Las primeras monedas cristianas… con textos en árabe

24 enero 07

Corría el sXI. La Península Ibérica estaba ocupada por una serie de reinos cristianos (en su tercio norte) y unos cuantos reinos musulmanes (el resto del territorio). A causa de su mayor belicosidad, los reinos del norte habían obligado a los del sur a pagar un tributo anual, las parias.

Por medio de este chantaje (o nos pagas tú o vamos nosotros y lo cojemos), empezó a afluir hacia la Europa cristiana una gran cantidad de moneda en oro y plata que tras pasar por manos del rey, iba redistribuyéndose y poniéndose en circulación, alcanzando algunas lejanos países, como Suecia o Polonia. Puede parecer hoy en día un poco extraño, pero en el fondo es muy sencillo. Por aquel entonces las monedas valían su valor en metal precioso, los romanos habían experimentado con monedas de valor más alto al de su metal (como las actuales) pero tal avance había sido abandonado.

Valiendo las monedas lo que pesaban, circulaban libremente de país en país. En realidad, ¿qué importancia tenía el país que la acuñara? hoy en día, una moneda extranjera no suele circular por otro país, sin embargo entonces era algo muy habitual. Las monedas de origen islámico eran de gran calidad, y se volvieron rápidamente las más prestigiosas que pudieran obtenerse en el norte de la península.

Pero, a finales del sXII, los reinos de taifas se liberaron de su obligación de pagar parias (desarrollaron un ejército equivalente al de los norteños, vamos) y el rey de Castilla, Alfonso VIII, se vio obligado a crear su propia moneda ante el riesgo de paralización del comercio castellano. Había nacido la primera moneda castellana.

Pero claro, no se puede crear una moneda desde cero y pretender que tenga prestigio. Lo más fácil es copiar una ya conocida. El maravedí árabe por ejemplo. Ventajas de unos tiempos en los que no existía la SGAE.

El maravedí castellano de Alfonso VIII era un plag… un homenaje del árabe. No sólo por tener la misma cantidad de oro (3.80 gramos) sino que, al igual que las monedas islámicas, no tenían ilustraciones (por motivos religiosos, en el caso islámico). En vez de ilustraciones y de ponernos el típico careto del rey de turno, aquellos maravedíes estaban cubiertos por textos… en árabe. Que le vamos a hacer, una moneda en latín no sería igual de prestigiosa.

Si alguien consiguiera una de estas monedas (advierto que son carillas), podría leer en un perfecto árabe el siguiente texto: “El príncipe de los católicos Alfonso hijo de Sancho ayúdele Dios y protéjale”, “el imán de la Iglesia cristiana el Papa de Roma la Mayor”, “Se acuñó este dinar en Toledo año 1213 de la Era de Safar” (1175 después de Cristo), “En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo el que crea y sea bautizado se salvará”.

Los maravedís cristianos, en sus distintas versiones (incluyendo plata y cobre) circularon por la Península hasta su definitiva retirada en tiempos de Isabel II (sXIX). Pero sospecho (aunque no lo sé) que con el tiempo los textos en árabe se irían dejando de lado a favor de otros “en cristiano”.

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