pusieran en producción toda esa tierra ¿no? Bajo este argumento se ha justificado la apropiación de tierras poseidas por los aborígenes hasta 1992. Apesar de que, evidentemente, Australia no estaba despoblada.

Los primeros colonos australianos quisieron aprovechar las enormes planicies por medio de la ganadería extensiva. Los aborígenes, en un primer momento, no conocían la noción de animal doméstico ni, mucho menos, la de propiedad privada sobre un animal. Así que se dedicaban a cazar al ganado.

Y así nació una leyenda que sirvió desde entonces para acusar a los aborígenes de cualquier desaparición de un animal. Se junta a esta incomprensión la dudosa moral de los colonos (no olvidemos que en un primer momento los colonos australianos fueron principalmente presidiarios). Por todas partes se tomaron medidas destinadas a mantener a los aborígenes alejados del ganado, como se hacía con los lobos. En Queensland se envenenaba a indígenas con cebos y periódicamente se practicaban macabros partidos de fútbol con una cabeza humana como balón. En Australia Occidental se les arrastraba con un caballo hasta su muerte. Además de los asesinatos eran habituales también todo tipo de agresiones sexuales, que los jueces justificaban con un argumento tan absurdo como la escasez de mujeres blancas. En realidad, pocos crímenes cometidos contra un aborígen fue jamás perseguido por la justicia.

No fue nunca expresado de esta forma, pero desde el momento en el que los aborígenes no habían descubierto la agricultura, tenían un estatus de animales. De animales dañinos incluso. Los aborígenes, por su parte, intentaron recurrir a la violencia para defenderse. Se estima que unos 20.000 aborígenes murieron combatiendo, frente a 2.000 – 2.500 europeos.

Muchos australianos vieron sacudirse sus conciencias ante unos atropellos tan evidentes y los defensores de los aborígenes consiguieron que el estado prohibiera expresamente las peores prácticas. Sin embargo, poco podía hacer el estado ante una oposición mayoritaria de la población blanca, como quedó ejemplizado en la matanza de Myall Creek.

En 1838, en Myall Creek (Nueva Gales del Sur) veintiocho aborígenes de todas las edades y de ambos sexos, fueron atados juntos y degollados por un grupo de presidiarios. No era algo extraño, pero esta vez el estado decidió intervenir y once presos fueron inculpados por asesinato. Un movimiento masivo de solidaridad se extendió por todo el país. Irónicamente, el hecho de que se tratara de una práctica habitual fue utilizado en su defensa.

Siete de los once acusados fueron ahorcados, pero los otros cuatro fueron liberados sin ningún motivo lógico para ello. Apartir de este episodio, la impunidad quedó garantizada. De hecho, apartir de la segunda mitad del sXIX, será la propia policia la responsable de las más importantes matanzas. Charles Rowley hablaría de ciertas policías de Queensland con fama de “cumplir su deber con una ferocidad contra natura”.

El mismo Rowley escribiría en 1972 que “hay personas que todavía recuerdan que, cuando eran jóvenes, podían matar a un aborigen con plena impunidad, e incluso legalmente; y hay todavía miembros de tribus aborígenes que se acuerdan de ello”

Sin embargo, la situación de los aborígenes fue evolucionando lentemante. En un primer momento, los australianos bienpensantes llegaron a la obvia conclusión de que no se podía ir por ahí aniquilando seres humanos… así que decidieron integrarlos en reservas donde se verían obligados a aprender, por fin, a labrar la tierra para poder subsistir… Estas reservas se fueron creando en lugares pobres y, por lo tanto, baratos, hasta que la presión de los ganaderos hacía subir su precio, con lo cual las reservas eran vendidas y los aborígenes alejados a tierras de peor calidad. En 1902 más de la mitad de las reservas originales habían vuelto a manos blancas.

Los aborígenes no aprendieron a cultivar la tierra. Probablemente porque jamás se preocupó nadie en enseñarles como. Las reservas se convirtieron en enormes campos de concentración donde miles de aborígenes morían anualmente de hambre, de sed y de enfermedades. Los únicos que consiguieron integrarse de alguna manera en la economía de los blancos fueron los que consiguieron aprender a montar bien y se convirtieron en mozos de cuadra. Como los aborígenes no tenían derechos (apartir de 1836, quedó sentado jurídicamente que, por una parte, no eran súbditos británicos, y que , por otra parte no tenían poder para firmar contratos o prestar testimonios ya que no creían en una divinidad única sobre la que jurar), no era extraño que estos aborígenes trabajadores fueran secuestrados para vivir en una situación cercana a la esclavitud.

Hacia 1880 la mayoría de los aborígenes vivían en lugares muy aislados o en guetos urbanos. La ley de los blancos permitía apalearles, violarles o asesinarles con absoluta impunidad. Existe una rica literatura oral aborígen que habla de estos temas.

Con el cambio de siglo comenzó a producirse un cambio radical en la mentalidad australiana. Frente a la política de exterminio, empezó a optarse por una política racista, pero más humana, de asimilación. Principalmente las mujeres aborígenes y mestizas fueron las más afectadas por esta política, siendo obligadas a trabajar como criadas para así recibir los “beneficios” del contacto con los blancos.

Como el sistema no parecía dar los resultados esperados, es apartir de los años 20 se inició la práctica de secuestrar niños para que fueran educados por familias blancas. Estos niños eran arrancados por la fuerza de sus padres que intentaban esconderles o resistirse violentamente. En algunas ocasiones, estos niños fueron víctimas de malos tratos en sus nuevas familias, incluso se investiga la posibilidad de que muchos de ellos fueran innoculados con enfermedades como la lepra para realizar experimentos médicos. En todos los casos, se cortaba de raiz su contacto con su familia biológica.
Sólo apartir de 1972, el Partido Laborista australiano empezó, poco a poco, a  dar los primeros pasos hacia la justicia. En 1975, se votó un decreto sobre la discriminación racial. Este decreto abrió las puertas para que en 1992 un tribunal produjera la Decisión Mabo, que permitía a los aborígenes por primera vez reclamar sus tierras.  Desgraciadamente, en 1993 el Partido Conservador ganó las elecciones y recortó en gran medida los pequeños éxitos de las décadas anteriores. En 2000, este gobierno recibió la condena del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de las Naciones Unidas. El gobierno respondió que no volvería a escuchar a las Naciones Unidas.


La viruela y el Nuevo Mundo

28 julio 08

No se puede decir que las enfermedades infecciosas fueran desconocidas por los indígenas americanos antes de 1492, en particular tenían el disgusto de conocer la tuberculosis. Pero nunca habían estado espuestos a toda la pléyade de enfermedades que llevaban milenios afectando a europeos, africanos y asiático. Hanlo del sarampión, la peste, el cólera, la fiebre tifoidea, la difteria, la malaria, la escarlatina, la fiebre amarilla y, sobretodo, la viruela.

Claro, también hubo otras enfermedades propiamente americanas que afectaron a los invasores, como la sífilis, pero por las propias características de estas enfermedades, no fueron tan mortíferas.

Los contactos entre poblaciones lejanas suelen conllevar expansión de enfermedades para las que los nuevos grupos de población no tienen las defensas apropiadas. La viruela por su parte, es probablemente la enfermedad más mortífera a la que se ha enfrentado la humanidad, no en vano siempre se ha dicho que las guerras biológicas en el futuro se realizarían con mutaciones de esta enfermedad. Europa padeció grandes epidemias de viruela al menos desde el sV a de C.

Era de esperar que la llegada a América de la viruela, a bordo de los primeros europeos, desencadenara una pandemia sin precedentes.

CARIBE Y MÉXICO

De hecho, la primera epidemia de viruela es casi inmediata. Ya las islas del Caribe se vieron afectadas por la enfermedad, sin bien es dificil calcular cuantas personas murieron a causa de la viruela y cuantas por la desnutrición y los malos tratos.

Era 30 de junio de1520, una espedición de conquistadores españoles mandada por Hernán Cortés, se había visto obligada a retirarse luchando de Tenochtitlan, con grandes bajas. La expedición europea se encontraba desmoralizada, diezmada y aislada del resto de posesiones españolas en el Caribe, creo que generalmente no se tienen en cuenta lo realmente cerca que estuvieron de ser aniquilados.

Sin embargo, la respuesta de los aztecas fue lenta y caótica, dándole a los invasores el tiempo que necesitaban para reorganizarse. En parte, esto se debe a la mentalidad azteca, menos agresiva que la europea. Pero parte de culpa la tuvo también la epidemia de viruela que automáticamente se desencadenó sobre la capital del Imperio. Se calcula que en unos pocos meses, el 25% de los aztecas murieron a causa de la epidemia, la mayoría de ellos soldados (que, por motivos obvios, habían mantenido un contacto “más estrecho” con los invasores).

Indígena mexicano infectado de viruela,

ilustración de la época

Una de las características de la viruela es la de que, aquellos que sobreviven, suelen quedar debilitados de por vida. No sabemos el porcentaje de soldados debilitados por la viruela tuvieron que enfrentarse en las posteriores campañas contra los españoles, pero es probable que fuera elevado. No debemos menospreciar tampoco el factor moral, al fin y al cabo, muchos aztecas ya consideraban que los invasores eran en realidad dioses y la propagación de una epidemia tan atroz tras haberles infrigido su más severa derrota, sin duda debió ser tenido en cuenta.

LOS ANDES

La instalación de los españoles en las Antillas primero y en México después, así como sus expediciones exploratorias (y a la captura de esclavos) por toda la costa del Caribe servirá para provocar la expansión de la epidemia que, desde ese momento, siempre llegará antes que los conquistadores. Así, sabemos que una epidemia de viruela se extendió por la actual Colombia a finales de la década de 1520, desde allí alcanzó lo que hoy es Venezuela y el Imperio Inca donde, junto a la guerra civil que se estaba produciendo, en un par de años, podría haber matado a cerca de la mitad de la población. El terror que creo la viruela puede verse reflejado en algunas obras de cerámica de la época.

Niño infectado de viruela

ilustración de la época

NORTEAMÉRICA

Los españoles exploraron la costa de norteamérica, incluso por unos pocos años intentaron establecer una colonia en el lugar que hoy conocemos como Virginia. Sin embargo, las primeras epidemias de viruela en la región que conocemos están relacionadas con los colonos ingleses y franceses. Así, por ejemplo, los hurones podrían haber perdido la mitad de sus efectivos entre 1634 y 1640. Los iroqueses aprovecharon entonces su debilidad para borrar al pueblo hurón de la historia (salvo dos pequeños grupos que emigraron a Quebeq y a Oklahoma)… y después sufrieron a su vez los efectos de la enfermedad.

Son numerosos los testimonios sobre aldeas enteras destruidas por la viruela. Las epidemias se sucederían unas a otras y la enfermedad se volvería endémica apartir del sXVIII. Durante la guerra de independencia de los EEUU, Peter Kalm estimaría en 125.000 las personas muertas en un solo año, y hablaría de aldeas abandonadas donde los pocos supervivientes, debilitados por la enferemdad, debían huir en pleno invierno para al final ser devorados por los lobos. O de supervivientes que habían perdido a toda su familia y que, desfigurados por la enfermedad, decidían acabar con su vida.

Apartir de 1780, por lo menos, la enfermedad también era endémica de las grandes llanuras del interior de Norteamerica. Entre los indios mandan se dio el primer brote el 14 de julio de 1837, en agosto del mismo año, prácticamente los indios mandan habían dejado de existir. George Clating nos describe la muerte del jefe Four Bears:

“Este hombre de calidad estaba sentado en su wigwan, y veía a todos los miembros de su familia, a sus mujeres y a sus hijos pequeños, muertos a su alrededor… Cubrió los cadáveres con telas, luego salió y fue a sentarse en una colina […] decidido a dejarse morir. Al sexto día tuvo todavía suficientes fuerzas para volver a su tienda, echarse junto a los cadáveres, cubrirse con la manta y esperar la muerte, que le llegó al noveno día de su ayuno.”

Serían de los últimos grandes afectados. En 1832 el gobierno de los EEUU emprendió un programa de vacunación masiva y, apartir de ahí las epidemias serían progresivamente menos mortíferas.

RESPONSABILIDAD DE LOS EUROPEOS

Tradicionalmente, se ha disculpado a los europeos de estas tragedias ya que se ha considerado que estos no podían saber las consecuencias que su contacto tendría sobre los indígenas. Pero esto no es del todo cierto.

Por una parte, las grandes epidemias de la historia (y las de viruela en América no son una excepción) han tenido cierta tendencia a producirse en épocas de hambre. La enfermedad está ahí, agazapada, matando a unas pocas personas al año, pero sólo cuando se produce la hambruna es cuando la enfermedad de pronto empieza a crecer y se convierte en epidemia.

Y es innegable que la presencia de los europeos tuvo mucho que ver en el hecho de que las poblaciones amerindias sufrieran los efectos del hambre.

Por otra parte, no debemos olvidar el hecho de que los europeos generalmente se alegraban cada vez que surgía una epidemia, y de hecho las consideraban enviada por Dios. Algunas veces, incluso, se dio un paso más allá:

El general británico Amherstm, en Fort Pitt (en la actual Pennsylvania) ordenó en 1763 “propagar la viruela entre esa chusma”, a lo cual su subordinado. el coronel Henry Bouquet, respondió que ya lo había hecho por el procedimiento de regalarles o venderles mantas contaminadas. El método “de las mantas contaminadas” pudo ser un proceso bastante común, a juzgar por lo que nos cuentan las fuentes.

MÁS SOBRE LOS INDÍGENAS AMERICANOS

La Proclama de Alcatraz

La pista de las lágrimas o el exterminio de los cherokees

Haití 1943, el inicio del genocidio


La pista de las lágrimas o el exterminio de los cherokees

22 julio 08

El cine ha inmortalizado las luchas entre los estadounidenses y los indios del Far West. Con la única excepción de El último mohicano, el gran público no suele tener ninguna referencia sobre los indios que vivían al este del Missippi a la llegada de los primeros europeos. En mi afán, casi enfermizo, por buscar los grandes olvidados de la historia, hoy he querido hacer un comentario sobre uno de los momentos más trágicos de su historia.

La conquista del Oeste se realizó según un plan fijado de exterminio en el que una gran masa de colonos europeos desplazó físicamente a los indígenas en un plazo muy breve. Sin embargo, la historia fue muy distinta en el este. Los primeros colonos que llegaron a la costa americana eran muy poco numerosos y se encontraban, de hecho, a merced de la buena voluntad de los indígenas. Cuenta la leyenda, por ejemplo, que los primeros colonos ingleses en lo que hoy llamamos Virginia, habrían muerto en su primer año tras malograrse sus cosechas europeas (poco aptas para el nuevo clima) si no fuera por los pavos que les regalaron los cherokees. Hoy en día, todos los años, los estadounidenses celebran todos los años el Día de acción de gracias, en conmemoración de aquellos hechos.

Los europeos entablaron unas relaciones con los indígenas que, durante los primeros siglos, fueron fructíferas para ambas partes. Así, las distintas tribus del este norteamericano acaban interviniendo en las luchas entre las tres potencias europeas de la región (Francia, Inglaterra y España). De hecho, todas las grandes guerras de la época, tendrán su contrapartida americana (la Liga de Augsburgo, la Guerra de Sucesión de España, la Guerra de Sucesión de Austria, la Guerra de los Siete Años, la guerra de Independencia de EEUU, la guerra de 1812 entre EEUU e Inglaterra…) Hasta el punto de que algunas tribus acabaron siendo aliados en toda regla de naciones europeas (los abnaki y mohawks con los franceses, los chickasaws y cherokees con los ingleses…)

El resultado de tanta guerra y tanta convivencia es el de la formación de las que fueron llamadas, las Five Civilized Tribes entre las que destacaban los cherokees (junto a chickasaw, choctaw, creek y semínola) indios que conocían las costumbres europeas e, incluso, eran capaces de utilizarlas a su favor.

Sin embargo, la presión demografica del “hombre blanco” era cada vez más agobiante y los cherokees fueron empujados cada vez más lejos, hasta Arkansas. Cuando el presidente Jackson decide formar el llamado Territorio Indio en lo que hoy llamamos Oklahoma, surje la resistencia.

Era Oklahoma un vasto desierto repleto de tribus violentas a donde deberían ser deportadas millones de personas acostumbradas a otro clima y otros medios de vida que no podrían utilizar en el desierto. Y aunque algunos cherokees decidieron aceptar la marcha, otros se quedaron en arkansas. Pero, sabiendo que la resistencia militar como la que practicaban los semínolas (1818-1858 ) estaba condenada al fracaso, recurrieron a una resistencia pacíficamente. De hecho, consiguieron llevar el caso al Tribunal Supremo y… ganarlo.

De nada les sirvió, entre 1831 y 1834 debieron emprender la llamada Pista de las lágrimas hacia su nuevo hogar. Más de la mitad de los que salieron morirían por el camino. Los cherokees tendrían que esperar hasta 1941 para poder elegir un jefe que fuera aceptado por el gobierno estadounidense.

MÁS SOBRE LOS INDÍGENAS AMERICANOS

La viruela y el Nuevo Mundo

La Proclama de Alcatraz

Haití 1943, el inicio del genocidio


Haití 1493, el inicio del genocidio.

20 julio 08

A finales de 1493, Cristobal Colón llegó a “La Española” en lo que sería su segundo viaje hacia el Caribe. Al contrario del primero, esta vez no venía a explorar, sino a ocupar. El almirante mandaba una expedición con diecisiete navíos que trasportaban entre 1.200 y 1.500 soldados. Los españoles habían llegado para quedarse.

Una sorpresa aguardaba al almirante sin embargo, y es que la guarnición de 39 hombres que había dejado en su anterior viaje había sido aniquilada. Parece ser que el asesinato de algunos indios y la violación de muchas más indias habían obligado a reaccionar a los nativos. Colón aprendió rápido la lección y escribió: “Por muy fuertes razones que hayan dado a los indios para hacer lo que han hecho, nunca éstos habrían osado emprender algo que los dañase si los hubieran visto bien guardados.” El trato con los indígenas no debería basarse en la justicia, sino en la fuerza. Eran los primeros días del colonialismo en América (Portugal lo había iniciado un siglo antes en África). Durante los siguientes siglos la filosofía de la fuerza sería la que permitiría a los europeos dominar el planeta entero.

A la vez que Cristobal Colón está elaborando los principios básicos que permitirán el colonialismo mediante la fuerza, en la metrópoli se estaban elaborando las convenientes excusas ideológicas. Los españoles fueron al Caribe para cristianizar y civilizar a aquellas pobres almas… Anticipándose a la teoría sobre “la carga del hombre blanco” que, pobrecito él, se ve obligado a hacer esfuerzos sobrehumanos para mostrar la luz a los ciegos indígenas de todo el globo.

Con la biblia en una mano y la pólvora en la otra, los hombres que llegaron con Colón pusieron a los indígenas de Haití a trabajar duramente para alimentarles y para conseguir oro. Oficialmente, los indios eran súbditos de la corona, a la práctica recibieron un trato de esclavos. En su primer viaje, Colón había descrito a los habitantes de La Española como pacíficos y acojedores… después de mostrarles claramente cual era la verdadera intención de los españoles, empezaría a decir de ellos que eran pérfidos y traicioneros.

En verano de 1494 toda la isla está en guerra contra los invasores.

Cristobal Colón dirige la guerra utilizando todo tipo de bajezas destinadas a sembrar el terror, incluyendo el uso masivo de perros mastines entrenados para atacar a los humanos. En marzo de 1495 los indios son aplastados en la batalla de la Vega Real. Algunos defensores se refugian en las montañas, pero acaban siendo exterminados o rendidos por el hambre.

Los supervivientes son definitivamente esclavizados, mal alimentados y amenazados por enfermedades nuevas para ellos como la viruela. Por su parte, la llegada de más colonos castellanos no hará otra cosa más que agravar su situación (originalmente Cristobal Colón esperaba traer de Europa obreros y agricultores, pero se encontró con que al llegar al Nuevo Mundo nadie quería trabajar sino que preferían capturar indígenas que realizaran el trabajo por ellos).

Las cifras hablan por sí solas, se estima que Haití estaba poblada por 1.100.000 indígenas en 1492. El censo de 1507 habla de 60.000 personas y el realizado en 1.520 poco más de 1.000. Hoy no queda ninguno.

Lo sucedido en Haití no fue más que el prólogo de lo que después sufrirían las poblaciones de Puerto Rico, Cuba y el resto del Caribe. Un crimen contra la humanidad (otro más) que no es recordado en los libros de texto ni por el que existe, que yo sepa, ningún museo que sirva de recordatorio.

MÁS SOBRE LOS INDÍGENAS AMERICANOS

La viruela y el Nuevo Mundo

La Proclama de Alcatraz

La pista de las lágrimas o el exterminio de los cherokees


Dr. Livingstone, supongo

26 enero 08

007-livingstone-portrait.jpg
El Dr. David Livingstone

El Dr Livingstone era el más famoso y popular de los exploradores británicos. Un buen día salió de Zanzibar en dirección al Lago Tanganika y, seis años después, seguía desaparecido.

Ni que decir tiene que muchos le daban por muerto. Especialmente desde que varios miembros de su expedición regresaron a la costa y afirmaron que le habían visto morir.

En ese momento es cuando el señor Henry Stanley (con el tiempo, llegaría a ser Sir), periodista americano, comienza su narración:

“El 16 de octubre del año 1869, cuando me hallaba en Madrid, y en mi casa de la calle de la Cruz, me presentó mi criado, a eso de las diez de la mañana, un parte telegráfico expedido por el señor James Gordon Bennet, director del New York Herald, de quien yo era corresponsal. Rasgué el sobre y leí lo que sigue: “Vuelva a París, asunto importante”

Dos horas después tenía ya recogidos mis libros y papeles, cerradas las maletas y todo preparado. Como el tren correo no salía hasta las tres, quedaba todavía algún tiempo disponible, que aproveché para ir a despedirme de mis amigos.

[…]

Cuando llegué a París, fui directamente al Gran Hotel, donde estaba alojado entonces el director de New York Herald; llamé a su puerta, y contestó una voz:

-Entre.

El señor Bennet estaba ya acostado; pero se puso al momento su bata y me preguntó vivamente:

-¿Quién es usted?

-Stanley.

-¡Ah! ya sé; tome asiento; se trata de confiarle una misión importante. ¿Dónde piensa que se halla Livingstone?

-Verdaderamente, no puedo decirle nada, caballero.

-¿Cree que ha muerto?

-Es posible que sí; puede ser que no.

-Pues a mí me parece que está vivo y que se le podría encontrar y le envío en su busca.

-¿Al centro de África? ¿Su intención es que emprenda semejante viaje?

-Sí; deseo que parta, que encuentre a Linvingstone, y que traiga de él todas las noticias que pueda recoger; y … ¡quien sabe!… quizá se halle muy necesitado el infatigable viajero. Llévese todo cuanto pueda serle útil, guíese por sus propias ideas. Haga lo que mejor le parezca; pero encuentre a Livingstone.

-¿Y ha reflexionado, caballero, los gastos que ocasiona este viaje?

-¿Cuánto piensa que costará?

-Burton y Speke gastaron de tres mil a cinco mil libras, y yo temo que se necesitarán al menos dos mil quinientas para emprender semejante expedición.

-¡Pues bien! voy a decirle lo que debe hacer: tome ahora mil libras; cuando estén gastadas gire una letra por otras mil, y luego una tercera, y así sucesivamente; pero encuentre a Livingstone.

-¿Debo ir directamente en su busca?

-No; primero asistirá a la inauguración del Canal de Suez, y desde allí reomntará el Nilo: he oído decir que Baker iba a marchar hacia el Alto Egipto, y por lo tanto convendrá que se informe lo mejor posible acerca de su expedición. […] Terminada esta primera parte de su cometido, será bueno que vaya a Jerusalén, […] Luegopasará a Constantinopla […] Pasando por Crimea, visite lso campos de batalla, y diríjase enseguida al Cáucaso hasta el mar Caspio […] Después se irá a la India, cruzando por Persia; en Persépolis podrá escribir una carta interesante. Bagdad está en su camino […] Y cuando esté en la India se embarcará allí para reunirse con Livngstone. Y ahora, amigo mío, buenas noches; páselo bien, y que Dios lo bendiga.”

¿Es esto el comienzo de una novela? En realidad no, aunque se parezca mucho. Es el inicio del libro que Henry Stanley escribió sobre su más famoso viaje. Uno de los viajes más espectaculares que jamás se han emprendido y que le llevó por primera vez al interior de África, pasando por regiones que jamás había visto ningún “hombre blanco” y donde encontró, vivo, al Dr Livingstone.

Pero empecemos por el principio. El Dr Livingstone era un pastor protestante que quería, bienintencionadamente, llevar el cristianismo a los paganos africanos. Para ello buscaba una ruta de acceso al interior del continente que permitiera la llegada de misioneros.

Siguiendo este propósito ya había atravesado el desierto del Kalahari (en la actual Sudáfrica) demostrando que no era, como se pensaba, el extremo sur del desierto del Sahara y que no estaba desértico todo el centro del continente (así de desconocida era la geografía africana). Había explorado también el río Zambezee y había descubierto las Catarátas Victoria.

Estos viajes habían servido para darle la fama, pero no le habían permitido encontrar una ruta cómoda para acceder al interior del continente. Con esta intención viajó hacia el Tanganika.

177025a-map-of-africa-to-illustrate-the-travels-of-david-livingstone-posteres.jpg

Durante la segunda mitad del sXIX, el interior de África fue dejando de ser un enorme espacio en blanco y poco a poco los europeos fueron construyendo mapas del continente. En la imagen aparece un mapa a mitad del proceso.

Henry Stanley, como nos cuenta en su libro, se encontró con África de casualidad. Como buen periodista, nos cuenta con estilo ameno y entretenido los pormenores de sus desventuras y, hay que decirlo, no oculta su profundo sentimiento de superioridad racial sobre todo aquel que no es de raza europea.

Era su primer viaje al interior de África, y su inexperiencia le costó varios sinsabores. Después de varias semanas dando vueltas, en las que conoció el hambre, la fiebre, la ferocidad de las hormigas y las avispas africanas (nada que ver con las europeas), el ataque de los cocodrilos y los leones, la guerra e incluso una sublevación de sus portadores, por fin encontró a un anciano hombre blanco en un pueblo a orillas del Tanganika:

zambia1973-livingstonestanleymeeting.jpg

“Mientras avanzaba lentamente, pude observar su palidez y su aspecto de fatiga: llevaba un pantalón gris, un chaquetón rojo, y una orra azul con galoncillo de oro. Hubiera querido correr hacia él, pero me sentí cobarde ante aquella multitud; hubiera querido abrazarle, pero él era inglés, y yo ignoraba cómo me recibiría.

Hice, pues, lo que me inspiraron la cobardía y un falso orgullo; me acerqué deliberadamente, y dije descubriéndome:

-¿El Doctor Livngstone, supongo?

-Sí, caballero – contestó con benévola sonrisa, descubriéndose a su vez.

Entonces nos estrechamos las manos.”

Necesariamente debía ser el Doctor Livingstone. No había ningún hombre de raza europea a cientos de kilómetros de distancia. Sus reservas sobre como le recibiría el inglés, puede hoy sorprender, pero no debemos olvidar que no hacía mucho más de cincuenta años desde la última guerra entre el Imperio Británico y su antigua colonia. La gran hermandad que hoy une a ambos pueblos anglosajones proviene principalmente de la II Guerra Mundial.

Stanley encuentra a Livingstone en una situación límite. Enfermo y, tras haber sido robado, prácticamente reducido a la mendicidad. Para Livingstone, la llegada de Stanley fue interpretada como un regalo de Dios, es posible que no hubiera podido sobrevivir sin su ayuda. Con el auxilio del norteamericano, el pastor emprendió su exploración del Lago, hasta identificar (acertadamente) que el río Cazembé no era el Zambeze, como se creía hasta entonces, y llegaron a la conclusión (errónea) de que era un afluente del Nilo (en realidad es un afluente del Congo).

Entonces se separaron ambos viajeros. Stanley, tras cumplir su misión, regresaba a casa. Livingstone por su parte, partía con la intención de despejar el gran misterio que llevaba inquietando a los europeos desde hacía más de dos mil años, los orígenes del Nilo. Nunca lo lograría, moriría años después sin haber vuelto a casa pero tras realizar importantísimos descubrimientos.

Stanley regresaría más adelante a África. Pero con otra mentalidad menos noble. Él mismo lo deja entrever al final de su relato sobre la búsqueda de Livingstone: “Con una suma suficiente, toda África se exploraría sin dificultad, y hasta se conquistaría, se civilizaría; y la veríamos cubierta de hierro en todos los sentidos. […]¿no está abierto para ustedes todo el mundo[…]?”

2664922.jpg

Sir Henry Morton Stanley

Cuando realizó su búsqueda de Livingstone, no hubo ningún hombre blanco que contara su actitud con respecto a sus subordinados. Y cuando encontró al doctor, él mismo cuenta que se contuvo en infinidad de ocasiones para no desagradar al pastor.

Pero en su siguiente viaje al Congo, Stanley regresó con varios europeos que hablaron después sobre su injustificada crueldad. Stanley maltrató brutalmente a los nativos, los asesinaba e incluso llegó a arrasar pueblos enteros. Eran unos tiempos muy racistas, en los que se daba por supuesto que los africanos eran gentes inferiores a los europeos, pero aún así el salvajismo de Stanley le hizo perder la gran reputación ganada por su expedición en busca de Livingstone.

En estas condiciones, el Rey de Bélgica, Leopoldo I, le puso al mando de una operación que daría como fruto una de las mayores infamias de la historia de Europa (tiene mérito).

Al frente de un ejército de mercenarios, Stanley sometió brutalmente las tierras que, aproximadamente, hoy corresponden con la República Democrática del Congo (antiguo Zaire), sometiendo a sus habitantes a la esclavitud y matando a miles de personas obligandolas a realizar trabajos forzados. Este territorio fue denominado “Estado Libre del Congo” y no pertenecía legalmente a Bélgica, sino que era oficialmente un estado independiente gobernado por el Rey de los belgas. De esta forma, Stanley y sus secuaces eran libres de sembrar el terror sin acojerse a la legislación belga que, entre otras cosas, prohibía la esclavitud.

El periodista correría más aventuras. Pero seguramente su “Dr Livingstone, supongo” sería la más conocida… y la conquista del Congo la más importante.

MÁS SOBRE EL ÁFRICA SUBSAHARIANA

Cuando Kango Musa peregrinó a La Meca

El Rey Arturo de los Ashanti

Etiopía, un reino cristiano al sur del Islam