Algunas cifras sobre la “trata de negros”

6 noviembre 08

El comercio de esclavos africanos no sólo fue un acto de crueldad extrema en sí mismo, si no que además, produjo grandes males en las regiones afectadas.

Las personas raptadas eran transportadas a grandes barcos y nunca jamás volvía a saberse de ellos. Esto despertó un terror supersticioso entre los nativos que en su pugna por por mantener la libertad o por arrebatársela al vecino llevaron al continente a un estado de caos sin precedentes. Podríamos decir, que todavía no ha sido resuelto. Vigorosas sociedades y civilizaciones incipientes fueron arrastradas a una destrucción prematura y todo el continente vivió un gran retroceso tanto en nivel de vida como en fuerza civilizadora.

Naturalmente, la esclavitud ya existía desde mucho antes, tanto en Europa como en África, pero se trataba de una esclavitud doméstica, con poca repercusión económica. Apartir del sIX, los árabes del norte y el este de África empiezan a comprar esclavos, dando pie al surgimiento de los primeros estados esclavistas en lugares como el Valle del Níger, el Sudán, el Cuerno de África o en el extremo sur del Sahara (Songhai).

Era la esclavitud que buscaban los árabes distina a la que querrían luego los europeos. Las mujeres eran más apreciadas que los varones, y generalmente los esclavos no eran destinados a trabajos extenunantes (con excepciones). En cualquier caso, la esclavitud anterior al gran comercio atlántico no tuvo las repercusiones que esta tendría sobre los estados subsaharianos.

La cifra de esclavos comprados por los árabes no empezaría a reducirse hasta bien entrado del sXIX, pero apartir del sXVI los europeos superarían su importancia como clientes. El dudoso honor de iniciar este comercio lo tiene Portugal, que ya en 1444 realizó su primer cargamento. La colonia portuguesa en Santo Tomé se convertiría, a su vez, en la primera gran economía de plantación de caña de azucar basada principalmente en el trabajo esclavo.

Los primeros colonos españoles y portugueses en el continente americano se encontraron con serias dificultades a la hora de esclavizar a los nativos. Tanto por motivos legales como, simplemente, porque fueron exterminados en gran medida. Como lo que no iban a hacer era ponerse a trabajar, decidieron comprar esclavos procedentes de allí donde se vendían tradicionalmente, África.

Fue el inicio de la que, seguramente, haya sido la mayor tragedia sufrida por este continente… Y ya es decir.
Es muy complicado establecer cifras fiables sobre la trata de esclavos africanos. Pocas veces hay documentación apropiada, y cuando la hay no tiene en cuenta el contrabando que, sabemos, llegó a ser muy importante. Basándose en distintos estudios, Marc Ferro hace las siguientes hipótesis:

*Esclavos comprados por los árabes antes de la llegada de los europeos: entre 3,5 y 10 millones.

*Esclavos deportados por los franceses: no inferior a 1.200.000

*Esclavos deportados por los ingleses: cifra muy superior a 4.000.000

*Trata portuguesa: 2.250.000

Esclavos deportados durante:

*sXVI

Por los árabes: 900.000

por los europeos: 900.000

*sXVII

Por los árabes: 700.000

por los europeos: 1.800.000

*sXVII

Por los árabes: 700.000

por los europeos: 6.100.000

*sXIX

Por los árabes: 1.800.000

por los europeos: 3.300.000

*Total sXVI-sXIX

Por los árabes: 4.100.000

por los europeos: 12.100.000

DESTINOS:

colonias españolas en América: 1.600.000

Brasil: 4.000.000

Caribe británico, francés, holandés y danés: 3.700.00

EEUU: 500.000

Mortalidad aproximada de los esclavos durante el traslado: como mínimo más optimista, un 10%

UNA NOTA SOBRE LA ESCLAVITUD EN EEUU

Es importante señalar las diferencias de trato en unos lugares y en otros. Por ejemplo, en 1860 la población de origen africano en los EEUU rondaba los 3.000.000, seis veces superior al número de africanos que habían sido transportados. En cambio, en Jamaica, la población esclava era dos veces menor que la cantidad de africanos trasladados a la isla.

Esto es así porque en EEUU en general, el trato recibido por los esclavos fue algo menos brutal que en el área del Caribe. Y (para los amantes de las teorías raciales en que, supuestamente, algunos pueblos europeos hicieron mejores colonialismos que otros) al hablar del área del Caribe estamos incluyendo las posesiones españolas (Cuba, Santo Domingo), las francesas (Haití), las portuguesas (Brasil), las holandesas (Curaçao) y las británicas (Jamaica)

El hecho de que los esclavos fueran mejor tratados en EEUU que en el área del Caribe no se debe tampoco a la bondad intrínseca de estos, sino a otros factores. Generalmente, las explotaciones norteamericanas eran mucho más pequeñas que las grandes plantaciones antillanas y, al contrario que sus homólogos coloniales, los propietarios de esclavos estadounidenses solían vivir en la misma explotación, cerca de sus esclavos. Por otra parte, las plantaciones coloniales solían ser atendidos por grupos de cincuenta o más esclavos, mientras que en EEUU lo normal era que un propietario no tuviera más de cinco.

Si convives con tus esclavos, no es buena idea llevarles a tal grado de desesperación que no les importe las consecuencias de cortarte el cuello por la noche. Además, si sólo tienes cinco esclavos, sale más caro maltratar físicamente a uno de ellos hasta el punto de que no pueda trabajar al día siguiente.

Tampoco debemos olvidar que los jóvenes señores estadounidenses crecían y jugaban con los hijos de los esclavos de sus padres, que un día serían de su propiedad. En EEUU se creó un paternalismo inédito en el resto del área esclavista en el que los propietarios se veían a sí mismos como patrones benevolentes que buscaban elevar el nivel espiritual de sus esclavos.

Probablemente, a todo esto se debe que en el Caribe hayan pervivido tantos rasgos culturales africanos y en EEUU no.

Por último, breve cronología de la abolición de la esclavitud:

1772: en el Reino Unido un juez proclama la libertad de un esclavo que había huído. Apartir de entonces se considera (aunque muchas veces no se cumpla) que todo esclavo que pise las islas británicas es automáticamente libre.

1788: Se funda un Comité para la abolición del comercio de esclavos en el Reino Unido. Un grupo de esclavos liberados por los británicos se establecen en Sierra Leona.

1788: Se funda en París la Sociedad de Amigos de los Negros

1791: Insurrección de los esclavos de Santo Domingo

1792: Dinamarca prohibe el tráfico de esclavos.

1793: la Convención decreta la abolición de la esclavitud en Francia y sus colonias.

1802: Napoleón Bonaparte reestablece la esclavitud

1807: El Reino Unido prohibe la trata.

1808: EEUU prohibe la trata.

1812: La Constitución de Cádiz otorga a los mulatos de las colonias españolas los mismos derechos civiles que al resto de ciudadanos, pero les niega el derecho al voto.

1815: Tratado de Viena. Se firman acuerdos para abolir la trata.

1817: Francia prohibe la trata.

1833: Queda abolida la esclavitud en todas las colonias británicas.

1848: Queda abolida la esclavitud en todas las colonias francesas.

1851: Queda abolida la esclavitud en Venezuela.

1853: Queda abolida la esclavitud en Argentina (donde nunca fue importante, por otra parte).

1857: El Imperio Otomano prohibe la trata.

1863: Holanda prohibe la esclavitud en sus territorios y colonias.

1865: Finaliza la Guerra de Secesión Estadounidense, la esclavitud queda abolida en todo el pais.

1867: España prohibe la trata.

1870: España prohibe la esclavitud en Puerto Rico.

1880: España prohibe, teóricamente, la esclavitud en Cuba pero se mantiene bajo una trampa legal a la que se denomina “patronato”.

1886: España prohibe definitivamente el “patronato”, con esto queda suprimida la esclavitud en España y sus colonias.

1888: Brasil prohibe la esclavitud.

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Dr. Livingstone, supongo

26 enero 08

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El Dr. David Livingstone

El Dr Livingstone era el más famoso y popular de los exploradores británicos. Un buen día salió de Zanzibar en dirección al Lago Tanganika y, seis años después, seguía desaparecido.

Ni que decir tiene que muchos le daban por muerto. Especialmente desde que varios miembros de su expedición regresaron a la costa y afirmaron que le habían visto morir.

En ese momento es cuando el señor Henry Stanley (con el tiempo, llegaría a ser Sir), periodista americano, comienza su narración:

“El 16 de octubre del año 1869, cuando me hallaba en Madrid, y en mi casa de la calle de la Cruz, me presentó mi criado, a eso de las diez de la mañana, un parte telegráfico expedido por el señor James Gordon Bennet, director del New York Herald, de quien yo era corresponsal. Rasgué el sobre y leí lo que sigue: “Vuelva a París, asunto importante”

Dos horas después tenía ya recogidos mis libros y papeles, cerradas las maletas y todo preparado. Como el tren correo no salía hasta las tres, quedaba todavía algún tiempo disponible, que aproveché para ir a despedirme de mis amigos.

[…]

Cuando llegué a París, fui directamente al Gran Hotel, donde estaba alojado entonces el director de New York Herald; llamé a su puerta, y contestó una voz:

-Entre.

El señor Bennet estaba ya acostado; pero se puso al momento su bata y me preguntó vivamente:

-¿Quién es usted?

-Stanley.

-¡Ah! ya sé; tome asiento; se trata de confiarle una misión importante. ¿Dónde piensa que se halla Livingstone?

-Verdaderamente, no puedo decirle nada, caballero.

-¿Cree que ha muerto?

-Es posible que sí; puede ser que no.

-Pues a mí me parece que está vivo y que se le podría encontrar y le envío en su busca.

-¿Al centro de África? ¿Su intención es que emprenda semejante viaje?

-Sí; deseo que parta, que encuentre a Linvingstone, y que traiga de él todas las noticias que pueda recoger; y … ¡quien sabe!… quizá se halle muy necesitado el infatigable viajero. Llévese todo cuanto pueda serle útil, guíese por sus propias ideas. Haga lo que mejor le parezca; pero encuentre a Livingstone.

-¿Y ha reflexionado, caballero, los gastos que ocasiona este viaje?

-¿Cuánto piensa que costará?

-Burton y Speke gastaron de tres mil a cinco mil libras, y yo temo que se necesitarán al menos dos mil quinientas para emprender semejante expedición.

-¡Pues bien! voy a decirle lo que debe hacer: tome ahora mil libras; cuando estén gastadas gire una letra por otras mil, y luego una tercera, y así sucesivamente; pero encuentre a Livingstone.

-¿Debo ir directamente en su busca?

-No; primero asistirá a la inauguración del Canal de Suez, y desde allí reomntará el Nilo: he oído decir que Baker iba a marchar hacia el Alto Egipto, y por lo tanto convendrá que se informe lo mejor posible acerca de su expedición. […] Terminada esta primera parte de su cometido, será bueno que vaya a Jerusalén, […] Luegopasará a Constantinopla […] Pasando por Crimea, visite lso campos de batalla, y diríjase enseguida al Cáucaso hasta el mar Caspio […] Después se irá a la India, cruzando por Persia; en Persépolis podrá escribir una carta interesante. Bagdad está en su camino […] Y cuando esté en la India se embarcará allí para reunirse con Livngstone. Y ahora, amigo mío, buenas noches; páselo bien, y que Dios lo bendiga.”

¿Es esto el comienzo de una novela? En realidad no, aunque se parezca mucho. Es el inicio del libro que Henry Stanley escribió sobre su más famoso viaje. Uno de los viajes más espectaculares que jamás se han emprendido y que le llevó por primera vez al interior de África, pasando por regiones que jamás había visto ningún “hombre blanco” y donde encontró, vivo, al Dr Livingstone.

Pero empecemos por el principio. El Dr Livingstone era un pastor protestante que quería, bienintencionadamente, llevar el cristianismo a los paganos africanos. Para ello buscaba una ruta de acceso al interior del continente que permitiera la llegada de misioneros.

Siguiendo este propósito ya había atravesado el desierto del Kalahari (en la actual Sudáfrica) demostrando que no era, como se pensaba, el extremo sur del desierto del Sahara y que no estaba desértico todo el centro del continente (así de desconocida era la geografía africana). Había explorado también el río Zambezee y había descubierto las Catarátas Victoria.

Estos viajes habían servido para darle la fama, pero no le habían permitido encontrar una ruta cómoda para acceder al interior del continente. Con esta intención viajó hacia el Tanganika.

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Durante la segunda mitad del sXIX, el interior de África fue dejando de ser un enorme espacio en blanco y poco a poco los europeos fueron construyendo mapas del continente. En la imagen aparece un mapa a mitad del proceso.

Henry Stanley, como nos cuenta en su libro, se encontró con África de casualidad. Como buen periodista, nos cuenta con estilo ameno y entretenido los pormenores de sus desventuras y, hay que decirlo, no oculta su profundo sentimiento de superioridad racial sobre todo aquel que no es de raza europea.

Era su primer viaje al interior de África, y su inexperiencia le costó varios sinsabores. Después de varias semanas dando vueltas, en las que conoció el hambre, la fiebre, la ferocidad de las hormigas y las avispas africanas (nada que ver con las europeas), el ataque de los cocodrilos y los leones, la guerra e incluso una sublevación de sus portadores, por fin encontró a un anciano hombre blanco en un pueblo a orillas del Tanganika:

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“Mientras avanzaba lentamente, pude observar su palidez y su aspecto de fatiga: llevaba un pantalón gris, un chaquetón rojo, y una orra azul con galoncillo de oro. Hubiera querido correr hacia él, pero me sentí cobarde ante aquella multitud; hubiera querido abrazarle, pero él era inglés, y yo ignoraba cómo me recibiría.

Hice, pues, lo que me inspiraron la cobardía y un falso orgullo; me acerqué deliberadamente, y dije descubriéndome:

-¿El Doctor Livngstone, supongo?

-Sí, caballero – contestó con benévola sonrisa, descubriéndose a su vez.

Entonces nos estrechamos las manos.”

Necesariamente debía ser el Doctor Livingstone. No había ningún hombre de raza europea a cientos de kilómetros de distancia. Sus reservas sobre como le recibiría el inglés, puede hoy sorprender, pero no debemos olvidar que no hacía mucho más de cincuenta años desde la última guerra entre el Imperio Británico y su antigua colonia. La gran hermandad que hoy une a ambos pueblos anglosajones proviene principalmente de la II Guerra Mundial.

Stanley encuentra a Livingstone en una situación límite. Enfermo y, tras haber sido robado, prácticamente reducido a la mendicidad. Para Livingstone, la llegada de Stanley fue interpretada como un regalo de Dios, es posible que no hubiera podido sobrevivir sin su ayuda. Con el auxilio del norteamericano, el pastor emprendió su exploración del Lago, hasta identificar (acertadamente) que el río Cazembé no era el Zambeze, como se creía hasta entonces, y llegaron a la conclusión (errónea) de que era un afluente del Nilo (en realidad es un afluente del Congo).

Entonces se separaron ambos viajeros. Stanley, tras cumplir su misión, regresaba a casa. Livingstone por su parte, partía con la intención de despejar el gran misterio que llevaba inquietando a los europeos desde hacía más de dos mil años, los orígenes del Nilo. Nunca lo lograría, moriría años después sin haber vuelto a casa pero tras realizar importantísimos descubrimientos.

Stanley regresaría más adelante a África. Pero con otra mentalidad menos noble. Él mismo lo deja entrever al final de su relato sobre la búsqueda de Livingstone: “Con una suma suficiente, toda África se exploraría sin dificultad, y hasta se conquistaría, se civilizaría; y la veríamos cubierta de hierro en todos los sentidos. […]¿no está abierto para ustedes todo el mundo[…]?”

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Sir Henry Morton Stanley

Cuando realizó su búsqueda de Livingstone, no hubo ningún hombre blanco que contara su actitud con respecto a sus subordinados. Y cuando encontró al doctor, él mismo cuenta que se contuvo en infinidad de ocasiones para no desagradar al pastor.

Pero en su siguiente viaje al Congo, Stanley regresó con varios europeos que hablaron después sobre su injustificada crueldad. Stanley maltrató brutalmente a los nativos, los asesinaba e incluso llegó a arrasar pueblos enteros. Eran unos tiempos muy racistas, en los que se daba por supuesto que los africanos eran gentes inferiores a los europeos, pero aún así el salvajismo de Stanley le hizo perder la gran reputación ganada por su expedición en busca de Livingstone.

En estas condiciones, el Rey de Bélgica, Leopoldo I, le puso al mando de una operación que daría como fruto una de las mayores infamias de la historia de Europa (tiene mérito).

Al frente de un ejército de mercenarios, Stanley sometió brutalmente las tierras que, aproximadamente, hoy corresponden con la República Democrática del Congo (antiguo Zaire), sometiendo a sus habitantes a la esclavitud y matando a miles de personas obligandolas a realizar trabajos forzados. Este territorio fue denominado “Estado Libre del Congo” y no pertenecía legalmente a Bélgica, sino que era oficialmente un estado independiente gobernado por el Rey de los belgas. De esta forma, Stanley y sus secuaces eran libres de sembrar el terror sin acojerse a la legislación belga que, entre otras cosas, prohibía la esclavitud.

El periodista correría más aventuras. Pero seguramente su “Dr Livingstone, supongo” sería la más conocida… y la conquista del Congo la más importante.

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Mary Wollstonecraft y Percy Shelley, la libertad política y sexual.

10 abril 07

“Toda política llevada al extremo debe ser producto de la maldad.”

Mary Wollstonecraft .

“La riqueza es un poder usurpado por la minoría para obligar a la mayoría a trabajar en su provecho.”

Percy Shelley

Tras la derrota de Napoleón, se desató por toda Europa una corriente reaccionaria sólo comparable a la que vivimos en la actualidad tras la caída de la URSS. Un Borbón se sentaba otra vez en el trono de París, el pueblo español gritaba “¡Vivan las cadenas!”, en Rusia se quemaban los libros de la Ilustración… Malos tiempos para librepensadores como Wollstonecraft y Shelly.

Ambos protagonistas de este artículo produjeron grandes obras literarias y políticas, pero hoy nos interesa más su vida. Porque poca gente ha llevado a la práctica de una forma tan clara sus ideales de libertad en su vida privada.

Mary Wollstonecraft fue la hija del filósofo anarquista William Godwin y de Mary Wollstonecraft , escritora femninista que nunca aceptó cambiar su apellido de soltera. La madre murió al poco de dar a luz a su hija y William volvió a casarse poco después, teniendo otra hija llamada Claire Clairmont.

DEMOCRATA, ATEO Y AMANTE DE LA HUMANIDAD

Percy Shelley se definía como “demócrata, ateo y amante de la Humanidad”. Fue poeta romántico y revolucionario, valga la redundancia.

Hijo de una familia poderosa, fue expulsado de la Universidad de Oxford por divulgar un provocativo panfleto titulado “La necesidad del ateísmo” y se fugó a Edimburgo con la hija de un tabernero. Una vez su familia había renunciado a él, y por lo tanto quedándosele vedadas las vías legales para acceder al parlamento, viajó a Irlanda y Gales intentando difundir ideas de libertad y contra la opresión inglesa. Tras su fracaso, rompió su matrimonio con la hija del tabernero y entró en contacto con Godwin y así conoció a su hija de 16 años, Mary.

Se dice que Percy en el fondo estaba enamorado de la difunta madre de Mary, desde que leyó sus escritos feministas. Para Mary, por su parte, fue fácil enamorarse de aquel poeta repleto de vitalidad y de energía.

Godwin consiguió refrenar las ansias de Shelley y le convenció para que se dedicara más a la teoría y menos a la práctica, afirmaba que no era el momento. Y tenía razón. Pero Shelley era persona impulsiva y tardó poco en aburrirse de su nueva situación, un día convenció a Mary para que se fuera con él, y su hermanastra Claire se apuntó a la aventura. Apesar de las protestas de Godwin, los tres se marcharon a Francia. Fueron años difíciles en los que vivieron serios aprietos financieros, Shelley tuvo que pedir pedir prestado utilizando su futura herencia como garantía.

EL VERANO SUIZO

Dos años después, en 1816, un recientemente separado Lord Byron (con gran escándalo) se unió a ellos en Ginebra. Existen infinidad de leyendas sobre lo que sucediera en aquella casa, se llego a decir que ambos poetas prostituían a las chicas y que Shelley había llegado a comprar sus hijas a Godwin. Sin duda esto no es más que ridiculeces de los enemigos de la libertad sexual, siempre dados a sacar las cosas de quicio.

Pero es innegable que la relación que había entre ellos era bastante liberal. Tanto Percy como Mary tuvieron hijos fuera de su matrimonio, Claire por su parte tuvo un hijo de Lord Byron y Percy habló de algo a lo que llamó “placer compartido” relacionado con él, su mujer y su nuera. Por si fuera poco para animar la leyenda, algunos amigos de Percy dirían que este les había animado a seducir a su esposa.

Mary Wollstonecraft a la izquierda, Percy Shelley en el centro y a la derecha Claire Clairmont.

Pero del tiempo que pasaron en Ginebra salieron mucho más que intensas relaciones sexuales. Se cuenta que una apuesta entre Percy y Lord Byron le dió a Mary la idea para escribir Frankenstein y a Pollidori (criado de Byron) la idea de su famoso Vampiro.

Tras aquel fructífero verano suizo, los tres volvieron a Inglaterra con la intención de estabilizarse un poco. Pero allí se encontraron dos trágicos suicidios. El de la hermanastra de Mary, Fanny Godwin (hija ilegítima de su madre y a la que Godwin había acogido como hija propia) y Harriet Westbrook, la hija del posadero primera mujer de Shelley que jamás le había perdonado que se fuera con Mary.

Ambas muertes deprimieron profundamente a la pareja que además se veían acosados por las deudas. Por si fuera poco, un tribunal inglés le quitó a Shelly la custodia de los hijos que había tenido con Harriet a causa de su ateísmo y ambos tenían miedo de que les quitaran también a su único hijo juntos. Era el momento de volver a huir.

ITALIA

En Venecia se volvieron a encontrar con Byron, al que le hicieron entrega de su hijo con Claire (el lord se había comprometido a criarlo y su madre tenía esperanza de que le reconociera como primogénito). Tres meses más tarde, en Nápoles, nacería una niña que sería registrada como hija de Percy y Mary, si bien las malas lenguas afirman que si bien Percy era el padre, Claire era la madre. Los tres lo negaron, pero existen evidencias que podrían indicar lo contrario.

Después de haber pasado hambre, de haber sido perseguidos legalmente, en junio de 1819 se produjo una desgracia que la pareja no pudo soportar. La muerte de su hijo William acabará provocando su crisis definitiva. Mary entonces huyó del hombre con el que había vivido casi toda su vida de adulta, y Percy se sumió en la desesperación componiendo algunas de sus obras más bellas.

Tan sólo un año después, a la edad de 30 años, Percy Shelley moría víctima de un naufragio. Mary se dedicó desde entonces a organizar y publicar las innumerables notas y escritos de su marido. Y de su propia inventiva escribió varias novelas, entre las que, lógicamente, destaca Frankenstein, la obra cumbre del romanticismo británico.

Frankenstein es conocido por el gran público a causa principalmente del cine, que lo ha simplificado y convertido en una mera historia de terror. Pero la novela es mucho más que eso, es una profunda reflexión sobre la identidad humana y sobre sus límites.

Ambos habían vivido como buenos poetas románticos, lo cual tiene especial mérito para Mary, una mujer en un mundo en el que las feministas no eran combatidas políticamente… sino internadas en manicomios.

Fracasó Mary, sin embargo, en la lucha de su madre. Mary Wollstonecraft es hoy recordada como Mary Shelley o, a veces, como Mary W. Shelley.

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El cuento del Grial – por Chrétien de Troyes. La reinvención de la épica.

8 marzo 07

Chrétien de Troyes es uno de los más olvidados (en España) creadores de la literatura occidental. Y el cuento del grial es su último romance, el más maduro y posiblemente el más importante, incluso a pesar de estar incompleto.

El cuento del grial es un libro de eminente intencionalidad didáctica y claramente destinado a afianzar la clase social entonces en el poder. En parte debido a ello, en parte debido a su innegable calidad, alcanzó un éxito en su tiempo que nos permitiría hoy considerarlo todo un best-seller. Sin este romance y otros semejantes del mismo autor (como el Caballero de la Carreta) sería innimaginable toda esa tradición épica que se desarrollaría en Europa y que culminaría (o sería destruida) en el Quijote.

El cuento del Grial nos narra las aventuras de dos de los más carismáticos caballeros de la Tabla Redonda: Sir Perceval y Sir Gawain. Es de imaginar que en algún momento, la historia de ambos acabara convergiendo en una historia común, si bien la muerte del autor nos ha impedido conocer el desenlace final de la historia. (Existen otras teorías, como que en realidad eran dos historias separadas que Chrétien estaba escribiendo a la vez y que su fusión se produjo por error, nunca lo sabremos)

Sir Perceval de Gales posiblemente sea, hasta donde sabemos, una invención del propio Chrétien de Troyes, que hace de él el más importante caballero de Arturo (puesto que mantendría durante cerca de un siglo, hasta su sustitución en tal honor por Sir Lanzarote). Es un jovenzuelo alocado, noble de corazón pero carente de toda experiencia a causa de la protección de su madre. Esta le ha educado en el más absoluto desconocimiento de lo que a las caballerías se refiere… hasta que el muchacho entra un día en contacto con cuatro caballeros y de pronto un mundo nuevo aparece ante sus ojos.

La doncella que porta el Santo Grial. Prueba en la que Sir Perceval no saldrá victorioso.

El joven galés correrá infinidad de aventuras, incluyendo una seria disputa que mantendrá con Sir Kay, senescal del Rey Arturo o la preciosa escena de las tres manchas de sangre en la nieve. Pero su misión más famoso, seguramente, sea su desafortunado encuentro con el Santo Grial, del que saldrá derrotado a causa de sus pecados. Es de esperar que en la parte del romance que no llegó a ser escrita nunca, el héroe acabara saliendo triunfante.

Gawain llegando al torreon de Escavalón

Sir Gawain es hijo del Rey Lot de las Orcadas y de Morgause. Es por lo tanto sobrino de Arturo y hermano (o hermanastro) de Mordred, del que sería una especie de antítesis. Sus aventuras se ven fuertemente marcadas por su pasado ya que los familiares de aquellos a los que ha matado le buscan para acabar con su vida. Gawain se pasa el romance intentando no ser reconocido por la infinidad de enemigos que encuentra, pero su honor de caballero le impide mentir cada vez que le preguntan su nombre.

Tanto Perceval como Gawain nos proporcionan varias escenas que creo, merecen un lugar propio en la historia de la literatura épica. El estilo de Chrétien oscila maravillosamente entre lo humorístico (destaco el episodio de Sir Perceval y los cinco caballeros en la Yerma Floresta Solitaira, al principio del libro) y lo épico (impresionante el episodio de Gawain en Escavalón, en el que el caballero se ve obligado a defender un torreón utilizando un tablero de ajedrez como escudo). El personaje de Perceval en particular, con su rústica sencillez, resulta entrañable y sumamente carismático, con lo que quizás Gawain sale perdiendo en comparación.

Una obra que todavía en el sXXI consigue arrancarle al lector una sonrisa o hacerle vibrar de emoción. Y que sorprende por la forma como lo maravilloso es entretejido con lo real de una forma que, de ser escrito en el sXXI, denominaríamos Realismo mágico.

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El día en que Francia y el Reino Unido pudieron convertirse en una sola nación

1 febrero 07

Es un hecho poco conocido. Seguramente, por su nula trascendencia. Pero bastante curioso, y una muestra más de como la desesperación allana las dificultades y destruye incluso las fronteras más chauvinistas.

Me estoy referiendo a la propuesta de fusión que el Reino Unido realizó a la República Francesa en 1940.

Estamos hablando de una Francia derrotada y desmoralizada, todavía en guerra contra Alemania, pero próxima a rendirse. El Reino Unido estaba aterrado por las posibles consecuencias de tal rendición, especialmente por el futuro de la flota francesa, capaz de poner a Inglaterra en unos aprietos todavía más serios que los que llegaría a vivir.

Decidido a darle a Francia la mayor de las garantías de que no desampararían a su aliada en la desgracia, el Reino Unido realizó una espectacular oferta. La de unir sus destinos y considerar por lo tanto el suelo francés invadido como suelo propio del cual debía expulsarse al invasor alemán. El texto no dejaba lugar a dudas:

“Declaración de unión.

En este momento, el más decisivo de la historia del mundo moderno, los Gobiernos del Reino Unido y de la República francesa hacen esta declaración de unión indisoluble y de su indomable resolución en común defensa de la justicia y de la libertad contra un sistema que reduce a la Humanidad a una vida de autómatas y esclavos.

Los Gobiernos declaran que Francia y la Gran Bretaña no serán por más tiempo dos naciones, sino una Unión franco-británica. Se establecerá una Constitución de la Unión, que dispondrá la creación de organismos comunes de Defensa y Asuntos Extranjeros, Políticos y Económicos. Todo ciudadano de Francia disfrutará inmediatamente de la ciudadanía de la Gran Bretaña, y todo súbdito británico será al mismo tiempo ciudadano francés. Ambos países compartirán la responsabilidad de reparar las devastaciones de la guerra, habrá un Gabinete de Guerra único y todas las fuerzas de Inglaterra y Francia, en tierra, mar y aire, serán colocadas bajo su dirección. Este Gabinete gobernará desde donde mejor pueda hacerlo. Los dos Parlamentos serán asociados formalmente. Las naciones del Imperio británico están ya formando nuevos ejércitos. Francia aportará sus fuerzas útiles en tierra, mar y aire. La Unión apela a los Estados Unidos para fortalecer los recursos económicos de los aliados y para prestar ayuda con su poderoso material a la causa común. La Unión concetrará toda su potencia contra la potencia del enemigo, sea donde fuere la batalla. Y de esta manera venceremos.”

En un gobierno francés ya dominado por el ultraderechista Petain y cuya unica aspiración era la de rendirse en las mejores condiciones posibles, la propuesta británica no fue debatida más que unos escasos segundos. Pero resulta curioso preguntarse que hubiera podido pasar si Francia hubiera aceptado la propuesta. A corto plazo, desde luego, la evolución de la guerra hubiera sido muy distinta. Con la flota francesa, Inglaterra no hubiera tenido tantos problemas de abastecimiento ni tantas dificultades en el Mediterráneo, además, con el control de las colonias francesas y la costa francesa del Mediterráneo la situación estratégica del eje en el norte de África habría sido muchísimo más complicada, sino insostenible.

Sin embargo, dudo mucho que la Unión hubiera sobrevivido a la victoria. Los ingleses y los franceses son muy suyos, y una vez desaparecido el enemigo común, seguramente acabaría disolviéndose. O no. ¿Quien puede saberlo? 🙂

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Anne Bonny y Mary Read, mujeres y piratas

21 enero 07

En noviembre de 1720, la flota británica capturó un barco pirata y condujo a su tripulación a recibir juicio en Jamaica. Nada fuera de lo común hasta que la puritana sociedad de su tiempo descubrió escandalizada que dos de aquellos terribles piratas, y no precisamente los menos crueles… ¡eran mujeres!.

Muchas veces la realidad supera la ficción, esta es una de esas historias.

Anne Bonny nació en Kinsale, Irlanda. Ya su primera infancia tendría tintes novelescos ya que su padre era un importante abogado y su madre… la criada de este. Ambos enamorados tuvieron que huir del acoso de la sociedad y la insultada esposa legítima del abogado, emigrando a Carolina, en los actuales Estados Unidos, donde empezaron una nueva vida como marido y mujer.

La muchacha tenía un caracter dificil. Ya se sabe, caprichos de adolescente, ganas de salir con chicos, ropa un poco más descocada de lo que le gustaría a sus padres, una profesora a la que degolló con tan solo 16 años, en un ataque de furia… Un angelito.

El padre decidió casarla (no sabemos bien si para hacerla sentar la cabeza o para quitársela de encima) pero Anne se adelantó uniéndose con el viejo Bonn, un pirata fracasado que le doblaba en edad. Esta vez el padre sí que se puso furioso, que una cosa es andar por ahí degollando profesoras y otra muy distinta deshonrar el apellido. La joven Anne quedó desheredada y se vió obligada a emigrar con su nuevo marido a Nassau (Bahamas) donde inició una nueva vida como tabernera. Acaba de cumplir 20 años.

Pero la vida de la taberna se le volvía interminable a la joven Anne y decidió dar un nuevo giro a su vida convirtiéndose en pirata. Como ningún capitán aceptaba mujeres entre sus hombres, acabó vistiéndose de hombre. Y de tal guisa se enroló en el barco de John Rackam, conocido como Calico Jack, un pirata que había conseguido su barco de la forma más legítima posible para un pirata (había convencido a la tripulación para que abandonara en una isla desierta al anterior capitán, un noble llamado Charles Vane que se había metido a pirata por aburrimiento). De resultas de tal viaje, Anne quedó embarazada del propio Jack, de lo cual imagimanos que no mantuvo su disfraz mucho tiempo. Sin embargo, seguramente debido a la las malas condiciones del viaje marino, acabó abortando y nunca se recuperaría de ello.

Poco a poco, la suerte fue sonriendo a la pareja de piratas que fue capturando cada vez presas mayores. En una de estas operaciones encontraron un joven llamado Mark Read, que se ofreció a unirse a la tripulación pirata. Se trataba de un chico joven muy atractivo, tanto que Rackam acabó sintiendo celos de él… hasta que se descubrió que en realidad su verdadero nombre era Mary Read, y dicen que entonces la situación dio un giro de 180 grados y fue Anne la celosa.

Mary Read tampoco había tenido una infancia al uso. Su madre era la esposa de un marino londinense con el que había tenido un hijo y que un día zarpó y nunca regresó. Empujada a la miseria, la joven esposa tuvo que buscarse un protector, que a su vez la abandonó cuando se quedó embarazada de Mary.

Desesperada, la pobre mujer tuvo que acudir a la familia de su marido, y su suegra acabó concediéndole un subsidio que le permitiera alimentar a su pequeño nieto. Pero el niño murió, y para seguir recibiendo el subsidio, la pobre madre tuvo que vestir a su hija con las ropas de su hijito muerto. Mary se había convertido en Mark.

Mary le vio le gusto a eso de vestir de hombre y empezó a buscar trabajo como tal. Con apenas 13 años, Mary empezó a trabajar de paje, no le gustó y se enroló en un barco. Por entonces estalló la guerra de la Gran Alianza y Mary no quiso perdérsela sirviendo primero en la infantería y luego en la caballería británica. Allí se enamoró de un joven soldado llamado Fleming con el que acabaría casándose y teniendo una vida de marido y mujer (al uso) como dueños de una taberna en Breda. Pero la guerra se acabó, y con ella la clientela, y por si fuera poco, el joven marido murió dejando a Mary sin ningún motivo para quedarse en Holanda. Volvió a vestirse de hombre y embarcó hacia las Américas. Donde sería capturada por el barco de Rakam y Bonny.

Los piratas de John Rakam se dedicaron a sembrar el terror por las aguas del Caribe. Mary se lió con otro pirata, y estando embarazada tuvo que batirse en duelo por él. Otro pirata le había retado, y digamos que ella no confiaba mucho en el esgrima de su amado. Seguramente haya más casos, pero es el único que yo conozca en el que una mujer luche en duelo por su amor.

Poco después, tendrían mala suerte y serían capturados. El delito de pirata sólo tenía un castigo, la horca. Y el hecho de ser mujer, lejos de servir para reducir la pena, le pareció al tribunal un agravante particularmente horroroso.

Pero Mary estaba visiblemente embarazada y eso le permitió dilatar su ejecución hasta el nacimiento dle niño. Anne, podría ser muchas cosas, pero tonta no. Así que inmediatamente “confesó” estar también preñada y gozó de la misma próloga. Desgraciadamente, Mary murió antes de dar a luz víctima de unas fiebres, pero Anne consiguió escapar de prisión sin que se sepa nada más sobre su vida.

Personalmente, apostaría a que murió como uno más de los piratas anónimos que surcaban aquellos mares.

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Los grandes mitos celtas y su influencia en la literatura

8 enero 07

AUTOR: Ramón Sainero

EDITORIAL: Edicomunicación

COLECCIÓN: Olimpo

Si llevo un par de semanas hablando sobre temas célticos es, en gran parte, a causa de este libro 🙂

El autor hace un recorrido por lo desesperantemente poco conocido sobre la literatura céltica y lo mucho que esta ha influido sobre literaturas medievales, modernas y contemporáneas. Para ello, empieza describiéndonos los tres grandes ciclos de literatura céltica: el Ciclo del Ulster, el Ciclo Ossiánico y el Ciclo Artúrico.

El primero se basa principalmente en el héroe Cuchulain, hijo del dios Lug. Son mitos profundamente paganos, en los que la moral católica todavía no da muestras de aparecer y donde Cuchulain se enfrenta a hechiceros malvados, terribles monstruos y fuerzas de la naturaleza (llega incluso a enfrentarse al mismísimo mar). Personalmente me resulta evidente que nuestro más conocido Conan de Howard le debe mucho a Cuchulain.

El segundo ciclo recibe el nombre de Ossian, el bardo legendario que cantaría las aventuras de su padre, Finn y sus huestes, los Fianna. Se trata de unos mitos a caballo entre dos mundos. La magia se vuelve más extraña, y siempre en manos de malvados. Aparece el cristianismo y aunque Finn se opone a él, acaba venciendo. Existe incluso un imposible debate entre el héroe celta y el teólogo San Isidoro de Sevilla.

Por último, el ciclo artúrico, sin duda el más conocido y el que más influencia ha tenido sobre la literatura posterior nos narra las aventuras y desventuras del Rey Arturo y de sus perfectamente cristianos caballeros de la tabla redonda.

Después de ello, llega la parte más interesante del libro, al repasar el autor, país por país, la influencia de los mitos en las distintas literaturas, tanto en gaélico como en las distintas lenguas nacionales. Nos hace un repaso por los autores más importantes de influencia céltica por Irlanda, Escocia, Gales, Cornualles, Inglaterra, Francia y España.

El libro trata todos estos temas con gran seriedad y rigor. Una lectura muy interesante.

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