Midway. El cazador cazado.

22 abril 07

Junio de 1942.

Japón había emprendido la expansión más rápida jamás conocida. En tan solo 6 meses las fuerzas japonesas se han convertido en las dueñas del Pacífico. Desde Birmania hasta las Salomón, desde Nueva Guinea hata las Kuriles, las armas japonesas han logrado impresionantes victorias como el asalto de Singapur, fortaleza considerada inexpugnable.

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Clickear la imagen para observar el Imperio japonés en su máximo esplendor. Nótese la situación de Midway y su proximidad a las islas Hawaii

El Mundo entero está asombrado. Pero, más allá de tan espectaculares resultados, los estrategas japoneses no se hacen ilusiones con respecto a esta guerra. Saben que sólo es cuestión de tiempo que la armada estadounidense regrese al Pacífico. La industria del Imperio Nipón no podía competir con la de sus enemigos, y los japoneses lo sabían muy bien.

Pero los asiáticos tenían a su favor una poderosa ventaja. Construir un barco de guerra de importancia es un proceso sumamente costoso y muy lento. Es cierto que los estadounidenses tenían mayor capacidad de producción, pero necesitarían años para poder construir una flota superior a la que entonces tenía Japón. Y ese plazo aumentaría si los japoneses destruían los barcos estadounidenses según iban saliendo del astillero. Ni que decir que la estrategia de los aliados en el Pacífico había consistido en evitar arriesgar su flota en ninguna batalla decisiva en la que la superioridad japonesa pudiera imponerse. La armada estadounidense se había dedicado a jugar al escondite desde el inicio de la guerra.

Japón tenía un problema. Su Imperio se había convertido en algo inmenso, pero sabía que no podía llegar más allá. Las líneas de suministros eran demasiado largas y cualquier posible nueva incorporación se convertiría en un problema defensivo. Los navíos nipones controlaban el Pacífico, pero cuantas más aguas tuviera que defender, más tendrían que dividirse y, por lo tanto, más posibilidades tendrían de ser derrotados.

General Isoroku Yamamoto

Para los japoneses, sólo existían dos estrategias posibles: Asentar sus conquistas y convertir el Pacífico en un fortín inexpugnable mientras se espera una victoria decisiva de los nazis en Europa. O localizar y destruir la armada estadounidense una y otra vez, hasta obligarles a rendirse. Para cualquiera de las dos estrategias, mantener su poderosa armada sería la clave. Si los japoneses perdían sus barcos, inevitablemente perderían la guerra.

Ambas estrategias tenían sus riesgos, luchar a la defensiva era apostar por la victoria de los nazis, algo que parecía fácil en junio de 1942, pero que todos sabemos que no lo fue tanto. En cambio, forzar el combate contra la armada yankee significaba el riesgo de que en un error de cálculo, estos salieran vencedores. Los japoneses podían ganar decenas de batallas sin ganar la guerra, en cambio una sola derrota podría significar el fin. Estaban indecisos.

En mayo se decidieron a realizar un tanteo, desencadenando una ofensiva en el Mar de Coral, amenazando una posible invasión de Australia. El resultado fue el de una especie de empate técnico, perdiendo un preciado portaviones cada bando. Aunque en realidad era una derrota para Japón (con mucho menor capacidad para construir un nuevo portaviones que su enemigo), esta batalla demostraba que la flota estadounidense seguiría escondiéndose sólo mientras los japoneses atacran islas semi desconocidas. Pero les bastaba amenazar con atacar algún lugar políticamente preciado para ellos para que las órdenes de los estadounidenses fueran la resistencia a cualquier precio, incluyendo la pérdida de su flota.

La política de acoso y destrucción del enemigo era, por lo tanto, viable. Por si fuera poco, el 18 de abril, un grupo de bombarderos yankees hizo lo impensable, soltaron sus cargas explosivas sobre el mismo Tokio. Nada importa que se perdieran todos los aviones en esta loca empresa, el Imperio Japonés había dado muestras de vulnerabilidad y eso era algo que debía ser compensado de alguna forma.

El gobierno se decidió por la alternativa ofensiva. La Armada Imperial debía forzar una batalla decisiva en la que destruir definitivamente a la armada estadounidense. Isoroku Yamamoto, probablemente el mejor general que tenían los japoneses, fue puesto al mando de la operación.

Yamamoto identificó fácilmente cual debía ser el objetivo del ataque. La isla de Midway. En el centro geográfico del Pacífico, Midway era peligrosamente vecina al archipiélago de las islas Hawaii. Si Midway caía en manos japoneses, la defensa de la principal base del Pacífico se vería comprometida. El efecto sobre la moral sería devastador.

Para hacerse con las Midway, Yamamoto estableció un plan sumamente precavido. Su intención era la de intentar tomar la isla, pero sin llegar nunca a arriesgar demasiado sus valiosísimos barcos. Particularmente, Yamamoto estaba preocupado por las escuadrillas aéreas que operaban desde la misma isla. Estas fuerzas podrían ser lo suficientemente importantes como para anular la superioridad de la flota atacante. Así que ideo un plan que, debería impedir a los estadounidenses defender correctamente a Midway hasta que las defensas de la isla hubieran sido barridas.

Los japonoses destacaron una floto de cierta importancia en dirección a las lejanas islas Aleutianas, otro objetivo vital ya que su caída en manos japonesas podría abrir las puertas al ataque sobre Alaska. El ataque sobre las Aleutianas se realizaría a la vez que el primer ataque sobre Midway, de forma que los estadounidenses, en un primer momento, no sabrían cual era el ataque principal y dejarían su flota en reserva esperando a localizar el grueso de la flota japonesa. Cuando se dieran cuenta de que el ataque sobre las Aleutianas en realidad era sólo un farol, los japoneses habrían tenido tiempo para arrasar las defensas de la isla.

Los radares de la época tenían un radio de acción muy pequeño, por lo que la única forma de localizar una flota enemiga consistía en el contacto visual mediante aviones exploradores. En cualquier caso, era muy fácil que la flota japonesa fuera localizada, por lo que Yamamoto dividió las fuerzas que atacarían Midway en tres grupos, con la intención de que si una fuera localizada, los estadounidenses no pudieran darse cuenta de todas formas de la importancia de las fuerzas atacantes.

El primer grupo debería enfrentarse a las defensas de la isla, poco después llegaría el segundo grupo que transportaba soldados destinados a ocuparla. Un poco más atrás se encontraba Yamamoto con el resto de las fuerzas, con la intención de mantenerse alejado para evitar que el enemigo le detectara demasiado pronto y para llegar justo a la vez que la flota norteamericana.

Atolón de Midway

El plan era impecable, un nuevo golpe de ingenio más espectacular incluso que el ataque sobre Pearl Harbour. Tras Midway, los japoneses se tendrían asegurado el dominio de su océano durante varios años, quizás sería el momento para firmar una paz ventajosa.

Pero los planes de Yamamoto se basaban en la suposición de que podrían engañar a sus enemigos. No imaginó que, en realidad, estaban enterados de todo. Desde ya antes de la guerra, el ejército norteamericano había conseguido descifrar los códigos japoneses y pudieron conocer al detalle el plan de Yamamoto contra Midway.
A las 04:30 del 4 de junio, el primer grupo atacante se encontraba a 240 millas al noroeste del objetivo. De sus cuatro portaviones se elevaron 72 bombarderos protegidos por 36 cazas. Tras su salida, empezó a formarse la segunda oleada que despegaría poco después, con 54 bombarderos y 36 cazas. Para proteger la flota tan sólo quedarían 12 cazas. Fuerzas más que suficientes si, como ellos pensaban, no había barcos enemigos cerca.

Pero sí los había. A tan sólo 215 millas de ellos, el almirante Fletcher tenía una fuerza que incluía tres portaviones. Y a las 5:34, un avión de exploración estadounidense perteneciente a esta flota localizaba al primer grupo. Estaba apunto de comenzar la batalla naval más grande de la II Guerra Mundial.

A las 6:28, la primera oleada ataca Midway, pero no encuentra su principal objetivo, los bombarderos norteamericanos no están en tierra como deberían (de hecho, estaban volando contra la flota japonesa). Algo iba mal.

En realidad, la primera oleada de bombardeos norteamericanos no fue capaz de realizar ningún daño, con escasa protección de caza se encontraron con los cazas de la segunda oleada listos para el combate. Y de los 53 que salieron de Midway sólo 3 pudieron regresar, estrellándose, además, uno de ellos en el aterrizaje. Pero ese ataque no debería haberse producido, porque los estadounidenses no deberían conocer su presencia tan pronto. Sin embargo, la marina imperial tendría un nuevo motivo de preocupación cuando, apunto de lanzar la segunda oleada, le llegaría la noticia de que un avión japonés había detectado una poderosa flota enemiga a tan sólo 200 millas dirigiéndose hacia ellos a toda velocidad. El general Nagumo, al mando del primer grupo, dudó entre equipar sus bombarderos con bombas contra Midway o con torpedos contra la flota enemiga. Pero no tuvo tiempo de decidirse ya que poco después llegó la segunda oleada de bombarderos norteamericanos, 16 aviones Dauntless, también sin protección de caza, que tampoco pudieron hacer gran cosa. Sin embargo a las 8:00 la cosa se ponía seria ya que poco después de la retirada de los dauntless, llegaban 16 superbombarderos B-17, volando demasiado alto como para que los cazas japoneses pudieran alcanzarles en tan corto tiempo. También fueron incapaces de acertar a sus objetivos. Pero tanto ataque de aviones contra los japoneses consiguió el objetivo de destruir su iniciativa.

A las 8:09 un avión explorador japonés comete un error de apreciación y afirma que la flota estadounidense carece de portaviones, con lo que Nagumo decidió que primero debía destruir las defensas de Midway y después ya tendría tiempo de enfrentarse a la inesperada flota. Vuelve a equipar a los aviones con bombas, pero a las 8:20 otro avión explorador confirma que los estadounidenses tienen al menos un portaviones, así que la segunda oleada vuelve a ser cancelada. Por si fuera poco, en ese momento se presenta un nuevo problema. La primera oleada regresa desde Midway y las cubiertas deben ser despejadas o los aviones caerán sobre el mar por falta de combustible, lo que significa que no hay tiempo para equipar nuevamente los aviones con torpedos.

Al final Nagumo da la orden de permitir la llegada de sus aviones y aparca los aviones de la segunda oleada. A las 9:18, por fin, despega una nueva fuerza aérea, esta vez irán contra la flota enemiga. Está equipada con 36 aviones equipados con bombas, 54 con torpedos y 12 cazas de escolta (son los únicos que puede enviar ante la presencia de tantos bombardeos enemigos). A las 12:30 Yamamoto es informado de la situación y confirma a Nagumo su decisión de considerar a la flota enemiga la máxima prioridad, a la vez que decide acelerar su avance hacia la isla.

Mientras tanto, los estadounidenses que sabían que habían sido localizados, dividieron su flota para hacerla menos vulnerable. Fletcher quedó al mando del portaviones Yorktown y Spruance se separó con los portaviones Hornet y Enterprise además de varios destructores y cruceros cada uno.

Spruance había calculado lanzar su ataque a las 9:00, ya que entonces estaría lo suficientemente cerca como para que sus cazas pudieran ir y regresar sin problemas. Pero al darse cuenta de que había sido descubierto, decidió apostárselo todo a una carta y envió 119 aviones hacia el objetivo, aún sabiendo que muchos de ellos no podrían regresar. Tan sólo 34 cazas quedaron para protejer la flota, apostando por ser el primero en golpear.

A las 8:38, el Yorktown lanzaba un nuevo ataque a su vez con 35 aviones, reservando una poderosa segunda oleada que atacaría después, esperando encontrar a los cazas enemigos bajos de combustible.

Los aparatos del Hornet no encontraron al enemigo, con la excepción de una escuadra de quince aviones que fue fácilmente destruida a las 9:25 por las defensas de la flota japonesa. Apenas diez minutos después, los aviones del Enterprise atacaban a su vez, con escasos resultados. Spruance había sido el primero en atacar, pero no le había servido de nada.

A las 10:00 llegó la primera oleada del Yorktown, que fue nuevamente rechazada por los exhaustos zeros cuyos pilotos empezaban a dar muestras de agotamiento. Los aviones aterrizaron para recargar combustible. Lo peor parecía haber pasado.

Pero no era así, a las 10:25, 54 bombarderos en picado dauntless llegaron hasta la flota japonesa a más de 3.000 metros de altura, ocultos entre las nubes, los japoneses no les vieron hasta que no era demasiado tarde. Con los zeros en los portaviones, los dauntless atacaron a placer a los portaviones Kaga, Akagi y Soryu. El kaga quedaría reducido a una carcasa flotante, el Akagi quedaría seriamente dañado y el Soryu se hundiría con 2.000 marineros y 200 aviones a bordo.

El resultado fue devastador. De los cuatro portaviones del grupo uno, tan sólo el Hiryu seguía siendo operativo. A las 10:30 del único portaviones que les queda a los japoneses sale un nuevo ataque que conseguiría alcanzar al Yorktown dejando inmovilizado. Pero los americanos conseguirían reparar el barco a las 13:40 lo suficiente como para, con lentitud, pudiera moverse en dirección a Pearl Harbour. Pero los japoneses, aunque seriamente mermados, todavía podrían realizar un nuevo ataque desde el Hiryu, capaz de destruir definitivamente al Yorktown que sería abandonado a las 14:56.

Los japoneses cometieron el error de confundir los dos ataques al Yorktown con dos portaviones distintos, por lo que pensaron que si conseguían todavía dañar seriamente a un tercer portaviones, la lucha estaría reñida y la llegada de Yamamoto sería suficiente como para decidir a su favor la batalla.

El Yorktown ya dañado. Este portaviones había sido ya dañado en la Batalla del Mar del Coral.

Pero la suerte no les acompañaría. A las 15:30 un nuevo ataque desde el Enterprise y el Hornet alcanzaba al Hiryu, envolviéndolo en llamas.

Estando ambos combatientes al límite de sus fuerzas, se produjeron unas horas de tranquilidad. A las 2:55 del día siguiente, Yamamoto daba la orden de retirarse. Los dos únicos portaviones japoneses que seguían a flote, el Hiryu y el Akagi, serían hundidos por los propios japoneses.

La flota imperial perdió cuatro portaviones, la norteamericana tan sólo uno. En tan sólo un día, la superioridad japonesa en el Pacífico había sido destruida. A Japón le esperaba una larga lucha defensiva en la que su única esperanza, cada vez más desesperada, sería la de una rápida victoria nazi en Europa.


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Cómo se ocultó el genocidio judío incluso en España

21 abril 07

Uno de los hechos más aterradores del sXX es la forma como el III Reich fue capaz de organizar un genocidio de más de seis millones de personas sin que casi nadie se enterara de lo que estaba pasando. Esta noticia, publicada en España, es un buen ejemplo de como fue posible.

Noticia encontrada en el diario Arriba del 6 de junio de 1942.

“OBREROS ITALIANOS EN ALEMANIA

[…]

Como el servicio civil es obligatorio y constituye parte esencial del esfuerzo de la nación en guerra, a quien se sustrae a este deber como a quien abandona las filas del Ejército, Italia lo considera culpable de un delito de deserción. La necesidad del trabajo integral exige ciertamente esta gran movilización. Ni un brazo útil debe quedar inactivo. Por eso el texto único de la ley sobre el servicio del trabajo somete a la prestación obligatoria a todos los hombres, de los catorce a los setente, y a todas las mujeres, desde los catorce a los sesenta. La colaboración femenina en este gran menester de índole nacional pude ser altamente valiosa.

[…]

Esta movilización nacional tiende a la utilización de todas las formas del trabajo, con el único fin de servir a las necesidades de la guerra, necesidades comunes a Italia y a Alemania.

[…]

El régimen fascista, contrario por sus principios políticos a la emigración, aprueba y estimula, sin embargo, este desplazamiento excepcional de obreros [a Alemania], y con ello confirma el carácter bélico del servicio del trabajo y la estrecha solidaridad existente en este aspecto, como en todos, entre Italia y Alemania. En esta movilización civil del trabajo, que Italia dicta con fines propios, se respetará toda la legislación social en sus múltiples aspectos. De manera muy especial el servicio del trabajo afecta a los judíos y a los vagos profesionales, peso muerto de la nación.

El número de judíos italianos, según las últimas estadísticas, se eleva a 53.000. Esta prestación pretende restablecer el equilibrio de la posición económica y social entre elementos de raza aria y hebreos. Excluídos del servicio militar, los judíos son reclutados ahora para el servicio del trabajo; de esta forma prestan su colaboración directa y personal a la guerra, pues en verdad era un poco absurdo que mientras los italianos de raza aria participaban en los campos de batalla, con riesgo de su propia vida, los judíos no realizaran el menor sacrifico.”

De los cerca de 53.000 judíos italianos enviados a Alemania “a trabajar”, apenas un centenar consiguió sobrevivir a la guerra.

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El concepto franquista de apoyo a la familia

18 abril 07

En estos tiempos en los que tanta gente nos habla de la pérdida de valores y de que Franco, en el fondo, no era tan malo, conviene recordar estas cosas 🙂

Noticia publicada por el diario Pueblo, Diario del trabajo nacional. 10 de junio de 1942

PRÉSTAMOS A LA NUPCIALIDAD

La Caja Nacional de Subsidios Familiares anuncia la convocatoria de concursos para la conseción de préstamos a la nupcialidad entre los trabajadores de la provincia de Madrid que se propongan contraer matrimonio en el mes de agosto.

Para solicitar estos préstamos es indispensable que ambos contrayentes sean solteros, que el varón tenga menos de treinta años (o de cuarenta si se trata de ex combatiente) y la mujer de veinticinco y que el total de ingresos de los futuros conyuges sea inferior a pesetas 10.000 anuales.

Los préstamos a distribuir en la provincia de Madrid son 62 de 2.500 pesetas para trabajadores varones y 86 de 5.000 para trabajadoras que se comprometan a renunciar a su ocupación laboral y a no tener otra igual o análoga en tanto que el esposo no se halle en situación de paro forzoso o incapacitado para el trabajo.

Durante el mes d ejunio podrán presentarse las instancias para estos concursos de matrimonios a efectuar en agosto en la Delegación de la C.N.S.”

Sólo dos comentarios:

  1. Cuando habla de “ex combatiente” evidentemente se refiere a “ex combatiente en el bando vencedor” más que nada porque los ex combatientes del otro bando no se atrevían a identificarse como tal, más les valía.
  2. Nótese que no hay ninguna ayuda a una soltera que no tenga trabajo. ¿Esto es una ayuda al matrimonio o es una ayuda a que las mujeres dejen de trabajar? A mí la respuesta me parece evidente 🙂

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Sahara Occidental. El proceso descolonizador pendiente.

17 abril 07

Esta historia comienza en Berlín. El año 1885 acababa de nacer cuando trece países europeos y uno norteamericano, acordaban el futuro de África. Ningún africano fue invitado a la conferencia.

En suerte (o en mala suerte) la costa situada frente al archipiélago canario fue asignada a España. España distaba mucho de ser una gran potencia, pero se las arregló para disimularlo (más mal que bien) ocupando los trocitos de África que sus vecinos le permitieron. Para ello tuvieron que morir miles de españoles (de clase pobre) y realizarse innumerables campañas militares que, en algunos casos, fueron desastrosas. Sin olvidarnos del derroche de gran cantidad de dinero que nunca fue recuperado.

El entonces llamado Sahara Español no era un territorio demasiado rico, únicamente destacaba por dos recursos naturales que, todavía hoy, siguen sembrando la polémica: sus fosfatos y sus caladeros de pesca. Los habitantes del territorio, los saharauis, eran pueblos nómadas a los que, en cierta medida, se les obligó a sedenterizarse.

Y así pasaron los años, y llegó la Segunda Guerra Mundial, y tras ella, las potencias europeas se fueron retirando de África iniciándose el llamado proceso descolonizador. A veces por las buenas, a veces por las malas, entre los 40, los 50 y los 60, todos los países europeos se retiraron de África.

Pero existían dos excepciones. Los atrasados gobiernos portugués y español no estaban por la labor. Pero algo empezó a cambiar en los 70. Las guerras coloniales en África le costaron a Salazar su puesto y provocaron en Lisboa la Revolución de los claveles, probablemente la revolución más maravillosa de la historia de Europa. Con tres décadas de retraso, Portugal también se retiró de África.

Sólo quedaba España. Pero el tiempo corría en contra, los vecinos del Sahara Occidental (Marruecos, Argelia y Mauritania) llevaban décadas de andadura como países independientes y pudieron organizar una estructura militar establecida. Marruecos incluso mantuvo una guerra (todavía no reconocida) contra España por el control del Ifni. Los saharauis por su parte, bajo la dominación española, no pudieron preparar ningún tipo de defensa.

En 1975 el general Franco encontró la muerte y millones de esperanzas se abrieron para el pueblo español. Marruecos supo aprovechar la circunstancia para organizar la llamada “Marcha Verde”. 325.000 marroquís se dirigieron hacia la frontera con la intención de apropiarse del Sahara Occidental. No llegaron a haber tiroteos, los soldados españoles se limitaron a minar la frontera, colocar carteles advirtiéndolo y esperando detrás. Los marroquís no la cruzaron.

Pero la situación se volvía insostenible por días, Marruecos amenazaba constantemente con la guerra abierta y el fragil gobierno español tenía demasiadas cosas en la cabeza como para meterse en una guerra por unos territorios que, en cualquier caso, seguramente serían abandonados poco después. En los Acuerdos de Madrid, se acordó una administración del Sahara Occidental compartida a partes iguales por España, Marruecos y Mauritania.

Mauritania primero ocuparía su región, pero ante la resistencia saharaui acabaría retirándose. España, por su parte, nunca ha tenido el peso que los Acuerdos le concedían. Marruecos acabó controlando el Sahara Occidental, y hasta ahora.

Los Acuerdos de Madrid reparten la administración, pero deja claro que la soberanía del Sahara corresponde al pueblo saharaui. Existen varias resoluciones de la ONU apoyando la independencia del Sahara. Sin embargo, Marruecos pretende convertir al Sahara en una provincia marroquí y para ello realiza una política de aislamiento del pueblo saharaui que vive en campos de concentración esperando a que la comunidad internacional recuerde la existencia del derecho.

El Sahara, nunca ha sido descolonizado. Es la única región de importancia que todavía no lo ha sido. Marruecos nunca ha tenido derecho sobre la soberanía del Sahara y la legislación internacional es muy clara al respecto.

Hasta ahora, uno de los principales escollos diplomáticos entre Marruecos y España era que España se negaba a reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sahara. Pero el señor Zapatero ha resuelto ese problema hace poco. Por primera vez, un presidente del gobierno español ha reconocido en un mitin la soberanía marroquí sobre el Sahara.

Supongo que semejante barbaridad está relacionada con la obsesión de Zapatero por ser amigo de todo el mundo. Todo el mundo que sea poderoso, por supuesto. Quedar bien con el perseguido pueblo saharaui no es relevante.


Idrimi, el desconocido rey de Alalakh

16 abril 07

A lo largo de la historia, han existido infinidad de grandes reyes que han aspirado a ser recordados por su gloria durante todas las generaciones venideras… y de los cuales no tenemos la más mínima noticia 🙂

Cosas así se imagina uno cuando se encuentra con incidentes como el del descubrimiento de la estatua del poderoso rey Idrimi, rey de Alalakh, estatua encontrada en 1939 y que, si no tuviera un breve texto explicativo, no sabríamos ni de quien es. De hecho, esta estatua es el único testimonio de la existencia de un tal Idrimi, rey de Alalakh 🙂

La estatua en sí misma representa todo un interesante testimonio del poco conocido Imperio de Mitanni. Un imperio al que le tocó lidiar con hititas, egipcios y asirios hacia la segunda mitad del segundo milenio antes de Cristo.

Idrim, parece ser, era el heredero del reino de Aleppo, pero tuvo que marchar al exilio cuando su ciudad fue invadida por los Mintanni. El joven príncipe debió ser capaz de juntar las fuerzas necesarias como para que los Mintanni le tuvieran en cuenta, y si bien no le devolvieron Aleppo, le colocaron como rey de la ciudad siria de Alalakh (en la actual Turquía), como vasallo suyo.

Siempre todo según lo que este señor cuenta de sí mismo, por supuesto :), el joven Idrimi consiguió, desde la nada, crearse su propio reino que, al menos, debió ser gobernado por un rey más tras su muerte. No sabemos nada de lo que pudo pasar después.

¿Cuantos reyes habrá revolviendose en sus tumbas porque nosotros no sabemos nada sobre su grandeza? ¿se sentirán todavía más ofendidos si, encima, reconocemos que en el fondo, nos importan muy poco? 🙂


Los españoles que escribieron en árabe

14 abril 07

Uno de los momentos más brillantes de la cultura en la Península Ibérica es, sin embargo, poco conocida por los que la habitamos hoy en día. Me refiero, evidentemente, a los tiempos de la dominación árabe. Todavía en pleno sXXI, la islamofobia ha provocado que esta etapa gloriosa de nuestro pasado siga pasando desapercibida.

La España preislámica estaba habitada por hispano-romanos y, como minoría importante, por judíos. La invasión islámica atrajo a gran cantidad de pueblos africanos y asiáticos, cada uno con sus propias herencias culturales, principalmente bereberes, sirios y árabes.

Una máxima histórica que raras veces se incumple es la de que el mestizaje cultural suele conllevar grandes creaciones culturales. No sería menos en esta ocasión y durante varios siglos la Península Ibérica bajo dominio musulman sería uno de los mayores focos de irradiación cultural al oeste del Indo.

Es conocida la gran importancia de los hispanos bajo dominio islámico (que no siempre eran de religión islámica) a la hora de conservar y trasmitir la filosofía y el pensamiento helénico. El mismísimo Aristóteles fue conocido en Europa gracias a las obras del cordobés Abū l-Walīd Muhammad (Averroes), y su opinión sería admirada hasta tal punto que se le pondría en controversia con los Padres de la Iglesia.

Debajo incluyo una lista muy incompleta de algunos de grandes creadores de los que jamás os habrán hablado en las escuelas porque cometieron el delito de pertenecer a la cultura, a la postre, derrotada. Seguramente si los islámicos hubieran sido los vencedores, ahora hablaríamos de los escritores cristianos :), pero como no ha sido el caso, debemos ocuparnos de los islámicos:

  • Ahmad ibn Suhayd: Poeta de gran originalidad que se aleja de los cánones clásicos y firme defensor de la inspiración contra la técnica. Escribió también una importante novela de crítica literaria, la Epístola de los genios, en la que el autor viaja al mundo de los genios donde se entrevista con los genios que han inspirado a los literaros más famosos de todos los tiempos. Estos genios discuten entre sí mostrando reflexiones importantísimas sobre la creación literaria. Se dice que esta obra pudo influir a Dante a la hora de escribir su Divina Comedia.
  • Ibn Hazm: Autor de obras de gran contenido político, fue perseguido y desterrado de los más importantes reinos de taifas. Sus obras llegaron a ser incineradas en Sevilla. Destaca su Fisal, una historia comparada, con intenciones de objetividad, de las grandes religiones y de sus distintas variantes. Su Epístola en elogio de al-Andalus es una obra de alto contenido político en la que critica duramente el trato recibido por los intelectuales. Pero probablemente su obra cumbre fuera El collar de la paloma, traducida a las lenguas medievales más importantes, es una de las más importantes reflexiones sobre el amor que produjo la Edad Media europea. Influyó sin duda alguna sobre la obra de Gonzalo de Berceo.
  • Ibn Zaydun: Sus versos de amor no correspondido son todavía considerados de los más bellos escritos en lengua árabe.
  • Abull l-Walid al-Himyari: Escribió una hermosa antología poética sobre la primavera y las flores en la que muchas obras son suyas y otras muchas de sus amigos. Destaca en esta antología una epístola suya en la que se mezclan magníficamente verso y prosa en una querella entre flores.
  • al-Mutadid: Rey de Sevilla y persona con una vida absolutamente novelesca (un día debería dedicarle un artículo :). Convirtió a Sevilla en la capital de la poesía occidental, llegando a atraer a poetas de origen africano y siciliano. Escribió en árabe y en lengua romance, destacando entre su producción los versos que escribió desde el exilio, tras haber perdido su trono.
  • Ibn al-Haddad: Natural de Guadix, tuvo que abandonar el Reino de granada y se ganó su fortuna componiendo versos de alabanza al vecino rey de Almería. Pero sus mejores composiciones, seguramente por ser las más sinceras, son las que escribió a una joven cristiana que le rechazó.
  • al-Sumaysir: También granadino refugiado en Almería, compuso unas divertidas sátiras contra los bereberes que reinaban en Granada.
  • al-Muzaffar: Rey de Badajoz, impulsó la realización de la tristemente perdida al-Muzaffari, voluminosa recopilación del saber que hoy denominaríamos enciclopedia.
  • Ibn Abdun: Sus contemporáneas decían maravillas de él, pero desgraciadamente de toda su obra tan sólo nos han quedado 75 versos que resultan fríos y farragosos.
  • Muchahid: Rey de Denia. Siendo el rey militar-sabio paradigmático árabe era, curiosamente, de origen cristiano (sí, estas cosas pasaban en los reinos de taifas), inició un impresionante diccionario del árabe que no pudo completar por sus tareas militares y mandó continuar a Ibn Sida de Murcia. Experto en temas literarios, se ganó fama de ser muy exigente con los poetas de su Corte. Siendo también súmamente hábil en cuestiones militares, compuso una Epístola de la espada y el cálamo (pluma).
  • Ibn Sida de Murcia: Considerado el principal lexicógrafo del árabe medieval, recibió el encargo de Mucahid de continuar un diccionario iniciado por él y acabo realizando dos. Uno alfabético (Muhkan) y otro analógico (Mujassas).
  • Ibn García: De origen cristiano, como ya habrás adivinado, escribió obras de caracter político en las que defendía la superioridad de los musulmanes no árabes, siendo uno de los iniciadores de la reacción nacionalista que viviría al-Andalus.
  • Abd Allah: Último gobernante bereber de Granada, en el exilio compondría una experimentada y profunda autobiografía que es uno de los principales documentos de información sobre los Reinos de Taifas.
  • Ibn Bayyah: Conocido entre los cristianos como Avempace, escribió El régimen del solitario, obra basada en el pensamiento de Aristóteles que tendría cierta influencia sobre los escolásticos cristianos. Fue también un poeta notable.
  • Ibn Jafacha: Poeta del paisaje levantino, fue llamado al-chaman (el jardinero). Se le considera el primer paisajista hispano. Sus descripciones de río, jardines y flores iniciaría una escuela de imitadores en la que destacaría su sobrino Ibn al-Zaqqaq.
  • Said al-Andalusí: Escribió la primera Historia de la ciencia hispana digna de tal nombre.
  • al-Waqqasí: Como toledano, vivió en la frontera entre tres religiones. Librepensador, colaboró con sabios cristianos y judíos. Se le atribuyen dos versos que podrían anteceder a la crisis del pensamiento medieval que llegaría no mucho después y que daría origen a la ciencia moderna: “Me aflige pensar que las ciencias de la humanidad son dos y que si las aprendo no tengo más que aprender / Una ciencia [la teología] cuya comprobación real es imposible y otra [la filosofía] cuya verdad de nada sirve.”
  • Existe también una increible cantidad de nombres de científicos andalusíes: Ibn Bassal (agrónomo y botánico, desarrolló gran cantidad de injertos), Ibn al-Luengo (agrónomo y botánico, es posible que creara un sistema de clasificación botánico), Abu Maslama (astrólogo), al-Karmani (astrólogo), Azarquiel (astrónomo, construyó una clépsida en Toledo que funcionó hasta 50 años tras la conquista de los cristianos), Ibrahim bin Saíd (astrónomo, sus astrolabios eran muy sofisticados), al-MutamanIbn al-Sayyid (matemático), Mosé ha-Sefardí (matemático y traductor, viajó hasta Inglaterra donde introdujo sistemas de cálculo árabes y tradujo al latín cuentos árabes), al-IstichíIbn al-Muad de Jaén el joven (matemático, escribió el primer tratado dedicado exclusivamente a la trigonometría esférica y calculó correctamente la altura de nuestra atmósfera), Ibn Jalaf al-Muradí (autor del único tratado árabe occidental sobre mecánica conocido, alguna de sus máquinas han podido ser reconstruidas).

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    Lucrecia de León, una soñadora contra Felipe II

    12 abril 07

    Me resulta maravillosa la forma como, incluso en las condiciones más hostiles, siempre existen personas capaces de superar los obstaculos y participar en la vida política por vías no convencionales. Es el ejemplo que nos ocupa.

    Lucrecia de León; analfabeta, plebeya y mujer, difícilmente podría pintar nada en la España del imperio en el que no se ponía el Sol. Hija de un mercader, no se esperaba de ella más que el encontrar un buen casamiento y es por ello que nunca llegó a aprender a leer. Sin embargo, la muchacha era inteligente y despierta, y desde pequeñita se empapó de las ideas políticas de su padre, al cual no le hacían gracia las políticas imperialistas de Felipe II. No es de extrañar si tenemos en cuenta que su demencial política estaba destruyendo el comercio y la industria castellana.

    Con dieciseis años, Lucrecia tendría la oportunidad de conocer en persona al mismo rey-emperador y a su pequeño hijo, el futuro Felipe III. Entró al servicio de una dama de la corte, y tuvo la oportunidad de conocer a las grandes personalidades del momento, aunque fuera desde la distancia que debe mediar entre un sirviente y un alto personaje. De esta forma, sirviéndoles, desarrolló un mayor odio hacia la monarquía y hacia todo el conjunto de poderosos nobles que vivían en el despilfarro mientras la miseria se adueñaba de los territorios que gobernaban.

    En algún momento de su adolescencia, Lucrecia comenzó a tener sueños profeticos. O a afirmar que los tenía. Su padre, hombre de mundo, no quería problemas con la Inquisición y le prohibió a su hija tener ningún tipo de sueño ni, mucho menos, hacerlos públicos. Pero la hija no le hizo caso y su fama fue creciendo y creciendo. En aquellos tiempos, que Dios se apareciera ante una doncella joven y virtuosa y le declarara parte del futuro, era algo totalmente verosimil y digno de crédito.

    Pero sus sueños no eran sueños ordinarios, eran sueños relativos al futuro de las Españas. Y pronto se vio atraído por él un curioso personaje que tendría gran importancia para Lucrecia. Se trataba de Alonso de Mendoza, canónigo de la catedral de Toledo y miembro de una familia de Grandes de Castilla.

    Alonso de Mendoza pertenecía al grupo de nobles que se oponían a las grandes aventuras extranjeras en que los Austrias habían introducido a Castilla y todo aquello que pudiera ser usado contra el Rey llamaba su atención. Dada su posición, le fue fácil arreglarlo para convertirse en el confesor de la doncella y durante tres años registró diariamente sus sueños junto a un ayudante.

    Se conservan todavía las anotaciones que realizó Alonso de Mendoza de aquellos sueños, y sin duda sorprende mucho la cantidad de ellos y su longitud. Sólo en marzo de 1588 Lucrecia afirmó haber tenido 39 sueños de caracter profético. Y en enero del mismo años, 35. Alonso afirmaba creer en la inspiración divina de los sueños y que él tan sólo era el transcriptor. Lucrecia por su parte, decía que ella tan solo soñaba, y que no entendía sus sueños. Nunca sabremos exactamente que porcentaje de creación de los sueños tenía cada uno. Es posible que ninguno se creyera nada, sino que ambos vieran la forma ideal de aprovecharse del otro para conseguir mayor peso político.

    Los sueños de Lucrecia empezarían a llamar la atención de grandes personalidades de la Corte, especialmente desde que predijo con un año de antelación la destrucción de la Armada Invencible.

    Los cercanos al rey, por su parte, empezarían a preocuparse cuando empezaron a aparecer sueños como el del 2 de marzo de 1588: Felipe II, dormido en su silla, tiene una placa en la mano derecha donde se lee “el descuido”. Los insectos entran y salen de su boca. En la frente está escrito “corto ha quedado en la fe”. Su mano izquierda sujeta otra placa “cobdicia”. En el pie otra que dice “largo en seguir pasos de bestia” y sobre la cabeza “variedad te lleva a lo hondo”. Poco después soñaría a Felipe II como Don Rodrigo, el rey visigodo que fue derrotado por los musulmanes en 711. Y tendría sueños en los que las Españas fueran destruidas por sus enemigos y el mismo Sultán Turco entrara en Madrid con un ejército a lomos de rinocerontes, castigo enviado por Dios a causa de la impiedad del Rey.

    En una sociedad supersticiosa, donde mucha gente creía que los sueños de Lucrecia eran propiciados por el mismo Dios, sólo era cuestión de tiempo que la Inquisición interviniera.

    El juicio fue largo y repleto de irregularidades, lo cual demuestra el apoyo que había llegado a alcanzar Lucrecia en la corte. Pero no era Felipe II un rey que se andara con tonterías y el inquisidor encargado del caso se vio obligado a dimitir cuando daba muestras de pretender absolverla.

    Con unos nuevos inquisidores totalmente hostiles hacia ella, Lucrecia se mantuvo firme en que los sueños los había tenido y no los había inventado. Y que ella tan sólo era una inocente doncella que ni si quiera los comprendía. Mantuvo esta postura incluso bajo tormento, y únicamente reconoció que los monjes que habían transcrito sus sueños podrían haber aportado algo de su parte.

    Estos a su vez alegaban que tan sólo recogían lo que ella decía, con la intención de dejarlo a las autoridades competentes para que estudiaran si eran sueños ciertos o falsos.

    Hubo división entre los inquisidores, sobre si la culpa era de unos o de otros y al final Lucrecia fue castigada a cien azotes (suaves), dos años de confinamiento en un convento y exilio permanente de Madrid. Es una pena increiblemente suave, teniendo en cuenta que el mismisimo Felipe II iba contra ella. Una señal del sorprendente apoyo que había conseguido Lucrecia en la Corte.

    Cuando Lucrecia sale de Madrid, sale también de la historia, y no sabemos que pudo ser de ella. Se ha aventurado que podría haber entrado al servicio de alguna casa noble amiga de alguno de sus valedores.

    Todavía hoy, se discute la autenticidad de los sueños de Lucrecia. Sus pretensiones de ser una inocente doncella que nada sabía de lo que soñaba se contradice con lo que cuentan sus íntimos, que la describen como mujer despierta, sumamente inteligente, y que parecía meditar cada palabra que salía por su boca. Por otra parte, sus sueños parecen tremendamente verosímiles y hay quien ha mostrado serias explicaciones psicológicas (el Felipe II de sus sueños podría ser la extrapolación del padre de Lucrecia, hombre autoritario). Es posible que un poco de todo hubiera, que Lucrecia se inspirara en sueños reales y que sus transcriptores incluyeran también su propia cosecha. Pero también es posible que los sueños fueran auténticos y tan sólo el reflejo de una mentalidad sumamente imaginativa y cargada con el profundo odio hacia el Rey que le habían inculcado primero su padre y después sus consejeros.

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